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Joe Biden: La Florida puede decidir está elección, así que no dejes de votar | Opinión

Cuando visité Miami hace dos semanas, conocí a Esther Segura, una enfermera que pasó ocho años en la reserva militar de Estados Unidos como técnico de quirófano. Esther ha luchado para criar a dos hijas adolescentes como madre soltera y ahora está trabajando en la primera línea combatiendo la pandemia del coronavirus.

A Esther le encanta ayudar —dice que lo lleva en la sangre. Y ella ama a nuestro país. Pero está preocupada por el país porque piensa que el presidente no respeta a las personas como ella.

Esther ha sido testigo de cómo él ha fallado en proteger a los trabajadores de primera línea durante una pandemia que ha impactado desproporcionadamente a los afroamericanos y latinos —quienes son tres veces más propensos de ser infectados y tienen una tasa de mortalidad que duplica la de los estadounidenses blancos.

En sus propias palabras, el presidente Donald Trump sabía que COVID-19 era una enfermedad peligrosa y contagiosa. Incluso, está grabado diciéndolo. Pero no hizo nada. Él dice que ocultó esta información instrumental al pueblo estadounidense porque no quería que sintiéramos pánico pero la realidad es que él se aterrorizó con los resultados trágicos. Y por ende, no protegió a los estadounidenses.

Durante una pandemia, los abogados del presidente están en la Corte Suprema tratando de revocar la Ley de Cuidado de Salud A Bajo Precio, buscando aumentar los costos de cuidado médico y desmantelar las protecciones de seguro médico de ocho millones de floridanos con condiciones preexistentes. Si Trump y su administración triunfan, esto tendrá efectos severos para aquellos que sufren de condiciones a largo plazo a causa del COVID-19 u otra enfermedad como asma o diabetes. Incluso, las compañías de seguro médico podrían aumentar las primas o negar la cobertura.

Esto es seriamente letal: el presidente Trump está empeñado en quitarte tu cuidado médico durante una pandemia. Y es parte de un patrón: no podemos confiar que a este presidente le importe esta comunidad o el pueblo estadounidense en general.

El día antes de llegar a las 200,000 muertes, el presidente Trump sostuvo un mitin insistiendo en que el COVID-19 solo impactaba a “las personas de la tercera edad; las personas de la tercera edad con problemas de corazón y otros problemas”. Insistió que el virus no “afecta a casi nadie”.

Piénsalo, ¿de quién estaba hablando el presidente cuando dijo que el virus no afecta “prácticamente a nadie?”. Estaba hablando de las personas de la tercera edad, aquellas personas que trabajaron su vida entera, y se merecen seguridad, respeto y tranquilidad durante sus años dorados.

Pero para Donald Trump estas personas son sacrificables.

Cuando le preguntaron qué pensaba sobre los 1,000 estadounidenses que mueren de COVID-19 diariamente dijo “así es”.

Pero es así porque él es quien es.

En contraste con el presidente Trump, desde marzo tengo un plan para abordar esta pandemia. Empezaré por hacerle caso a los científicos expertos y seguiré sus consejos para controlar este virus. Haremos los exámenes gratis y rápido. Haremos tratamientos gratis también. Y en el momento que tengamos una vacuna eficaz y segura, nos aseguraremos que todos puedan obtenerla sin pagar un solo centavo.

La triste verdad es que este presidente no está en el poder para servir al pueblo estadounidense. Está ahí para servirse a sí mismo.

La senadora Kamala Harris y yo estamos aquí para apoyarte a ti y tu familia. Nuestro objetivo no es solamente revertir el daño que ha hecho el presidente Trump. Necesitamos hacer más. Vamos a reconstruir nuestra economía mejor que antes.

No le vamos a aumentar los impuestos a nadie que gane menos de $400,000 anuales. Nos aseguraremos que las grandes corporaciones y los ricos paguen la parte que les corresponde. Y con la ayuda de esos ingresos, no solo vamos a proteger el Seguro Social y el Medicare, también crearemos millones de trabajos de buen salario en manufactura, tecnología y energía limpia porque debemos asegurarnos que nuestro futuro sea hecho en Estados Unidos.

Aprobaremos un aumento de salario bien merecido con un salario mínimo federal de $15 la hora. Ayudaremos a aliviar los costos mayores del día a día —bajando los precios del cuidado médico, expandiendo el acceso a cuidado infantil y haciendo la educación secundaria más asequible. Protegeremos el Seguro Social y expandiremos los beneficios para millones de personas de la tercera edad.

Abordaremos inmediatamente la insostenible situación en Puerto Rico donde más de tres millones de ciudadanos estadounidenses continúan siendo ignorados. No podemos permitir que el pueblo puertorriqueño siga siendo tratado como ciudadano de segunda clase.

Hay tanto en juego en esta elección. El alma de Estados Unidos —la razón por la cual familias como las de Esther vinieron a este país— está en la boleta.

Si soy electo presidente, trabajaré cada día para unir a nuestro país.

Ese es el trabajo de un presidente —su obligación es preocuparse por todos.

Y tú tienes el deber sagrado de votar.

Aun puedes pedir tu boleta por correo y tienes hasta el sábado 24 de octubre para hacerlo. Y si ya la tienes, mándala o déjala en un buzón hoy mismo. La votación anticipada comenzó el 19 de octubre, así que ya puedes votar en persona si así lo prefieres. Visita VoyaVotar.com/FL para más información.

Pase lo que pase no dejes que nadie te disuade o diga que tu voz no cuenta.

Los floridanos saben esto mejor que nadie. Tú decidirás nuestro futuro y el camino a un mejor futuro pasa por el “Estado del Sol”.

Joe Biden fue vicepresidente de Estados Unidos desde 2009 al 2017 y es el candidato a la presidencia por el Partido Demócrata.

Esta historia fue publicada originalmente el 21 de octubre de 2020 a las 3:18 p. m..

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