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Opinión

‘Oscarizando’: los que debieron ser nominados al Oscar

Una escena de la película “La vida invisible de Eurídice Gusmão”, del director brasileño Karim Ainouz.
Una escena de la película “La vida invisible de Eurídice Gusmão”, del director brasileño Karim Ainouz. YouTube: Trailers in Spanish

Quedan unos días para la gran ceremonia, que suele dilucidarse entre el aburrimiento, la nostalgia y alguna que otra sorpresa, cuando sean dispensados los Oscars #92 por la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas en Los Ángeles.

El preámbulo tiene que ver mucho con la especulación de los vaticinios, es parte del espectáculo extendido, desde que se dieron a conocer las nominaciones, las cuales muchos artistas ya consideran una suerte de premio, sobre todo aquellos que no pertenecen al establishment hollywoodense y nunca soñaron compartir una alfombra roja con Quentin Tarantino.

Considerando la ceremonia anterior de más rango mediático, la entrega de los Globos de Oro, todo hace presumir que no habrá desplantes de artistas famosos, con palabras soeces incluidas, aleccionando ideológicamente a los millones de televidentes que sintonizan y pudieran cambiar de canal, al echar de menos las circunstancias faranduleras y cinematográficas para lo cual fue creado el evento, más allá del reconocimiento a la excelencia. En Hollywood, como en cualquier otro operativo de mercado, lo que importa es el cash.

En los cines locales, sobre todo en aquellas salas como Coral Gables Art Cinema y el Teatro Tower, con programaciones curadas para los amantes del séptimo arte, todavía se pueden disfrutar algunos de los filmes nominados y otros que fueron las propuestas de sus respectivos países, pero que no quedaron escogidos entre los cinco finalistas.

De tal modo se presenta, en ambos cines, uno de Brasil, La vida invisible de Eurídice Gusmâo, que en inglés se redujo a Invisible Life, dirigida por Karim Ainouz, merecedora del premio Una Cierta Mirada, en Cannes.

Ahora mismo esta joyita, que tiene la intensidad melodramática de una telenovela, como solamente la pueden concatenar los brasileños, cuenta la historia de dos hermanas, cruelmente separadas en el Río de Janeiro de los años 50, por un padre intolerante incapaz de entender el fracaso amoroso de una de ellas, embarazada y abandonada por un marinero griego.

Las hermanas se creen en mundos distantes cuando, sin embargo, viven en la misma ciudad. Solo nosotros los espectadores sabemos del drama y nada podemos hacer para remediarlo.

Los magníficos actores que concurren en el reparto imitan la vida en sus más sensibles y escondidos recovecos, como si nos asomáramos a una ventana o puerta entreabierta.

El director nos regala los últimos emocionantes minutos de la película en manos de la gran actriz Fernanda Montenegro, quien logra cerrar, casualmente, el cruel anillo de injusticia que rodeó a Eurídice y su hermana.

Aunque la categoría de Mejor Película Internacional de los premios Oscar, es poco probable que le sea disputada a la grandiosa Parásito, del director coreano Bong Joon Ho, creo que la de Brasil tenía suficientes méritos para figurar en la lista.

Otros galardones que parecen ser indiscutibles, considerando que ya han venido ganando en ceremonias de premios precedentes, son las de actuación femenina para Renée Zellweger, por Judy, donde calca a la sufrida cantante y actriz Judy Garland, durante los últimos años de su vida; Joaquin Phoenix por el Joker; Laura Dern por la abogada de Marriage Story y Brad Pitt, por el socorrido “doble” de Leonardo DiCaprio en Once Upon a Time in Hollywood.

Scorsese hubiera tenido el camino casi despejado con The Irishman, pero a la hora de la repartición de premios nunca ha tenido mucha suerte. Casi a punto de terminar el año, a Sam Mendes se le ocurre estrenar su épica bélica 1917, precedida de un merecido Globo de Oro, que pudiera darle los Oscar de mejor película y mejor director.

Todavía en los cines locales se pueden ver otras cintas nominados, como Jojo Rabbit, fábula peculiar y humorística sobre el nazismo que recuerda La vida es bella y en Netflix, el documental American Factory, primer padrinazgo de los Obama en la plataforma de streaming, que, curiosamente, presenta a un magnate chino, sus colaboradores y empleados como una plaga laboral intolerable para la clase trabajadora estadounidense.

Twitter: @alejandroriostv. Correo: alejandrorios1952@gmail.com.

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