El idioma español es clave para movilizar a los votantes hispanos
Durante demasiado tiempo, los hispanos en Estados Unidos han vivido de espaldas a los procesos electorales.
En un país en el que elecciones locales, estatales e incluso presidenciales se deciden con porcentajes de participación medio-bajos, la comunidad hispana siempre se ha situado en niveles de voto muy inferiores a la media.
Esta realidad ha generado un círculo vicioso que a día de hoy seguimos viendo cómo se retroalimenta elección tras elección.
Los hispanos no se sienten implicados como parte en los procesos electorales lo que les lleva a casi no participar en los mismos.
Su baja participación reduce el impacto de estas comunidades en los resultados electorales y por ello los candidatos siguen sin prestar apenas atención a los hispanos.
El no sentirse interpelados por los candidatos, refuerza la desafección de los hispanos hacia los candidatos, pero también hacia las elecciones. Así se mantienen las reducidas cifras de participación que conocemos.
En paralelo a esta dinámica, el peso demográfico de los hispanos en Estados Unidos crece y crece de manera continua.
Un proceso de crecimiento que no solo se da en estados tradicionalmente “hispanos” como Nuevo México, Texas, California o Florida, sino que como hemos podido ver en los últimos días, llega incluso a Iowa, donde en sólo 20 años se ha duplicado la población hispana hasta alcanzar un 6% del total que volverá a duplicarse antes de 2050.
Hoy los hispanos pueden ser decisivos en cualquier elección en la que supongan más del 5% de la población total.
Y debemos pensar que, en un escenario político muy polarizado, el despertar de un nuevo target electoral hasta ahora durmiente supone una oportunidad que los candidatos no deben dejar pasar.
Día a día vivimos la complejidad que supone “conquistar” electores asentados en uno de los dos bloques. Esa complejidad se mide en inversión económica, de tiempo, de seducción política… Es precisamente la polarización la que fija electores en cada uno de los bloques y dificulta la labor de asesores y directores de campaña.
Ha llegado la hora de romper la dinámica de bloques y de enfocar a la comunidad hispana como un “target” que demanda atención política, interlocución directa y soluciones a sus problemas.
Ha llegado la hora de poner en el foco en un segmento electoral que decidirá votaciones a lo largo y ancho del país en favor de quien consiga “despertar” y movilizar a ese electorado.
Recientemente trabajábamos con un informe que afirma que siete de cada 10 hispanos usan únicamente el español como su idioma de comunicación en casa, con familiares y amigos más cercanos.
Esto quiere decir que, para estas comunidades, que se encuentran perfectamente integradas socialmente en inglés, el español sigue siendo su “idioma emocional”, es decir, aquel en el que celebran, lamentan, sienten, se emocionan y se movilizan en sus espacios de relación personal.
Si coincidimos en que la acción de votar siempre está precedida de la “emoción de decidir”, el idioma español pasa a convertirse en un elemento diferencial e imprescindible en el proceso de movilización electoral de estas comunidades.
Los candidatos deben asumir que, para superar la barrera de desafección y desconfianza de la comunidad hispana hacia la participación electoral, comunicarse con ellos en la lengua que les emociona y les activa es una necesidad previa a la “seducción política”.
Por eso la comunicación política en Estados Unidos debe abrirse a un importante reto en 2020: conectar, emocionar, movilizar y conquistar al electorado hispano.
La respuesta al reto se escribirá en español y quienes se anticipen, reaccionen rápido y afronten con honestidad la ruptura de la dinámica de desafección entre los hispanos y los procesos electorales, saldrán ganando.
La comunidad hispana tiene la oportunidad de ganar voz. De ser escuchados en sus problemas y tenidos en cuenta en las soluciones a estos. Tienen la oportunidad de avanzar en su condición de ciudadanos a través de la participación política. Tienen la oportunidad de decidir elecciones si se implican en ellas tanto como candidatos, como en calidad de electores.
Los candidatos a lo largo y ancho del país tienen la oportunidad de despertar nuevos targets electorales y revolucionar el mapa electoral.
Existe una nueva manera de ganar elecciones en Estados Unidos: emocionar y movilizar el electorado hispano.
Pablo Y. González es Chief Strategy Officer en Nos Voting