El curioso fenómeno de la videncia
El origen de la palabra vidente procede del latín “ver”. Su significado señala a aquella persona que tiene la facultad intuitiva de percibir el mundo por medio del sentido de la vista, y anticipar ciertos eventos.
No obstante, su uso más popular es para describir individuos con una capacidad extrasensorial que les permite vaticinar el futuro o desvelar lo desconocido, es decir los clarividentes. Aunque define una virtud no comprobada científicamente, existen estudios que demuestran que ellos tienen la glándula pineal más activa que otros seres humanos; es una práctica muy conocida y experimentada por millones de personas.
Frecuentemente las personas con este don desde muy pequeños pueden detectar esta capacidad de anticipar o sentir las cosas. Las primeras expresiones son presentir, oír mensajes de voces místicas, tener sueños predictivos, y hasta sentir emociones ajenas. En la medida que se hacen adultos, estos mensajes les permiten interpretar eventos presentes, pasados o futuros.
Cada vidente perfecciona sus habilidades de forma diferente. Hay quienes por cuenta propia aprenden a dominar e interpretar las señales, otros las refinan por medio de la cartomancia, astrología, la lectura de manos, el péndulo y otras mancias. Podríamos decir que todos nacemos con algo de intuición y videncia, ocasionalmente adivinamos algunas cosas, o advertimos alguna señal que otros no ven. Lo que sucede es que nuestros métodos de educación tradicional no fomentan el desarrollo de dichas cualidades.
Ser clarividente es el potencial de ver con claridad ciertos eventos, seres y objetos a gran distancia física o temporal y no utilizar los cinco sentidos: tacto, vista, olfato, oído y gusto, es decir trascender el plano físico.
La clariaudiencia significa audición clara, es también una capacidad extrasensorial, relacionada con el hecho de escuchar lo que las demás personas no pueden. La clariaudiencia es una voz que es percibida como si estuviera dentro del cerebro, emite advertencias y orienta a la persona con este poder. Muchos la conectan directamente con la habilidad de escuchar espíritus. El clariaudiente no recibe los sonidos como ondas que mueven el tímpano, sino que el sonido alcanza su oído mental. El que tenga este don puede canalizar guías espirituales, ángeles de la guarda, arcángeles u otras entidades, como seres queridos fallecidos.
La clarisentencia es el don de percibir las vibraciones energéticas extrasensorialmente, es decir tener el conocimiento de algo por medio de la sensación. Estos individuos pueden sentir presencias, sin que las puedan ver ni oír, a pesar de que están allí. Tienen la capacidad de sentir dolores, emociones, afecciones e incluso seres que tienen las personas de alrededor. Estas personas cambian de emoción dependiendo de la persona que tengan a su alrededor, sin conocer exactamente el porqué de esos cambios. Son proclives a que se les ponga la piel de gallina u otras impresiones. Esta capacidad es fundamentalmente adjudicada a seres muy sensibles, que son receptivos a emociones y energías, y las perciben no como propias, sino que simplemente las intuyen, a tal punto que al estar junto a alguien logran sentir sus estados emocionales. También pueden a través de este don sentir una carga energética alterada al entrar en un ambiente donde han ocurrido acontecimientos emocionales intensos.
La realidad es que cualquier videncia requiere dedicación, pasión, convicción, esfuerzo y sacrificio. No es fácil asumir la responsabilidad de saber y ver lo que otros no pueden. Compartir esta información demanda de un tacto exclusivo que sirva para dignificar o mejorar la vida de los demás. Toda revelación debe tener una intención positiva, de bien o de recomendación. Debe servir para progresar espiritualmente y establecer un entorno armonioso con el consultante.
Alina Rubi es una astróloga e instructora espiritual que ejerce en Miami. Contacto: 305-987-3817, astralrain29@gmail.com; Facebook: Rubi Astrologa; Instagram: alinarubiastrology; www.abundanciaenergia.com.