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Opinión

PEDRO CAVIEDES: Chasco

Tengo que confesar que como colombiano que soy me cuesta mucho trabajo no escribir del tema del proceso de paz que se está llevando a cabo con la guerrilla de las FARC en La Habana. Colombia, a pesar de todos los males que se la han tomado en los últimos treinta o cuarenta años, y a pesar de su larga historia de violencia, por alguna razón que hasta a los expertos les cuesta explicar, se ha mantenido, a excepción de un corto período de dictadura, la mayor parte de su época republicana bajo los principios de la democracia. Es incluso un país que en la época en que los petrodólares de Chávez compraban para los adeptos al Socialismo del Siglo XXI las elecciones de Latinoamérica, elegía a quien sería su contraparte durante sus ocho años de mandato, el ex presidente Álvaro Uribe Vélez.

Y fue por éste y con la esperanza de que su ministro estrella siguiera con sus políticas, que los colombianos (me incluyo) votaron por el presidente Juan Manuel Santos. Pero de aquel voto a muchos no nos queda más que una honda decepción; a quien votamos para que siguiera por el camino triunfal que había llevado a Colombia del secuestro colectivo a la libertad, de repente estaba regresando a lo que el país había repudiado unos años atrás, gracias al abuso de la guerrilla, cuando se le había dado otra oportunidad en los que resultaron ser los nefastos diálogos del Caguán.

El jueves pasado otros tres policías cayeron asesinados por este grupo, mientras buena parte del país se ha visto afectada por los daños a su infraestructura, que ha dejado a cientos de miles sin el servicio de energía eléctrica y, debido al derrame de más de 3,120 galones de petróleo en fuentes de agua potable, una emergencia ambiental y más de 200 familias sin acceso al líquido.

Quitando todo las dudas referentes a las penas que pagarán, o no pagarán, los jefes de las FARC, y al resto de interrogantes que plantea este proceso, ¿no se nos repitió una y otra vez que las Fuerzas Militares mantendrían la ofensiva sin darles un respiro a los terroristas? Pues estos atentados a la infraestructura y estos viles asesinatos de policías y soldados, ya no existían cuando acabó el mandato de Uribe.

¿Por qué será que una y otra vez a los presidentes les pica el tema de la paz con un grupo que no la quiere? ¿Cómo puede querer una paz constructiva una organización que se ha dedicado a destruir y matar durante los últimos 50 años? ¿Qué de racional pueden tener unos individuos que mantuvieron personas secuestradas por décadas? ¿Cómo podrían ser parte del gobierno unos señores que ordenaron la activación de carros bombas en centros de ciudades y parqueaderos de clubes sociales? ¿Cuál es la diferencia entre los asesinatos que ordena las FARC y los de un asesino que no se esconde tras un nombre que no dice nada (¿de qué pueblo son ejército estos bandidos?), para que a unos se les encierre por años en la cárcel y a otros se les quieran conceder todo tipo de privilegios?

La Colombia más en paz que yo he conocido en mis 37 años de vida, fue la Colombia en la que gobernó el presidente Uribe. Por esa Colombia votaron millones de colombianos a Juan Manuel Santos. Ese mismo que el viernes regañaba cómodamente desde Europa a las FARC, diciendo que lo que hacen no son muestras de paz, mientras otras tres familias lloran otros tres hijos y padres asesinados, que no les devolverá nadie.

www.pedrocaviedes.com

Esta historia fue publicada originalmente el 13 de junio de 2015, 0:41 p. m. with the headline "PEDRO CAVIEDES: Chasco."

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