Nuestro compromiso de evitar incidentes como el de George Floyd
Recientemente estaba conversando con mi buen amigo Leighton Brown, quien es un contratista afroamericano sobre el caso de George Floyd y lo que debemos hacer como comunidad para fomentar un frente unificado ante esta clase de injusticias.
Alguien se refirió a cómo solemos pensar los hispanos cuando Brown se dio la vuelta y dijo: “Yo también soy hispano. Estoy casado con una hispana”.
Miami es único porque nuestras diferencias ideológicas son a menudo mayores que nuestras diferencias raciales/étnicas y esto queda demostrado en mis propios hijos que se han casado con personas de ascendencia brasileña, libanesa, puertorriqueña e irlandesa.
Otro ejemplo de nuestra variedad étnica es el condominio de 37 unidades en el que vivo donde se identifican nacionalidades que incluyen la jamaiquina, la kuwaití, la argentina, la colombiana, venezolana y checa, entre otras.
Miami es una metrópolis políglota. Somos capaces de ser tolerantes, a pesar de tener fuertes posturas ideológicas sobre todo a la hora de rechazar todo aquello que nos huela a socialismo o nacionalismo excesivo.
La harmonía y el equilibrio de compartir un mismo espacio geográfico es precisamente lo que nos une.
En estos tiempos hemos sido testigos de hechos verdaderamente despreciables. La imagen de un hombre indefenso con la rodilla de un policía en su cuello ha recorrido el planeta. Floyd, esposado y clamando por su vida. Nadie lo impidió.
Como alcalde, siempre le decía a la gente que aquí en Miami no veríamos nunca a una anciana o una mujer indefensa siendo atacada sin que la gente saliera en defensa de la víctima. Eso quedó demostrado durante las protestas el día que los manifestantes impidieron el saqueo de una farmacia CVS.
Me resulta difícil entender el hecho de que haya policías que a pesar de haber sido disciplinados por uso excesivo de fuerza (casos de hasta 71 incidentes) permanezcan en la fuerza policial o incluso promovidos.
Por otro lado, consideramos a aquellos oficiales que tienen que aguantar insultos y que se les trate como enemigos.
Muy pocos países en el mundo permiten a los ciudadanos insultar así a sus oficiales de policía. Muy pocos permiten a los manifestantes salir a las calles y marchar sin permisos, poniendo en peligro a los automovilistas y a ellos mismos.
Como declaró el alcalde de Miami, Francis Suárez, en una entrevista reciente, es un “delicado equilibrio” entre los derechos de la Primera Enmienda, y el tipo de ley y orden necesarios para mantener tanto a las personas como a los bienes a salvo de aquellos que harían daño, sin otra razón que la de desahogar su frustración con el lento progreso de la justicia racial o económica.
En nuestro condado y ciudad, hemos llegado a la conclusión de que los estrangulamientos deben ser prohibidos. Hemos sido de los primeros en instituir el uso de cámaras en los policías. También hemos trabajado duro para reclutar y promover minorías y mujeres en los departamentos de policía.
No podemos aspirar a la interacción pacífica entre los grupos si no existe comunicación entre ellos. Próximamente se instituirá, a nivel del condado, un panel civil independiente de supervisión policial, similar al que instituimos hace 30 años en la ciudad de Miami.
Al igual que el resto de la nación, hemos sido golpeados duramente por el coronavirus, sobre todo por nuestra dependencia en la industria del ocio y turismo. Mientras nos recuperamos lentamente de la crisis de la pandemia el mundo se enfrenta a la crueldad policial y a la despreocupación de líderes que optan por mirar hacia otro lado.
Los de Miami no permitiremos que los antagonismos de otras regiones nos dividan más allá de las diferentes ideologías que poseemos y que hacen que algunos de nosotros seamos liberales y algunos conservadores.
Y creemos, como dijo el presidente Abraham Lincoln, que Estados Unidos es la “última y mejor esperanza” del mundo.
No acabemos con esa esperanza.
Xavier L. Suárez es el comisionado del Condado Miami-Dade por el Distrito 7.