Los distritos minoritarios de Miami-Dade merecen la misma representación, y eso no es un acoso étnico | Opinión
La Ley Federal del Derecho al Voto de 1965 hizo posible la representación de minorías en el gobierno estadounidense —y esto incluye a Miami-Dade.
Durante décadas las minorías han luchado a pico y pala no solo para ganar representación minoritaria en el gobierno, pero para mantener esto y no ver nuestra voz diluida por esfuerzos como los que vergonzosamente mostró esta semana Fabiola Santiago del Miami Herald en su columna que yo considero racista.
El ataque de Santiago es contra mi creencia, como candidato del Distrito 5 de la Comisión de Miami-Dade, mayoritariamente hispano, que estaría mejor representado por un hispano que haya vivido en el condado toda su vida, y no por el titular y mi oponente nacida en Ohio, la comisionada Eileen Higgins, que no lo ha hecho. El mismo principio se aplica a los distritos negros: estarían mejor representados por comisionados negros.
Santiago me critica por, entre otras cosas, publicar unos “volantes incendiarios” que dicen: “Un distrito hispano debería tener un comisionado hispano” o por recordar a los votantes que yo fui “criado en Miami con nuestros valores”.
La diatriba de Santiago no es menos racista porque venga de una cubanoamericana.
En 1986 en la decisión histórica de Thornberg v. Gingles, la Corte Suprema de Estados Unidos derribó cualquier intento para perjudicar la capacidad de las minorías para elegir sus representantes en violación de la Sección 2 de La Ley del Derecho al Voto.
Desde entonces las cortes han rechazado consistentemente intento tras intento para diluir el poder del voto minoritario y su derecho a elegir miembros de su comunidad al gobierno.
En el caso de Meek v. Metropolitan Dade County, en 1992, una Corte Federal determinó que el Condado Miami-Dade estaba diluyendo el poder del voto afroamericano e hispano en violación de la ley, e impidiendo que los votantes minoritarios elijan a sus candidatos preferidos a la comisión del Condado.
La corte derribó la injusta práctica de votación del condado. Este fallo histórico fue lo que permitió que la legendaria congresista Carrie Meek, la principal demandante en el caso, ganará su puesto en el Congreso.
Dos ex alcaldes de Miami, el difunto Maurice Ferré, de origen puertorriqueño, y Xavier Suárez, de origen cubano, representaron a los demandantes hispanos que también fueron partícipes en la demanda.
El Distrito 5 de la Comisión del Condado, que incluye toda La Pequeña Habana y es el corazón de la comunidad cubanoamericana en Miami, fue creado a raíz de esta decisión. Fue creado para que los hispanos tuvieran representación política.
A los cubanoamericanos no nos regalaron la representación en el gobierno local —nos fajamos por ella.
Tuvimos que rasguñar y arañar, y tumbar puertas cuando fue necesario para ganarnos nuestra merecida voz en esta comunidad. El fruto de esos esfuerzos también beneficia a otras comunidades hispanas, ya que han sido electos comisionados colombiano-americanos y puertorriqueños en Miami-Dade.
Lo hicimos, nos lo ganamos y estamos orgullosos.
He hecho campaña entre votantes de todos los ámbitos de la vida, partidos políticos, razas y nacionalidades en esta contienda no partidista, y la gran mayoría está de acuerdo con la idea de que los distritos minoritarios merecen representación minoritaria. Como lo han dicho la Ley Federal del Derecho al Voto de 1965 y los tribunales de todo el país, una y otra vez, alto y claro.
Los residentes del Distrito 5 se merecen un comisionado que represente sus valores en común, y sí, sus raíces compartidas.
Los cubanoamericanos han lidiado con racismo y discriminación en el pasado como otras minorías.
No nos han detenido antes, y seguro que no nos van a detener ahora.
Renier Díaz de la Portilla es abogado y candidato a la Comisión de Miami-Dade, Distrito 5. Es ex representante estatal y miembro de la Junta Escolar de Miami-Dade.