Debemos ser más consistentes con la disciplina académica de nuestros hijos
Como miembro de la Junta Escolar de Miami-Dade y como madre de familia y ciudadana orgullosa de los logros de este gran país, me preocupa mucho el rendimiento académico de nuestros estudiantes y cómo ellos se comparan con otros estudiantes en la nación y en el mundo. Me enorgullece el alto rendimiento escolar de nuestros estudiantes en nuestra comunidad que por varios cursos escolares, según estudios y evaluaciones nacionales como NAEP y TUDA, superan al resto de la nación.
Aún con esas buenas noticias, podemos guiar mejor a nuestros hijos siendo más consistentes cuando establecemos las expectativas de su rendimiento académico. No hay nada más estimulador por parte de la mente de los estudiantes que el saber claramente cuáles son nuestras normas académicas por las cuales ellos van a ser evaluados.
Como padres de familia, debemos ser consistentes en comunicarles claramente a nuestros hijos lo que esperamos como resultado de sus esfuerzos académicos. Cuando no se les comunica con especificidad lo que se espera de ellos, los resultados según estudios internacionales tienden a ser menos exitosos, especialmente cuando se comparan con otras culturas donde mucho se espera del estudiante. La responsabilidad de comunicar dichas expectativas es primordialmente de los padres de familia.
Informes internacionales sugieren que los padres de familia deben comunicarse mejor con sus hijos dejando claro en sus mentes que esperan altos puntajes en sus exámenes académicos.
Existen varios estudios que comparan el rendimiento escolar de los estudiantes en varios países del mundo. Uno de esos estudios publicado en el informe de Educational Leadership (Febrero 1993), “El Por Qué Estudiantes Asiáticos Superan a los Americanos” por Harold Stevenson, pudo comparar los resultados en matemáticas de ocho países modernos. De acuerdo con los resultados de los ocho países, un 70% de los estudiantes japoneses y el 48% de los estudiantes taiwaneses pensaban que su país estaría en primer o segundo lugar en rendimiento académico en matemáticas. Sin embargo, solamente un 5% de los estadounidenses pensaban lo mismo. El resultado entre los maestros participantes, reflejó la misma división en percepción que expresaron sus estudiantes. Un 85% en Sendai y un 56% en Taipei pensaban que sus estudiantes estarían en primer o segundo lugar mientras que solamente un 16% de los maestros de Minneapolis colocaron a sus estudiantes en los dos principales lugares.
Dichas diferencias en percepción entre países nos demuestran que además de haber diferencias en cultura, hay diferencias en estimo propio, lo cual tiene su impacto en el resultado final. Además de lo ya mencionado, debe decirse que existen diferencias también en los estándares académicos de cada país, lo cual afecta el resultado.
En otras palabras, los estudiantes logran el rendimiento académico de acuerdo a los estándares de la sociedad donde viven.
Además de alzar el nivel de expectativas, los padres de familia en nuestro país deben pedirles a sus hijos mejor rendimiento académico como resultado de trabajar más duro y dedicarle un mayor esfuerzo a sus estudios, tal como fue expresado en el artículo de Thomas Sumner, en mayo del 2014, el cual citó a un escrito en línea “Proceedings of the National Academy of Sciences” donde se menciona que el alto nivel de rendimiento académico está relacionado al esfuerzo del estudiante mucho más que a su habilidad individual.
Por lo tanto, es recomendable que los padres de familia en nuestro país animen más a sus hijos a que se esfuercen más en los estudios para de esa forma poder lograr los resultados fabulosos que obtienen sus colegas en otras partes del mundo.
La Dra. Marta Pérez es miembro de la Junta Escolar de Miami-Dade.