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Opinión

El alto costo de la universidad en Estados Unidos y las elecciones de 2020

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El debate de los precandidatos demócratas a la Presidencia de Estados Unidos en el año 2020 deja entrever la gran necesidad de ajustes a la educación universitaria y la manera en la que se presenta en Estados Unidos.

Entre los precandidatos las ideas varían. Para Elizabeth Warren, Bernie Sanders y Pete Buttigieg, la universidad debe ser gratuita para familias de bajos ingresos. Sanders y Warren van más allá porque dicen que debería ser para todo el universo, para Joe Biden debería haber otra ecuación, mientras que para Kamala Harris no debería haber deuda estudiantil.

Para el Partido Republicano el tema está como está hoy (hasta el momento, falta ver que dicen los candidatos): universidades privadas y públicas carísimas en ascenso. Es un tema poco tocado durante los pasados cuatro años en los que se ha estado muy ocupado en disputas políticas, conspiraciones, y recortes de impuestos (no sé para quién en realidad) porque la clase media poco lo siente.

Y mucho ojo a los votantes, muchos jóvenes, universitarios, y otros graduados, pagando deudas estudiantiles con trabajos mal pagados.

Estudiar en una universidad es sin duda el sueño de muchos en EEUU, especialmente en aquellas que gozan de gran reconocimiento internacional como Yale, Harvard o Standford.

En el caso de los latinos, cumplir este sueño es más complicado de lo que podría pensarse. La razón: los fuertes recortes a la educación superior en la última década (medidas de ambos partidos) que han aumentado el costo de las matrículas en universidades públicas y han agravado la desigualdad que sufren los hispanos y otras minorías. Así lo concluyó un informe divulgado por el Centro para Prioridades Políticas y Presupuestarias de EEUU.

El informe indicó que, desde 2008, los gobiernos estatales realizaron recortes por más de $6,000 millones a los colegios universitarios públicos, tomando en cuenta ajustes inflacionarios. Datos oficiales del gobierno federal, revelan que cerca de 20 millones de estudiantes están inscritos en universidades públicas y privadas, de los cuales 10.5 millones son blancos, 3.6 millones son hispanos, y 2.6 millones son afroamericanos.

Aunque los analistas han celebrado el aumento en la inscripción universitaria, el alto costo de las clases ha prendido las alarmas porque, si no se actúa rápidamente, podrían cerrarse las puertas para miles de estudiantes, especialmente de las minorías; estudiantes que de por sí, ya afrontan mayores trabas económicas para completar sus estudios.

Hasta el momento, en siete estados el costo de la matrícula ha aumentado más del 60%, mientras que la cifra ha sido de más del 40% en otros 21 estados, según el CBPP. Hasta el momento, solo nueve estados han incrementado sus inversiones por cada estudiante.

Estos factores han agravado la crisis de acceso a la educación superior, en una época en la que el costo universitario ha superado significativamente el ingreso medio de los hogares. Es decir, ni el aumento en la ayuda financiera que provee el gobierno federal ha logrado mitigar el costo de obtener un diploma universitario. Según el informe, solo el 20% de los hispanos que iniciaron sus estudios universitarios en 2004 no logró pagar su deuda estudiantil en un plazo de 12 años.

Sin duda para el 2020, nuevamente, ojo con el voto joven, y ojo con el voto de las minorías. Los temas sociales como la educación no deben pasar desapercibidos.

Escritora colombiana. Twitter: @sabinacovo.

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