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Opinión

Treinta años después, el Espíritu del 89 se mantiene vivo

La ex congresista de la Florida, Ileana Ros-Lehtinen, junto a Lech Walesa (der.), ex presidente de Polonia, y Carl Gershman, presidente del Fundación Nacional para la Democracia (NED), a mediados de noviembre.
La ex congresista de la Florida, Ileana Ros-Lehtinen, junto a Lech Walesa (der.), ex presidente de Polonia, y Carl Gershman, presidente del Fundación Nacional para la Democracia (NED), a mediados de noviembre.

A principios de noviembre, el mundo libre celebró el 30 aniversario de la caída del Muro de Berlín. Eventos conmemorativos en Alemania y alrededor del mundo nos recordaron de la esperanza y la alegría que se hicieron sentir en los corazones y en las mentes de millones de ciudadanos alemanes aquel 9 de noviembre de 1989. Piedra por piedra, el Muro cayó, reunificando Alemania y dando un simbólico fin al comunismo en Europa del Este.

En aquel entonces, yo era una congresista nueva. Pero la esperanza por la libertad demostrada por los alemanes en Berlín con el derribo del Muro no fue muy distinta de la mostrada por muchos cubanoamericanos cuando votaron por mí por primera vez. Aunque con una gran distancia, los alemanes y los cubanos sufrían bajo largas y represivas dictaduras comunistas.

Treinta años después, el pueblo alemán es libre y próspero, pero el pueblo cubano continúa sufriendo bajo la tiranía de la dinastía castrista. Pero el espíritu de libertad del cubano, fomentado por hombres y mujeres valientes como José Martí, Antonio Maceo, Mariana Grajales, Orlando Zapata Tamayo y Laura Pollán, permanece vivo.

A mediados de noviembre, tuve el honor de reunirme con el ex presidente polaco Lech Wałęsa en Washington en una conferencia auspiciada por la Fundación Nacional para la Democracia (NED) para conmemorar el 30 aniversario de las históricas transiciones democráticas en Polonia y Europa Central. Durante este evento importante, pude compartir con muchos defensores de la libertad, la democracia y los derechos humanos, entre ellos el presidente de la NED Carl Gershman y el ex vice primer ministro polaco Leszek Balcerowicz.

Un electricista de profesión, Wałęsa inspiró a millones de sus coterráneos polacos y ciudadanos amantes de la libertad alrededor del mundo como jefe del sindicato Solidaridad que luchó por la libertad y contra el comunismo. Aunque me reuní con Wałęsa muchas veces durante mis años en el Congreso, siempre me siento inspirada por la tenacidad, convicción, y dedicación a la libertad alrededor del mundo de este Premio Nobel de la Paz. Para los hombres y mujeres de su generación, Wałęsa personificó el Espíritu del 89.

Hoy, el Espíritu de 1989 permanece vivo alrededor del mundo.

Cerca de casa, el Espíritu del 89 vive en José Daniel Ferrer García, quien fue detenido por las autoridades cubanas por expresar su oposición a la dictadura castrista y cuyo paradero es desconocido desde el 1ro de octubre.

El Espíritu del 89 vive en Venezuela, donde el presidente interino Juan Guaidó encabeza una nueva generación de líderes que busca acabar con dos décadas de represión y corrupción instauradas por Hugo Chávez y que han continuado bajo su sucesor, Nicolás Maduro.

En Nicaragua, el Espíritu del 89 vive en ciudadanos jóvenes quienes valientemente arriesgan sus vidas en las calles para luchar contra la tiranía dinástica de Daniel Ortega y Rosario Murillo. En semanas recientes, el Espíritu del 89 despertó en Bolivia, donde el régimen cleptócrata de Evo Morales llegó a su fin tras más de una década de abuso y elecciones robadas, motivando al pueblo boliviano a decir “¡Basta Ya!”.

Las luchas actuales en Cuba, Venezuela, Nicaragua, Bolivia y otros países alrededor del mundo ofrecen la lección más clara y más importante del Espíritu del 89: El Muro de Berlín no “cayó”. Fue derrumbado.

Figuras emblemáticas como Lech Wałęsa, Ronald Reagan, George H.W. Bush, Margaret Thatcher, Václav Havel, Helmut Kohl y el Papa Juan Pablo II ejercieron la presión necesaria para debilitar el comunismo en Europa del Este. Pero fueron los ciudadanos oprimidos del Bloque del Este los que físicamente derrumbaron el Muro de Berlín y la tiranía que este representaba. Las dictaduras de América Latina no caerán solas. Solo la oposición sostenida de los ciudadanos, junto con la presión internacional, traerán el regreso de la libertad y la democracia.

Piedra por piedra, idea por idea, voz por voz, las virtudes de la libertad, la democracia, los derechos humanos y la justicia vencieron a la represión, el abuso y la injusticia.

Los sacrificios de esos ciudadanos valientes dieron frutos. Hoy, Europa del Este es libre, democrática, innovadora, creativa e integrada a la sociedad de las naciones. Sus experiencias y lecciones aprendidas durante aquellos días en 1989, lejanos pero inciertos, aún tienen resonancia en América Latina y alrededor del mundo.

Ileana Ros-Lehtinen pasó casi 30 años en el Congreso representando al Sur de la Florida. Ella escribe una columna mensual para el Nuevo Herald. Envíele sus comentarios a HeraldIleana@gmail.com.

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