El ‘Pájaro lindo’ de Zoe Valdés abre la puerta a una conversación sincera sobre Cuba
Zoe Valdés con su novela “Pájaro lindo de la madrugá” abre un debate necesario sobre la historia de Cuba. Como uno de sus personajes afirma: “Este país no será libre hasta que no se reconcilie con la verdad”.
Y es cierto, los cubanos hemos vivido de espaldas a nuestra historia. En un esfuerzo disciplinado, el sistema castrista adultera la historia y embota la mente de los jóvenes con propaganda y mentiras para que no encuentren un referente real que los inspire a cambiar su realidad. En el exilio, ese primer grupo de cubanos, protagonistas de parte de la historia republicana, se dedicó a poco a poco ir escribiendo sus vivencias. Allí se encuentra la savia moral de nuestra República.
Leer esta biografía novelada de Fulgencio Batista de la pluma de Zoe, me ha devuelto a una de la etapas más importantes de nuestra historia. La revolución del 33, y el surgimiento de dos figuras fundamentales de la Cuba republicana: Ramón Grau San Martín y Fulgencio Batista. Personajes antitéticos desde sus inicios. Disiento, sin embargo, de afirmaciones, omisiones y percepciones históricas que los protagonistas de la novela comparten a lo largo del viaje y la conversación que los une.
La afirmación de que Batista no dio un golpe de Estado, es más una valoración emotiva que una realidad histórica. De hecho, Batista rompe la constitucionalidad de la República el 10 de marzo de 1952, a pocos meses de las elecciones generales. Considerar a Batista un “dictador en el mejor sentido la palabra” o de que “el hombre fuerte” fue percibido como “el malo que en realidad era bueno”, o comparar los resultados del régimen totalitario castrista con los años de dictadura de Batista para concluir que “Fidel ha sido peor”, no justifica el daño que el 10 de marzo significó para Cuba, abriendo la puerta final al comunismo más recio.
Un detalle importante son algunos diálogos que retan estas percepciones, y que se dan en el corazón del campo cubano durante la trama de la novela. Y de ese ejercicio de libertad pura, salen algunas luces importantes.
Las omisiones son significativas en la narración y perspectiva de los hechos. Omitir, por ejemplo, que el líder de los sargentos no era Batista, sino Pablo Rodríguez durante los hechos del 4 de septiembre de 1933, que el plan político de la Revolución del 33 fue obra de los jóvenes estudiantes universitarios del Directorio Estudiantil Universitario (DEU) o que los decretos promulgados por el gobierno de los 100 días encabezado por Grau San Martín fueron la base del posterior despegue económico y social de Cuba, es lamentable.
Soslayar la importancia de la relaciones de Batista con los comunistas, a los que este favoreció y dio espacios, y los incluyó en la coalición que lo llevó a la presidencia en 1940, y también de su papel, al lado del gobierno norteamericano, para traicionar y revertir la revolución del 33, deja un vacío informativo considerable.
En cuanto a la figura de Grau San Martín, esta novela de Zoe Valdés omite el hecho de que Grau salva la vida de Batista en noviembre de 1933, presentándolo como una figura impertinente, cuando en realidad fue el artífice en el 33 y luego del 44 al 48 de las medidas económicas y sociales, incluyendo la derogación de la Enmienda Platt y la Ley del 50%, que hicieron florecer a Cuba.
“Pájaro lindo de la madrugá” es el inicio de una conversación sincera entre cubanos. Pero para que esta conversación produzca verdaderos frutos, debemos despojarnos del caudillismo, las etiquetas y los rezagos que nos trajeron a la situación actual.
Difiero de la percepción de que el pueblo cubano es poco sincero y carece de sentimientos, o que la oposición no violenta en Cuba hoy, le conviene al castrismo.
Entre 1933 y 1952, el pueblo cubano demostró ser industrioso, creativo, capaz de hacer crecer la economía y superar barreras sociales y culturales, convirtiendo a Cuba en una de las naciones más prósperas del hemisferio. La lucha cívica no violenta ha dado importantes pasos en la Cuba actual, entre ellos el Proyecto Varela. Hay que sacar a la luz la historia de quienes fueron y son sus protagonistas. Sin entender el pasado no podremos enrumbarnos a un futuro mejor.
Dice la mitología griega que cuando Pandora miró al fondo de la caja, después de haber liberado todos los males del mundo, quedaba Elpis, o el espíritu de la esperanza. Ojalá que pronto, al mirar al fondo de nuestra desgracia nacional, aún podamos encontrarlo.
Escritora cubana exiliada.
Esta historia fue publicada originalmente el 12 de junio de 2020, 11:23 a. m..