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Opinión

La magia de las pirámides

Muchas civilizaciones alrededor del mundo han erigido pirámides, y existe una amplia bibliografía donde egiptólogos, arqueólogos y otros científicos sugieren teorías y analizan sucesos con relación al cómo y el por qué fueron edificadas.

Existe controversia acerca del origen del vocablo pirámide. La más aceptada es que deriva del griego “pur” que se pronuncia “pyr” y equivale a fuego o luz, y “amid” que significa en el centro. La polémica sobre el origen de la palabra pirámide es insignificante, en comparación con los debates que ha ocasionado la incógnita acerca del propósito y la construcción de estas. Realmente, no sabemos cómo se construyeron las pirámides. Si las tuviésemos que hacer ahora, no podríamos. Los egiptólogos alegan que las pirámides eran tumbas; los arqueólogos y los estudiosos de Centroamérica y Suramérica sostienen que servían como templos.

Existe una pirámide específica que ha cautivado al mundo: la Gran Pirámide de Keops. Fue reconocida por los griegos como una de las siete maravillas del mundo. Su altura es de 148 metros y el cuadrado de esta es igual a la superficie de cada una de sus caras. Esta altura multiplicada por 109 es igual a la distancia media de la Tierra al Sol, distancia que sólo pudo calcularse a principios del siglo XX. El perímetro total de la base es de 931.22 metros. Si dividimos este número por dos veces su altura, que cuando se construyó era de 148,208 metros, nos asombrará el hallazgo del resultado: Pi = 3,1416.1. La Gran Pirámide está alineada exactamente con el eje Norte-Sur magnético de la Tierra y la galería que asciende del interior se dirige a la Estrella Polar.

En algunas terapias curativas, se utilizan las pirámides las cuales se construyen siempre siguiendo el modelo original de la pirámide de Keops, pero el material predominante es el cobre, por las propiedades terapéuticas que este posee.

Actualmente nos beneficiamos de todas las construcciones que nos legaron estas civilizaciones, hemos podido profundizar en el misterio de estas formas geométricas tan misteriosas y hemos logrado aprovechar la energía piramidal para lograr innumerables beneficios. Las pirámides actúan como catalizadores, dentro de ellas se genera una concentración y circulación de energía que comienza en cada uno de los cinco vértices y concurren en el área central. Algunos experimentos han desvelado que la conservación de las momias se debe en gran parte a esta focalización energética.

Desde el punto de vista esotérico, las pirámides pueden atraer energía, aumentar la vitalidad, combatir malas vibraciones, atraer prosperidad, mejorar la salud fortalecer la vida espiritual, etc. Sin embargo, es necesario seleccionar el material y el color adecuado de la pirámide para potenciar sus beneficios.

Las pirámides de cristal son magníficos receptores de energía y las más eficaces en la sanación. Las de cobre absorben las energías negativas y las transforman en positivas. Las pirámides de madera ayudan a la relajación. Muy comunes son las pirámides de oro, usadas como dijes en los accesorios a la altura del corazón, crean una especie de escudo protector. Las de cartón se les atribuyen múltiples usos, entre ellos meditar o dormir. Las construidas de material acrílico tienen diversas aplicaciones en la vida diaria, como energizar agua, flores o frutas, y las de cera se encienden para combatir las malas energías en un lugar y atraer la buena suerte.

Los colores y los lugares donde colocarlas también son importantes para su efectividad; por ejemplo si existen algunos conflictos en tu hogar debes colocar una pirámide verde de cartón o acrílico en el comedor. Para mejorar la comunicación con tu pareja coloca una pirámide rosada en tu cuarto, pero si quieres avivar la sensualidad y la pasión, coloca una de color rojo. Para tratar el insomnio es positivo situar una pequeña pirámide en la cabecera de la cama donde dormimos. Si lo que deseas es mejorar la salud en general, es muy bueno situar una pirámide justo debajo de nuestro lecho, en la zona central.

Además de ser usadas para absorber la energía negativa, se utilizan con frecuencia para tratar bloqueos existentes en los chakras, pues tienen la capacidad de desbloquear. Por ejemplo las pirámides de Turmalina Negra, piedra protectora por excelencia, nos protegen de las energías negativas que emitimos o las del lugar en el que nos encontramos; las de Aventurina, la piedra del optimismo, nos ayudan a confrontar los miedos. Para incrementar la intuición las pirámides de Ojo de Tigre son excelentes. Una pirámide de Amatista, la piedra de la espiritualidad consuela del dolor y aporta equilibrio.

Astróloga e instructora espiritual que ejerce en Miami. Contacto: 305-987-3817, astralrain29@gmail.com; Facebook: Rubi Astrologa; Instagram: alinarubiastrology; www.esoterismomagia.com.

Esta historia fue publicada originalmente el 5 de marzo de 2020, 4:52 p. m..

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