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Opinión

Cuarentena y la educación a distancia: un sentir colectivo de confusión

La autora haitiano-estadounidense Edwidge Danticat y sus hijas, Mira, centro y Leila, han estado refugiadas en el lugar y practicando distanciamiento social durante las últimas tres semanas en su residencia de Miami. En esta imagen, Danticat intenta llamar la atención de Leila, mientras está sentada en su patio trasero durante la pandemia de COVID-19 el miércoles 1 de abril de 2020.
La autora haitiano-estadounidense Edwidge Danticat y sus hijas, Mira, centro y Leila, han estado refugiadas en el lugar y practicando distanciamiento social durante las últimas tres semanas en su residencia de Miami. En esta imagen, Danticat intenta llamar la atención de Leila, mientras está sentada en su patio trasero durante la pandemia de COVID-19 el miércoles 1 de abril de 2020. cjuste@miamiherald.com

Continúo recibiendo quejas de familias que sienten que los deberes escolares de sus hijos sobrepasan la capacidad de adaptación de los padres, sobre todo de familias con niños en edad primaria que trabajan desde casa durante la cuarentena.

Para estas personas el efecto psicológico no solo es tener que lidiar con el grave factor económico por el que atravesamos (más gastos en casa, comida, entretenimiento, baja de salarios o para algunas familias pérdidas catastróficas durante la pandemia) sino lograr que sus hijos a través de dispositivos electrónicos y programas de internet que en muchos casos nunca han visto, pasen el grado. ¿Debería la superintendencia escolar y el departamento de educación simplificar el proceso y bajar el volumen de deberes? ¿Cómo llegar a un balance?

Esa son las preguntas que muchos nos hacemos en una época donde la incertidumbre ha llenado la psiquis de cada uno de nosotros. Las escuelas públicas del condado Miami-Dade por ejemplo ya han anunciado que van hasta el 1ro de mayo con el tele-estudio, y eso si contamos con suerte y logran controlar los contagios en Miami- Dade.

La cifra de solicitudes de subsidio por desempleo en Estados Unidos alcanzó la semana pasada la cifra de 6.64 millones, añadida a los 3.28 millones de la semana anterior, lo que refleja el paro de actividades debido al avance del coronavirus en el país, y de hecho la cantidad de personas que viven de pago en pago, es decir sin ahorros en mucho casos. Una fina muestra de que la economía de Estados Unidos no está tan robusta como aseguraba la administración del presidente Donald Trump.

“Si a eso le sumamos que muchos padres de familia no están pudiendo trabajar desde casa porque tienen que apoyar a sus hijos con el tema de los estudios se perderán mas empleos”, me contaba una madre de familia que es vendedora de bienes raíces y asesora y puede teletrabajar atendiendo a sus clientes.

Las críticas al sistema abundan. Hay aplicaciones que se les ha pedido a los niños que utilicen que nunca los chicos las habían visto. En algunas escuelas me contaba otro padre de un niño de 7 años, que nunca les habían enseñado a los niños informática por la escasez de los recursos en algunas escuelas públicas y la falta de aparatos electrónicos (computadores o iPads). Por supuesto, esto difiere de escuela en escuela, y en la mayoría de las privadas ha sido un poco más sencillo porque estos niños ya estaban siendo educados con más recursos digitales.

¿Me pregunto si deberían sacar un curriculum más ecuánime con menos deberes durante estos dos meses? Esta pandemia está dejando entrever la gran diferencia de clases sociales que estamos viviendo en Estados Unidos. Los chicos de las zonas más vulnerables, con aparatos electrónicos prestados, diferentes modelos, los chicos más ricos con sus aparatos adaptados, con padres más pudientes. Sin embargo, he recibido quejas de todas las clases sociales, gente que reside en zonas como Key Biscayne, al igual que personas que residen en barrios como Opa-locka. El factor deberes/ tecnología/estrés familiar ha sido fuerte.

Pienso que hay que re-crear la manera en la que nos exigimos en este próximo mes. La información está cambiando a cada segundo. En Estados Unidos no estábamos preparados para una pandemia, aunque hubo avisos de que el mundo era vulnerable.

Es una situación difícil cuando hay un gobierno federal liderado por gente que no mantiene claras comunicaciones con los estados, condado y municipalidades, entonces también es complicada para los distritos escolares.

Pero algo sí está claro. Cuestionar lo que está pasando, pedir ayuda, explicaciones, apoyo, no tiene nada de malo. Solo así saldremos de esta, no solo nosotros, sino también nuestros hijos.

Las futuras generaciones que hoy están encerrados están tratando de entender porque no pueden darle un abrazo a sus amiguitos de escuela.

Escritora colombiana. Twitter: @sabinacovo.

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