Cine y el coronavirus en Cuba
Desde mi llegada al exilio en 1992, tuve la fortuna de poder utilizar la poderosa plataforma cultural que es el Miami Dade College para contribuir a la divulgación del cine cubano en sus más variadas modalidades.
Antes fue en Cuba, donde recuerdo haber premiado a Juan Carlos Cremata y su cortometraje Oscuros rinocerontes enjaulados, muy a la moda, por el cual Fernando Pérez y yo, como jurados, recibiéramos un llamado de atención del departamento ideológico del Partido Comunista, a la sazón dirigido por el siniestro Carlos Aldana.
Luego otra reprimenda por haber escrito favorablemente en La Gaceta de Cuba sobre Juan Si, Ricardo Vega y Jorge Crespo, cuando recibieron una invitación para mostrar sus obras en la Universidad de Miami y no les fue permitido asistir, por diferendos políticos con el castrismo.
Durante las diversas administraciones del Festival de Cine de Miami, he logrado sugerir obras y cineastas no muy conocidos por los programadores del evento. Este año, de cuatro propuestas, dos fueron aceptadas: el excelente cortometraje Alberto, ópera prima del fotógrafo Raúl Prado, proveniente de Cuba, y el largometraje El último balsero, de los realizadores Oscar Ernesto Ortega y Carlos Rafael Betancourt, residentes en Estados Unidos.
Los tres artistas integran un movimiento que ahora mismo carga con la responsabilidad de la vanguardia cultural de la isla en ambas orillas.
Por estos días, otros miembros de la inquieta generación han creado en Facebook un sitio llamado Cine Cubano en Cuarentena, donde se tiene libre acceso a momentos de la filmografía nacional que han sufrido intromisiones y otros obstáculos para su divulgación apropiada.
Estos nuevos creadores e intelectuales cubanos no aceptan el silencio como consecuencia de sus actos. Se expresan tanto en la obra, como en la turbulenta cotidianeidad que quieren transformar.
Recién arribado a Cuba, luego de su presencia exitosa en el Festival de Cine de Miami, noticia que no fuera dada a conocer en su propio país, como suele suceder, Raúl Prado ha subido un post iracundo a su página de Facebook donde critica duramente las fatuas medidas del régimen, que prioriza la llegada de turistas y descuida la eventualidad de que la pandemia se extienda, sin remedio, en la desprovista población nacional.
Estos son algunos fragmentos de su experiencia al regresar a Cuba:
“Al lado de donde aterrizó mi avión había uno de KLM, uno de Air France, uno de Delta y otro que acababa llegar de Cancún. Todos llenos de turistas locos por huir del azote del coronavirus en sus respectivos países, pero trayendo consigo dicho virus; no digo que todos lo tengan, pero a ciencia cierta no lo sabemos. Esas personas entran por nuestras fronteras a diario con solamente los métodos de control antes mencionado. No abogo por que aumenten los métodos de control, abogo por que se aplique el método de control más efectivo que se utiliza en todas partes del mundo cerrar las fronteras y quedarnos todos en casa”.
“Yo, que no se si tengo el virus o no, me quedo en casa, encerrado en mis 4 paredes para proteger a mi familia, a mis amigos y a mi país. ¿Cuántos de los turistas que siguen entrando a diario por nuestras fronteras creen que harán lo mismo? ¿Si son lo suficientemente irresponsables para andar viajando y muy probablemente propagando el virus creen que sean responsables para hacer lo que yo? ¿O para decir la verdad en sus planillas en el aeropuerto? No lo creo”.
“Es el momento de darnos cuenta que los derechos no se piden, se exigen y nosotros aún somos 11 millones. Es el momento de exigir #todosjunticos el cierre de nuestras fronteras y evitar el contagio masivo y la pérdida de nuestros familiares y amigos. Tengamos la capacidad de exigir nuestros derechos para todo los que nos importa y atañe como sociedad”.
Twitter: @alejandroriostv. Correo: alejandrorios1952@gmail.com.
Esta historia fue publicada originalmente el 19 de marzo de 2020, 0:44 p. m..