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Opinión

Debemos seguir estudiando el Holocausto en todas sus dimensiones

Líderes mundiales posan para una foto durante el Foro Mundial del Holocausto en Jerusalén, el jueves, 23 de enero de 2020.
Líderes mundiales posan para una foto durante el Foro Mundial del Holocausto en Jerusalén, el jueves, 23 de enero de 2020. AP

Esta semana se reunieron en Israel 46 Presidentes y Jefes de Estado para conmemorar el 75 aniversario de la liberación del campo de concentración de Auschwitz —declarado por la ONU como el Día Internacional del Holocausto. Los líderes participaron en el 5to Foro Mundial celebrado bajo el tema “Recordando el Holocausto, combatiendo el antisemitismo”.

Durante la Segunda Guerra Mundial, los nazis asesinaron a 6 millones de judíos y a millones de personas de otros grupos. Es por ello aún más asombroso que el moderno Estado de Israel fue fundado en 1948 en la tierra ancestral del pueblo judío a escasos tres años de finalizar la guerra. Surgió vibrante de las cenizas de dicha tragedia y a pesar de ella, para servir como hogar y resguardo de la diáspora judía. Yo represento hoy un estado que es ejemplo de esperanza, perseverancia y democracia para asegurar un futuro mejor para toda la humanidad.

El Holocausto (La Shoah) desafió fundamentalmente los cimientos de la civilización humana, y su carácter sin precedentes, marcó para siempre un antes y un después.

En el mundo en que vivimos, con el aumento de discursos nacionalistas, tenemos que cuidar aún más nuestros valores democráticos y proteger los derechos humanos, especialmente los derechos de las minorías, a través de la enseñanza y sobre todo con acciones concretas y definitivas.

Muchas veces el mal se manifiesta primero con la discriminación y el antisemitismo, pero nunca termina ahí. Lo que empieza con palabras de odio rápidamente pasa a la quema de libros y ya vimos lo que sucedió después.

Una de las enseñanzas más grandes que nos deja el Holocausto es que “Quién olvida su historia, está condenado a repetirla”. Las consecuencias de este suceso histórico han desencadenado a través de los años una serie de cuestionamientos que van más allá de todo entendimiento.

A pesar de que hemos dejado atrás el siglo en que ocurrió, debemos seguir estudiando el Holocausto en todas sus dimensiones. Debemos esforzarnos en aumentar la conciencia de sus razones y concientizar las consecuencias que tuvo.

En el último año hemos evidenciado un alarmante surgimiento del antisemitismo en Europa y Estados Unidos y esto debe servir como un llamado a la acción para todos.

Por el lado positivo se ha visto en las últimas dos décadas un considerable aumento en la participación de países, gobiernos y actores no gubernamentales en la difusión objetiva de este acontecimiento histórico y en la promoción de la tolerancia.

El año pasado se promulgó en Estados Unidos una ley aprobada por unanimidad por el Congreso, en nombre de Elie Wiesel. Denominada Acta de Prevención de Genocidio y Atrocidades (GAPA), esta ley establece que “la política de Estados Unidos considerará la prevención del genocidio y otros delitos de atrocidad como un interés de seguridad nacional y una responsabilidad moral”.

Habrá que seguir este ejemplo en un entorno cada vez más polarizado aquí en Estados Unidos y en muchos países del mundo.

Una de las herramientas principales a nuestra disposición es la educación. En la educación se encuentran las bases para concientizar y discernir entre lo bueno y lo malo. En ella se deposita toda esperanza, en buscar la verdad y transmitirla a nuestros hijos.

El Holocausto nos ha dejado otra gran lección: el odio que conduce al genocidio es producto del miedo y la ignorancia. Ambos deben combatirse por medio de la educación.

Debemos utilizar todas las herramientas para combatir los prejuicios y la intolerancia que emanan de la falta de educación, la desinformación y la ignorancia.

Albert Einstein dijo: “La vida es muy peligrosa, no por las personas que hacen el mal, sino por aquellos que se sientan a ver lo que pasa”.

Esta semana los Jefes de Estado visitaron el Museo del Holocausto Yad Vashem en Jerusalén. Ahí caminaron en la avenida dedicada a muchos héroes que no se sentaron a ver lo que pasa y en vez arriesgaron sus vidas para salvar judíos. Su ejemplo sirve a los líderes mundiales a reafirmar su compromiso en la lucha contra la indiferencia, la apatía y el silencio, y tomar acción contra toda forma de discriminación, racismo, y antisemitismo.

En este día Internacional del Holocausto es inspirador ser testigo de la numerosa convocatoria internacional en Israel y su expresión en la coalición contra el antisemitismo. Junto a los mandatarios del mundo todos debemos afirmar con énfasis estos fundamentos, en todos los niveles de la sociedad, y comprometernos en voz unánime que ¡nunca más!

Jonathan Peled es el Cónsul General Interino de Israel en Miami.

Esta historia fue publicada originalmente el 23 de enero de 2020, 8:00 p. m..

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