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Opinión

Descubriendo los tesoros culturales de Ámsterdam

“Autorretrato con dos círculos”, 1665-69, del pintor holandés Rembrandt.
“Autorretrato con dos círculos”, 1665-69, del pintor holandés Rembrandt. Cortesía: Leonardo Boix

Justo al lado de la iglesia más antigua de la ciudad de Ámsterdam, se erige, desafiante, la pequeña estatua en bronce de una mujer en jarras que constituye todo un desafío.

La iglesia fue fundada en 1213 y consagrada en 1306, por el Obispo de Utrecht, al santo patrón San Nicolás. Después de la reforma, en 1578, pasó a ser calvinista, hasta el día de hoy.

La estatua de Belle se erigió en el 2007. El pedestal tiene grabada la siguiente inscripción: “Respeten a las trabajadoras sexuales de todo el mundo”.

“Oude Kerk” que es como se conoce el templo, está, paradójicamente en medio del pintoresco Distrito de Luz Roja de Ámsterdam. La circundan edificios de apartamentos, comercios y escaparates donde se exhiben, orondas prostitutas, sindicalizadas y defendidas por la ley.

Muchos de estos lugares, dedicados al sexo, aparecen identificados como oficinas numeradas y solo una cortina los separa del mundo exterior, que se corre cuando la trabajadora sexual consigue cliente.

La Vieja Iglesia, que es también la más antigua edificación de Ámsterdam, actualmente está bajo restauración capital, conserva muchas de las pinturas de sus bellos techos de madera que han sobrevivido infortunios históricos.

Ámsterdam cuenta con tres personalidades culturales e históricas emblemáticas que figuran en todas las recomendaciones turísticas. A cada cual se le dedica justamente un museo.

La casa de Anne Frank es una experiencia dramática, sobrecogedora, cuando se piensa que la familia estuvo allí dos años oculta en sucintas habitaciones secretas detrás de aquel mismo librero corredizo, para evitar ser delatados por sus vecinos y ser apresados por los nazis.

Hay fotos y otros documentos de cuando eran libres y disfrutaban la vida cotidiana de una familia común, llena de esperanza. Se muestran unos segundos fílmicos memorables de la niña Frank asomándose a un balcón para disfrutar la boda cercana de un vecino en el primer edificio donde vivieron cuando arribaron de Alemania, huyendo del horror que ya se entronizaba.

El original del famoso Diario de Anne Frank se salvó, casualmente, cuando Otto, el padre de la adolescente, vació el portafolio que lo contenía para reunir pertenencias personales que los nazis les dejaron llevar cuando fueron detenidos.

Dos colaboradoras fieles de la familia regresaron al escondite y recogieron las páginas dispersas por el piso, luego entregadas a Otto Frank, el único sobreviviente de la familia, al final de la guerra.

Hay otra casa en Ámsterdam, en las antípodas, conservada primorosamente, y es la del grandioso pintor Rembrandt.

El visitante recorre sus pisos, con interiores reconstruidos según datos de la atribulada vida financiera del maestro y de sus propias pinturas. La cocina, el salón donde coleccionaba objetos de valor cultural de otros lugares del mundo, la habitación para recibir a potenciales compradores de sus obras, el estudio de los aprendices, y su propio espacio creativo, nos acercan a la intimidad del genio.

La casa museo conserva originales de contemporáneos y discípulos, así como una extraordinaria colección de grabados, género donde reinó tanto como en la pintura.

Coincidentemente en el Rijkmuseum, el más visitado de la ciudad, figura una exposición de Rembrandt y Velázquez, cotejando en parejas temáticas obras maestras de los inmortales artistas, junto a otros de sus famosos coetáneos como Zurbarán y Vermeer.

Este es el año en que se conmemora el 350 aniversario de la muerte de Rembrandt y en el Rijkmuseum se realiza una restauración mayor de uno de sus cuadros más aclamados La ronda de la noche.

Esta investigación ocurre en presencia del público y así como Van Gogh no pudo contener las lágrimas ante otro de los cuadros de Rembrandt perteneciente a la colección del museo, La novia judía, a mi me ocurrió algo similar frente a la majestuosidad cinematográfica de La ronda de la noche.

En próxima columna, Ámsterdam y Van Gogh, su hijo pródigo.

Twitter: @alejandroriostv. Correo: alejandrorios1952@gmail.com.

Esta historia fue publicada originalmente el 12 de diciembre de 2019, 3:16 p. m..

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