Ros-Lehtinen: Las misiones médicas del régimen cubano son tráfico humano
Pronto, el Departamento de Estado producirá su reporte anual sobre el tráfico humano y muchos activistas de derechos humanos de nuestra comunidad del sur de la Florida han trabajado arduamente cabildeando a nuestro gobierno federal para que merecidamente clasifique las misiones de médicos cubanos como tráfico humano.
Estoy optimista que esta verdad finalmente será reconocida en este importante reporte que es analizado por legisladores, organizaciones y líderes alrededor del mundo.
Cada año los países quieren saber cómo han sido clasificados por los Estados Unidos en este barómetro crucial.
Tengo la esperanza de poder felicitar al Departamento de Estado por finalmente hacer lo correcto en reportar lo obvio: El régimen de Castro se beneficia financieramente cada vez que envía a un médico, una enfermera u otros profesionales de la salud al extranjero.
Es cualquier cosa menos un acto de piedad.
Realmente es otra trampa para beneficio propio que explota al pueblo cubano mientras el régimen se enriquece.
Por mucho tiempo las agencias alrededor del mundo han tratado al régimen déspota como una empresa benevolente que provee cuidado de salud gratuita a los pobres.
El régimen de Castro merece ser visto como lo que es: una dictadura cruel que abusa de sus ciudadanos para mantener el poder y el control.
Admiro grandemente el coraje de los médicos cubanos que han expuesto esta estafa y han tomado la decisión sin precedente de presentar una demanda legal en contra de la Organización de Salud Pan Americana (PAHO, por sus siglas en inglés).
La demanda expone que esta agencia ha deshonrosamente colectado más de $75 millones desde el 2013 “al permitir, manejar e imponer el tráfico humano ilegal de profesionales de la salud cubanos en Brasil”.
A los médicos cubanos les pagaron una miseria (10% o menos), mas sin embargo PAHO le pagó al menos el 85% al régimen comunista cubano y también se quedó con 5% de las ganancias para la organización.
Una gran estafa.
Los médicos cubanos son esencialmente esclavos, mientras el régimen saca provecho del arduo trabajo de estos profesionales de la salud.
Se estima que el régimen gana $8,000 millones cada año de esta explotación.
Mientras tanto, la sociedad internacional está bajo la falsa impresión que esto es una misión humanitaria del régimen de Castro.
En realidad este fraude compone una gran parte del presupuesto cubano y más del 50% del presupuesto nacional proviene de esta explotación de trabajo forzado y tráfico humano.
¿Cómo hace el régimen para tener tanta ganancia?
Los médicos cubanos son amenazados con daños económicos y personales serios si no viajan al extranjero; los profesionales de salud son enviados alrededor del mundo mientras sus familiares se quedan en Cuba; no les dicen a qué país van a ser enviados; sus movimientos en el extranjero son monitoreados; y derivan una miseria de salario comparado con lo que paga el país anfitrión por sus servicios.
Solo en Brasil desde el 2013, PAHO ha estado confabulado con el régimen para asegurar el trabajo forzado de más de 10,000 profesionales de salud cubanos.
¿Cómo es que PAHO puede beneficiarse de esta manera tan vergonzosa?
Lo hace violando su propia constitución, las leyes estadounidenses e internacionales, y rompiendo los protocolos de las Naciones Unidas las cuales PAHO está obligado a seguir.
El régimen de Castro describe a estas misiones como humanitarias y patrióticas.
Ya es hora de que nuestro Departamento de Estado las reconozca y clasifique como lo que son: tráfico humano.
Gracias al abogado de Miami, Sam Dubbin, y los valientes médicos que han presentado una demanda en contra de PAHO, esta increíble historia de explotación y abuso enmascarada como una misión de piedad ha quedado en evidencia para que todos vean la realidad.
Similarmente al adoctrinamiento educacional de Castro en las escuelas que es falsamente visto como un programa de alfabetización, aun por un destacado candidato demócrata a la presidencia, así también esta empresa de crimen organizado es incorrectamente pintada como un acto benévolo de caridad de parte de Cuba.
Nada pudiera estar más lejos de la verdad.
El embajador Carlos Trujillo, quien tan hábilmente representa a Estados Unidos en la Organización de Estados Americanos (OEA), auspició una importante reunión en Washington D.C. titulada “La realidad oscura detrás de la misión médica cubana”.
Acertadamente catálogo esta estafa como la esclavitud moderna de las Américas.
El embajador Trujillo hizo un llamado a los estados miembros de la OEA a tomar acción en contra de esta injusticia la cual calificó como “intolerable y profundamente inaceptable”.
En esa reunión se presentó testimonio de médicos que no recibían ningún salario y de la confiscación de sus pasaportes por el país anfitrión para asegurar que estos no pudieran desertar.
Las condiciones de trabajo de estos equipos médicos eran antihigiénicas y en muchas ocasiones fueron sometidos al acoso sexual.
Las familias sufren la separación hasta que la misión termine.
Estos testimonios son difíciles para muchos de estos profesionales de la salud, ya que tienen familiares en Cuba que son los que reciben la mayor parte del castigo del brutal régimen.
Es la responsabilidad moral de cada uno de nosotros destacar estos abusos de trabajo forzado y tráfico humano que el despiadado régimen cínicamente trata de hacer pasar como actos de caridad y misiones humanitarias.
La próxima vez que alguien le hable del programa maravilloso cubano de enviar profesionales de la salud al extranjero, asegúrese de desenmascarar esta farsa y explique qué es realmente explotación y tráfico humano.
Ileana Ros-Lehtinen pasó casi 30 años en el Congreso representando al Sur de la Florida. Ella escribe una columna mensual para el Nuevo Herald. Envíele sus comentarios a HeraldIleana@gmail.com.
Esta historia fue publicada originalmente el 1 de marzo de 2020, 0:49 p. m..