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No culpen a los latinos de Miami por las derrotas demócratas | Opinión

Cientos de seguidores de Joe Biden celebran su victoria en la elección presidencial, el 7 de noviembre de 2020, en Biscayne Boulevard, Miami.
Cientos de seguidores de Joe Biden celebran su victoria en la elección presidencial, el 7 de noviembre de 2020, en Biscayne Boulevard, Miami. adiaz@miamiherald.com

El condado Miami-Dade está teniendo mala reputación entre algunos demócratas a nivel nacional. No solo es injusto y se basa en información inexacta, también es contraproducente.

El margen de siete puntos de diferencia de Joe Biden sobre el presidente Donald Trump en Miami fue decepcionante en comparación con la ventaja de 30 puntos de Hillary Clinton en 2016. Y sí, muchos votos de Trump provinieron de decenas de miles de votantes latinos. Pero no se sientan tentados a descartar a Miami-Dade como un ejemplo extraño del voto latino de Estados Unidos o sugerir que es culpa de la comunidad por este resultado. Más bien, es el resultado de la falta de inversión de los demócratas.

Todo comenzó con otra narrativa engañosa de los medios que dice que los latinos no ayudaron como se esperaba a los demócratas debido a los desalentadores resultados obtenidos en Miami y el sur de Texas. Pero el hecho es que ahora hay un “muro de contención latino” en el suroeste gracias a la labor de varios años por parte de grupos de base y sindicatos. Otro hecho: en Arizona, Biden ganó por 14,000 votos con una participación latina de 700,000. Biden también ganó Wisconsin por 20,000 votos con una participación de votantes latinos de 135,000.

Los hispanos cumplieron con los demócratas y de manera significativa en lugares tan fundamentales y diversos como Las Vegas y Filadelfia. Decir que los hispanos defraudaron a los demócratas es evidentemente falso e insultante tanto para los votantes latinos como para todos aquellos que han estado trabajando durante años, organizando y movilizando a la gente en nuestras comunidades.

Ahora echemos un vistazo a la narrativa en contra, que argumenta, de manera inexacta, que el condado Miami-Dade es un caso atípico que no refleja la experiencia hispana y, por inferencia, los demócratas pueden ignorarlo porque los latinos de Miami-Dade son “solo” el 3.1% del voto hispano nacional.

Esto es despectivo y estratégicamente peligroso. Está dentro del ámbito de la posibilidad de ganar a nivel nacional sin la Florida como lo hizo Biden, pero es el equivalente político de andar en bicicleta sin manos por una calle llena de baches. La Florida sigue siendo el estado indeciso más grande de la nación, y Miami-Dade es el condado más poblado y azul, con un 70% de residentes latinos, lo que representa una piedra angular para ganar el estado. Desestimar a 915,000 votantes en Miami-Dade es miope y, para los demócratas, algo insostenible. Le están echando la culpa a los votantes, cuando fueron los demócratas quienes realizaron una campaña tardía y se dejaron definir como “socialistas”.

La campaña de Biden empezó a tomar en serio al sur de la Florida después del verano, al menos en lo que respecta al voto hispano. La razón es que no pudieron permitirse el lujo de entrar antes. Pero mientras tanto, el Partido Demócrata a nivel estatal debió haber estado al volante durante este tiempo.

En el período entre las elecciones de mitad de período de 2018 (un ciclo marcado por campañas que ignoraron el voto latino) y septiembre de 2020, no hubo un esfuerzo coordinado para alinear los mensajes y desplegar figuras del partido en todo el ecosistema local de medios en español para rechazar la etiqueta de “socialista”, que los republicanos atribuyeron erróneamente, aunque con éxito, a los demócratas. Puedo dar fe de esto como comentarista frecuente en los medios en español.

Sin embargo, en lugar de reconocer nuestras fallas, lo más fácil es culpar a los votantes cubanos porque son “republicanos acérrimos que nunca votarán por nosotros”, una anomalía en comparación con otros hispanos en todo el país, o eso dice el razonamiento.

Este argumento ignora que en 2012 Barack Obama obtuvo casi la mitad de los votos cubanos. En 2016, Hillary Clinton ganó la mitad de los votos en Hialeah, una ciudad muy cubana en el oeste de Miami-Dade. Este año, sin embargo, 46 de los 48 distritos allí votaron por Trump. Lo más impactante es que los cubanos recién llegados se han registrado como republicanos a un ritmo acelerado, según la Encuesta Cuba de la Universidad Internacional de la Florida (FIU). Las mismas personas que hacen fila en el Aeropuerto Internacional de Miami en masa para viajar a Cuba y visitar a sus familiares votaron en contra de los demócratas. ¿Por qué? Porque simplemente no estábamos hablando con ellos mientras los republicanos sí lo hacían.

La narrativa del desestimar a Miami también ignora el hecho de que los cubanos no son los únicos hispanos en Miami-Dade. Los latinos no cubanos representan alrededor del 44% de la población votante latina aquí. Todo indica que los demócratas también perdieron votantes de ese segmento, según el Miami Herald. Las áreas de gran densidad colombiana dentro de Miami-Dade le dieron a Trump miles de votos. Su campaña marcó la diferencia al pedirle a los colombianos estadounidenses sus votos. Durante el último mitin de Trump en Miami, la campaña tocó música colombiana y se aseguró de colocar de manera prominente a los líderes de la comunidad local cerca de él.

En el lado demócrata, la micro-focalización no fue tan profunda. El trabajo allí se detuvo en los puertorriqueños, cubanos y mexicanos.

En resumen, ambas narrativas del voto latino, particularmente el voto latino de la Florida, son inútiles y no apoyan lo que debería ser la misión de los demócratas de construir y hacer crecer la coalición diversa de votantes que llamamos el “electorado latino”. Hemos estado dejando votos sobre la mesa durante varios ciclos, y no hay nadie a quien culpar más que a nosotros mismos, ni al condado ni al estado, y mucho menos a los votantes.

El condado Miami-Dade puede ser una fracción del electorado hispano nacional, pero es una fracción fundamental para ganar las elecciones nacionales. Continuar con estas narrativas de exclusión hasta el 2022 y más allá no nos ayudará a ganar como partido ni a lograr avances como país.

José Dante Parra es estratega demócrata y director ejecutivo de prosperolatino, LLC.

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