Donald Trump necesita el premio Bahía de Cochinos
El presidente Donald Trump se ha autoconcedido un premio. Dicen que se ha autoconcedido otros también, pero este caso es especial. Es el “Premio Bahía de Cochinos”.
Y Trump se lo ha otorgado a sí mismo porque nunca nadie se lo pudo haber otorgado. Y nadie se lo pudo haber dado porque no existe. Y no existe porque la invasión de Bahía de Cochinos resultó en fracaso. Y para Trump los prisioneros ni inspiran premios, ni son héroes. Al menos eso dijo en el caso de John McCain.
Así, el 17 de abril de 1961, 1,334 expedicionarios cubanos anticastristas llegaron con ocho barcos y siete lanchas de desembarco ante las costas cubanas. Su denominación militar era Brigada de Asalto 2506. Contaba con el apoyo del gobierno de Estados Unidos y había sido organizada por la CIA. Esa madrugada desembarcaron unos 1,300 soldados a los que se sumaron desde el aire 177 paracaidistas. Al final de los combates, el día 19 de abril de 1961, la fuerza invasora había perdido a 114 de sus efectivos y Castro 156.
El resto de los brigadistas fue apresado y juzgado. Cinco fueron fusilados bajo cargos de crímenes en la dictadura de Batista, y los demás condenados a 30 años de cárcel. Pero Fidel Castro se reunió con representantes de los derrotados y con ellos formó una comisión que viajaría a Estados Unidos para negociar el rescate de sus compañeros. Castro quería “grandes tractores” a cambio de los invasores.
Pero los Caterpillar D-8 nunca llegaron. En cambio, sí llegaron productos agrícolas, chocolate Bosco, medicinas y alimentos para niños. Al fin los brigadistas fueron liberados para la Navidad de 1962, el 23 y 24 de diciembre.
Para el gobierno cubano, Bahía de Cochinos es Playa Girón y el hecho bélico lo llaman la primera derrota del imperialismo en América Latina.
La razón de esta metida de pata sobre un premio inexistente, es que Trump no conoce nada de la historia cubana. Ni reciente ni antigua (como la mayoría de los políticos, que gritan “Viva Cuba Libre” en Miami solo para conseguir el voto). Pero Trump no la conoce porque tampoco debe de conocer muy bien la de Estados Unidos. La historia se aprende usualmente en libros y Trump no sabe citar cuál es su libro preferido. Excepto la Biblia —que muy posiblemente atribuya a Jesús como su autor— y “The art of the deal”, firmado, pero no escrito por él.
Lo que si no debe sorprendernos es que en cualquier momento la Brigada 2506 —muy cercana a Trump— organice un premio para que el presidente no quede en otro ridículo y sin su galardón.
En realidad, no suena mal: Premio Bahía de Cochinos, o preferiblemente “Bay of Pigs Award”, en inglés, para que pueda ser entendido por el resto de los norteamericanos. ¿Y qué será una “bahía de cochinos”? ¿”Bay of pigs”? Se rascarán la cabeza intrigados los trumpistas de Montana o North Dakota ¿Qué tendrá que ver el “bacon” con el mar?
Lo cierto es que Trump recibió en el 2016 un contundente apoyo electoral de la Asociación de Veteranos Bahía de Cochinos-Brigada 2506, a los que muy posiblemente les encantaría que Trump le metiera otra invasión a Cuba pero claro, con más suerte. Cosa difícil, por cierto, ya que Trump no es nada guerrerista y lo que sí posiblemente querría —como ambicioso empresario que es— sería meter dos o tres hoteles por allá.
Pero si a pesar de todo la 2506 decide organizarle en Miami a Trump el premio que nunca existió, él se lo merece. Lo necesita. Le es vital para su equilibrio y autoestima personal.
No es muy correcto mirar al presidente como un ególatra inculto que ignora su propia ignorancia y por eso piensa que se lo sabe todo. Una persona de donde salen sonrisas solo por sus propios chistes. Más cercano al desprecio que a la cordialidad o la mesura. No. Basta con mirar los testimonios familiares para entenderlo.
¿No sería mejor compadecerlo como un hijo carente de afecto que nunca fue feliz? Con un padre autoritario y racista que lo obligó a seguir sus propias pautas y estilo de negocios, que dedicaba más tiempo a su trabajo que a su familia y que le enseñó cómo ser un “killer” en vez de un “loser”.
Donald Trump, con toda su pomposidad, exageraciones, mentirijillas y mentiras, se nos aparece, si lo contemplamos a través de la caridad humana, solo como un niño grande, traumatizado y perplejo, simplemente tratando de ser notado en el mundo para que el mundo lo ame…
Brigada 2506, ¡que le den el premio!
Analista político y columnista de CNN en Español. Twitter: @jorgedavilaCNNE.
Esta historia fue publicada originalmente el 16 de septiembre de 2020, 0:11 p. m..