Tres casos no resueltos por los políticos
Hay ciertos problemas de interés nacional a los cuáles los políticos no deberían oponerse porque simplemente su solución es para el beneficio de la mayoría.
Entre ellos podemos nombrar tres:
1. Control más estricto en el expendio de armas de fuego. Todos conocemos las dramáticas estadísticas sobre las muertes por armas de fuego en EEUU. Sin embargo, a la hora de la votación de los políticos, aún no sale a relucir una auténtica reforma a la tenencia pública de las mismas. Solo después de cada masacre múltiple, vuelven a destacarse aquellas medidas que la más elemental lógica recomienda que sean adoptadas.
Por ejemplo, una de ellas es fijar la edad mínima para adquirir un arma de fuego en 27 años, tal como existe en Israel, país que a pesar de confrontar serias hostilidades en la región, mantiene esta normativa para las personas que no hayan completado el servicio militar. Desde luego, otra de las medidas más evidentes para ser adoptada es la unificación de criterios para hacer cumplir las leyes en esta materia. No tiene ningún sentido que un comprador visite otro estado de la unión para adquirir más fácilmente un arma.
Y por supuesto, los rifles de largo alcance no son para defensa personal, más bien son para francotiradores, por lo tanto su distribución debiera restringirse al igual que las armas de asalto.
Si alguno es coleccionista de armas de fuego, la manufactura de modelos inoperantes harán desaparecer la diferencia con las armas auténticas.
Y no se puede dejar de mencionar en este rubro la importancia de una certificación psiquiátrica para comprar un arma de fuego.
2. La creación de nuevos manicomios públicos. Estrechamente vinculado con el punto anterior, se destaca la necesidad urgente de establecer nuevamente los hospitales psiquiátricos públicos, los cuáles fueron eliminados en EEUU bajo el mandato de Ronald Reagan en 1981. Habida cuenta que la mayoría de asesinatos masivos son cometidos por personas con trastornos mentales, un énfasis en salud mental debería ser un punto focal de los políticos en EEUU.
Los que no tiene acceso a seguro médico y padecen de trastornos mentales graves, en la mayoría de los estados son internados en prisión donde se les habilita un espacio para ellos. Y realmente el asunto amerita una especial atención porque los casos de locura, drogadicción, así como los desamparados, suelen confundirse. Una persona pudiera padecer estas tres condiciones a la vez. Pero también pudiera sufrir de dos, o una sola.
En todo caso, los políticos debieran asumir su responsabilidad y esgrimir con argumentos la necesidad de tener manicomios públicos en EEUU. Sucede que cuando el paciente es mayor de edad, ni siquiera a sus familiares cercanos le proporcionan informes sobre su tratamiento, si es que existe alguno. Sin duda, este es un detalle perturbador que requiere atención inmediata.
3. Restricción en el uso del celular mientras se maneja un vehículo. Particularmente en Miami, resulta vergonzoso ver como la prohibición vigente de textear mientras se maneja es inoperante ya que pocos la respetan. Y es absolutamente peligroso que la mayoría de los choferes sigan haciendo uso del celular en todas sus formas mientras conducen.
Resulta que está plenamente comprobado a través de los años que el uso del celular es el causante de la mayoría de accidentes de tránsito. Si ya conocemos este hecho, lógicamente la pregunta que muchos se hacen es ¿Por qué los políticos no buscan una forma realmente efectiva?
Por muchos años hemos venido insistiendo que en los celulares debería instalarse un software que inutilice el teléfono una vez que el automóvil alcance las 5 mph. Este programa existe, y la extinta empresa Nextel trató de introducirlo, pero terminó siendo adquirida por la competencia que evidentemente no estaba interesada en esa tecnología. Sucede que la mayoría del consumo de minutos ocurre mientras se maneja.
Incluso, la costumbre es tal, que muchos esperan subir al carro para empezar a hablar. Ya muchos países están tratando este caso como una adicción psiquiátrica, como en Corea del Sur, por ejemplo.
En teoría, la propiedad privada entra en juego en toda esta problemática. Sin embargo, es fácil aducir un argumento para combatir la especie, por ejemplo, “Yo compré ese cigarrillo, pero no puedo fumarlo donde yo quiera porque está prohibido”, o “Yo soy el dueño de este automóvil, pero no puedo ir a más de 15 mph en zona escolar”. Sucede que existe una máxima que jamás perderá vigencia, “Nuestro derecho termina donde empieza el de los demás”.
En otras palabras, tú puedes suicidarte con tu arma, pero no puedes dispararle a inocentes. Tú puedes ser un perturbado mental, pero no puedes atentar contra otros. Tú puedes usar tu celular, pero no debes poner en peligro la vida de otros.
Apenas vistos estos tres ejemplos elementales, no dejamos de preguntarnos por qué muchos políticos no asumen la tarea para la cual fueron elegidos, que sin duda es representar, en la mejor forma posible, los intereses de la mayoría, no de la minoría.
Economista y periodista. Twitter: @DeYURRE.