Conviviendo en democracia con las noticias falsas
Mucho se comenta sobre las noticias falsas o fake news, como se les conoce popularmente. Diversas justificaciones y creativas propuestas continúan apareciendo, como por ejemplo, la esgrimida por el CEO de Facebook Mark Zuckerberg cuando dice “las noticias políticas, aunque sean falsas, siguen siendo noticias”.
Desde luego, no es fácil investigar si una noticia es falsa ya que probablemente el tiempo empleado en comprobar su veracidad, hará que la noticia deje de serlo debido a que el momento oportuno de su publicación se dejó pasar y otros, incluso, pueden haber obtenido la primicia.
Existen múltiples casos de noticias que originalmente fueron consideradas falsas como los “Papeles de Panamá” y “Odebrecht”, solo por mencionar dos.
Hoy en día muchas cosas han cambiado en el periodismo. Sucede que por la velocidad de la información y la multitud de ciudadanos dispuestos a convertirse en periodistas reportando un acontecimiento del cual hayan sido testigos, ahora las personas son catalogadas como “prosumidores”, o sea productores y consumidores de noticias a la vez. Evidentemente, en esto entra en juego el concepto de la “postverdad” o mentira emotiva, en el cual las emociones o las creencias personales pueden tener más peso que la realidad, para la persona que escriba la noticia. Puede suceder que “algo que aparenta ser verdad, puede ser más importante que la propia verdad”. En otras palabras, se puede terminar por distorsionar, sin intención o con ella, una noticia en particular.
El periodismo es conocido como el Cuarto Poder ya que juega el papel de guardián al revelar las violaciones o abusos que tratan de pasar “por debajo de la mesa”. Pero ahora, en pleno siglo XXI, ha surgido el Quinto Poder, que no es otro que las empresas tecnológicas. Y desde luego, estos son los conocidos gigantes que conocen nuestros hábitos, nuestra tendencia política y muchas otras cosas más, lo que los convierte, sin lugar a dudas, en las entidades más influyentes del planeta actualmente.
En la práctica ocurre que más del 50% del manejo de las redes sociales son realizados por robots, habida cuenta que difícilmente los recursos humanos pueden manipular un contingente de 2,000 millones de clientes. El problema aparece cuando en ese porcentaje se calcula un 25% de criminalidad, lo cual complica el panorama. Esta criminalidad en las redes contempla dos aspectos básicos:
1. Dado que en innumerables ocasiones los mismos robots crean portales y nombres ficticios o suplantados, esto genera que al ser engorroso descifrar quién es el ser humano responsable del crimen, esa llamada revolución tecnológica puede ser catalogada como una revolución acéfala ya que al no identificarse al jefe, entonces carece de liderazgo o no hay un líder visible.
2. Normalmente quienes controlan esos robots son entidades con recursos. En consecuencia lo único que aumenta con sus acciones es la disparidad porque con ello se empondera a los poderosos.
Regularmente, cuando una falsedad se fabrica originalmente y se difunde en las redes, empiezan las reacciones a generarse y a crearse comentarios aún más distorsionantes. Lógicamente, toda esta trama está por completo relacionada con la libertad de expresión. En los países de la élite comunista como China y Cuba y hasta Rusia, las noticias son filtradas para decidir cuál se publicará. Por demás está decir que nada se sabrá referente a las dictaduras que someten a esos pueblos. Por lo tanto, las mentiras y falsedades están a la orden del día en los regímenes totalitarios.
Realmente, muchos seres humanos son inconformes, mientras otros están de acuerdo con todo lo que sucede. El mundo es de los inconformes, de aquellos que siempre piensan que puede existir algo mejor. Sobre este particular, se habla de la generación del milenio, de aquellos jóvenes que son asiduos a la tecnología pero reacios a la lectura. Ellos tienen más competencia que las antiguas generaciones pero a su vez tienen cosas que antes no existían. Y evidentemente, muchos políticos acceden a a ellos a través de las redes y por teléfono. La problemática se crea entonces cuando los milenios son bombardeados con noticias falsas, las cuáles se multiplican vertiginosamente por las redes.
Las noticias falsas siempre han existido, solo que ahora tienen más alcance y velocidad, y el anonimato es común. Por eso es que la creación de agencias verificadoras de datos se está expandiendo.
Pero como bien dice el ex presidente de Bolivia, Jorge “Tuto” Quiroga, “prefiero vivir en libertad con noticias falsas, que vivir en una democracia falsa”.
Economista y periodista. Twitter: @DeYURRE.