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Opinión

En Nicaragua, escribir poesía es una actividad arriesgada

Hace 40 años triunfó la llamada revolución sandinista. Desde entonces Nicaragua ha estado secuestrada por una pandilla de inoperantes ejecutivos que, bien resguardados por la mayoría de la intelectualidad cultural, terminaron hundiéndola.

Al día de hoy es una nación fallida, desde la cual la cultura en gran medida ha vivido subyugada a los preceptos de esa revolución, también fallida. Por eso considero que escribir poesía o cultivar cualquier otro arte libre de sistemas represivos es el mejor espacio para la creación, lo que he experimentado desde que estalló la nueva guerra civil en abril de 2018, con la publicación de mi último libro de poesía “Poeta Autoconvocado”, escrito en mi país pero publicado en el extranjero, en Estados Unidos.

Originalmente este poemario se llamaría “Opa”. Pero con la protesta juvenil y la cacería desatada por el régimen de Ortega y su maléfico escuadrón regional llamado Socialismo del Siglo XXI, sobre todo contra la juventud en las calles, decidí cambiar la estructura de las secciones. Eliminé la propuesta de portada, quité poemas y añadí algunos que escribí en los intensos días entre abril y mayo del 2019; algunos luego de las marchas callejeras y otros después de mi participación cívica en algunos tranques de los que hubo en los alrededores de la Catedral de Managua, en el centro de la ciudad ahora asediada matones a las órdenes del cancerbero presidencial.

También en el diario La Prensa de Nicaragua, en el Nuevo Herald de La Florida y a través de la agencia Firmas Press de mi amigo Carlos Alberto Montaner, había expresado mi repudio a la matanza desatada inhumanamente en columnas de opinión nacionales e internacionales.

Aunque estaba consciente de que cuando solicitara el código ISBN al Instituto Nicaragüense de Cultura (INC) para proceder a la publicación del libro, en mayo, me lo iban a negar, hice el trámite que tantas veces realicé como editor y que en ninguna parte del mundo conlleva ninguna complicación mas que los rigores de la burocracia editorial.

Lo que en efecto ocurrió, enterándome el mismo día de la solicitud que el propio ministro-director de Cultura, Luis Morales, argumentó que el poemario presentado “no cumplía los requisitos de Ley”, diciendome posteriormente con discrecionalidad una persona que trabajaba ahí: “don Ariel, con ese título y poemas contra el Gobierno no se lo van a dar nunca...”.

Curiosamente, esos códigos del ISBN muchas veces los solicité o lo piden otras personas y se entregan previo pago de $15, sin ninguna restricción y muchas veces sin que uno entregue la información completa, labor meramente mecánica para cualquier secretaria o asistente bibliotecario pero que en Nicaragua los “aprueba” y “entrega” el flamante director de cultura.

En otras palabras, fui además de amenazado también censurado por la inclusión de la palabra “autoconvocado”, en mi libro de poesía.

Para entonces había recibido dos amenazas de muerte en la que voces cobardes desde celulares me decían que me fuera del país porque de lo contrario me podrían matar por mi participación en las protestas, —la primera llamada fue el 30 de abril, día de mi cumpleaños y yo animadamente levanté el teléfono pensando que era algún saludo de felicitación de un amigo o familiar.

Por lo que definitivamente desistí de publicar mi libro e irme del país, nuevamente a causa de esa revolución, esa misma que también fracasa en el proyecto de sus intelectuales y escritores, quienes de Ernesto Cardenal y su escabroso confabulario conjugando cristianismo y comunismo como partes de un mismo ente, pasando por Sergio Ramírez con su embarrada agenda como segundo al mando en el Poder desde 1979 hasta 1990 lo que lo hace coresponsable directo del maleficio sandinista, hasta Gioconda Belli, que sigue considerando a Fidel Castro como un “latinoamericano excepcional”, demostrando el maleficio político más colosal de nuestra historia.

Ya en Miami en el 2018, participé en la Feria del Libro Hispano y conocí a la editora venezolana Massiel Álvarez, e hicimos un acuerdo de cooperación en conjunto con Book Masters Corp y G&M Studios y el sello que estaría creando “Stella Darío” publicando finalmente el libro y vendiéndolo en la gigantesca tienda global “Amazon”.

Hubiese querido publicar un libro con exuberantes poemas amorosos, febriles, ambientales, poetizando con las palabras sobre los insondables temas de la vida, el olvido y la muerte, pero se cruzó en el camino la posibilidad de implantar, como un árbol, la primavera nicaragüense, y en ese sueño, y muy precavido de los malos pasos de otros, continúo en la autoconvocatoria por la vida y la esperanza en un mejor porvenir.

Poeta y periodista. Su último libro se llama “Poeta Autoconvocado”.

Esta historia fue publicada originalmente el 27 de noviembre de 2019, 4:18 p. m..

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