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¿Será positiva la primera fase del acuerdo comercial con China? | Opinión

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Según el secretario de Comercio, Steven Mnuchin, “mientras EEUU estuvo abierto por muchos años a China, esta estuvo cerrada durante ese tiempo a EEUU”.

Se refería a la fase I del acuerdo comercial con China, anunciado el pasado jueves, donde el gigante asiático acordó aumentar las compras a EEUU y permitir más libertad a las empresas estadounidenses en China, a cambio de una reconsideración estadounidense en la imposición de aranceles a los productos chinos.

Previamente a esta fase I, el presidente Donald Trump dejó entrever a su homólogo chino Xi Jinping que su país debería terminar las prácticas deshonestas como la transferencia forzada de tecnología y la manipulación de su moneda (devaluación).

Según esta fase, China comprará ahora $29,000 millones adicionales en productos agrícolas estadounidenses, destacándose la semilla de soya como uno de los principales. Desde luego, esto beneficia al sector agrícola cuyas bancarrotas habían aumentado 24% desde el año pasado, lo que a su vez disparó el endeudamiento del sector a cifras récords, según el U.S. Farm Bureau.

También la fase I favorece a grandes minoristas como Walmart porque las tarifas arancelarias del 15% fijadas en septiembre pasado para ropa y calzado chinos, se redujeron al 7.5%. Los precios no llegaron a incrementarse porque los almacenes tenían existencias adquiridas a precios anteriores al aumento. Evidentemente, las remesas recibidas con el nuevo arancel, terminarán por elevar el precio de venta al público el próximo año.

El sector financiero es otro renglón favorecido en este acuerdo. Ahora los grandes conglomerados como JP Morgan Chase por fin van a poder entrar al mercado chino sin necesidad de estar en sociedad con bancos de ese país, al menos en la misma proporción que estaban hasta ahora. Sobre este particular pueden ampliar leyendo mi columna en El Nuevo Herald publicada el 15 de Mayo del 2015 “Bancos de EE.UU. Vs Bancos Chinos”.

Por su parte en el índice S&P 500, se espera un retorno de la inversión por el orden del 29%, lo que sería uno de los mejores desde el 2013.

De haberse llegado a imponer los aranceles a las importaciones Chinas como estaban contemplados, se calcula que el PIB se habría reducido un 0.34%, los salarios un 0.24% y se hubieran perdido 266,500 empleos a tiempo completo.

Por supuesto, no todo es positivo. Según el Departamento de Comercio, el déficit comercial con China disminuyó un 7.6% hasta alcanzar $47,200 millones en un mes, el menor desde mayo 2018. Sin embargo, el intercambio con los países del sureste asiático ha empeorado. Por ejemplo, con Singapur y Brunei, el superávit ha disminuido y con Myanmar se convirtió de déficit. Con los otros siete países de la región, EEUU ha aumentado su déficit comercial.

Desde el punto de vista político, el líder de la minoría demócrata en el Senado, el senador Chuck Schumer ha manifestado que en esta fase I del acuerdo se hicieron concesiones que debilitan las negociaciones. Según él, hay una temporal y no confiable promesa China de comprar más productos agropecuarios.

De igual forma, el senador demócrata Chris Murphy (Connecticut), amplía el debate y es más específico al señalar que esta etapa es más bien entreguista ya que aunque los chinos acuerdan comprar ahora $50,000 millones en productos agropecuarios, esto les cuesta en aranceles a los granjeros estadounidenses $11,000 millones, que sumados a los $28,000 que les aporta el Estado en pagos de emergencia, arroja un gasto de $39,000 millones. En matemática simple, si logramos vender el próximo año $29,000 millones más que el año previo, pero gastamos $39,000 millones, terminamos perdiendo $10,000 millones.

Incluso, existen republicanos prominentes que insisten en mantener elevados los derechos aduanales con China, como el economista Peter Navarro, asesor del presidente y el ex jefe de estrategia de la Casa Blanca, Steve Bannon. Ambos opinan que al mantener elevados los aranceles, China no subsidiaría importantes empresas clave.

Nosotros seguimos siendo de la opinión que la manera de crecer económicamente, es expandiendo nuestros horizontes de exportación. De esta forma nos obligamos a producir más.

Y como siempre decimos, fue un error monumental que EEUU renunciara a formar parte del Acuerdo Transpacífico (TPP), organismo al cual no pertenecía China y por lo tanto las transacciones realizadas entre los 12 países miembros era utilizando el dólar como instrumento de pago. Ahora con la ausencia de EEUU, las puertas quedan abiertas para que China, en este u otro organismo, comercie exclusivamente en su moneda (Yuan-Renbimbi) en perjuicio del dólar americano.

Y esto, sin duda, hubiera sido una especie de proteccionismo a los intereses de EEUU, ya que el signo monetario de nuestra nación permanecería mostrando su fortaleza a la vez que continuaría siendo el patrón mundial en el comercio internacional, garantizando así que los negocios mundiales no sean puramente especulativos al no existir una sola moneda que rige el intercambio.

Benjamín F. DeYurre es un economista y periodista. Twitter: @DeYURRE.

Esta historia fue publicada originalmente el 16 de diciembre de 2019, 10:52 p. m..

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