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‘American Values’, asignatura anticomunista en las universidades | Opinión

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En los últimos años hemos venido insistiendo en El Nuevo Herald, así como en Radio, TV y diversos foros públicos, sobre la necesidad de educar a nuestros hijos y nietos acerca de la ideología comunista.

Sucede que en las últimas cuatro décadas las nuevas generaciones salen de los Colleges con ideas luminosas y ajenas a la verdad sobre personajes tan siniestros como el Ché Guevara.

Es así como hemos llevado nuestra propuesta a instancias políticas y empresariales a fin de obtener respaldo para la misma. Como nada ha ocurrido hasta la fecha, hemos tomado la iniciativa de fundar una organización sin fines de lucro con el nombre de Teaching Anticomunism in America, Inc.

Tenemos como objetivo, empezando por la Florida, de recoger las firmas necesarias y sumar las voluntades apropiadas para lograr añadir la propuesta de un curso llamado “American Values”, a la boleta de votación como una enmienda estatal en las próximas elecciones de mediano término. Desde luego, si la legislatura Estatal decide presentar este proyecto, no será necesaria la recolección de firmas. Abogamos por una asignatura electiva de College, que incluso pudiera convertirse en una materia de carácter obligatorio.

Es importante aclarar que esta propuesta es completamente bipartidista y el único fin es que los partidos mayoritarios en EEUU luchen contra un enemigo común que pretende destruirlos. Referente al caso, un ejemplo reciente nos ilustra. El pasado 4 de noviembre, el Congreso de Eslovaquia aprobó una ley donde se declara a los partidos comunistas de Checoslovaquia y Eslovaquia, como organizaciones criminales. No es la primera vez que esto ocurre.

En 1993 la República Checa declaró como criminal al Partido Comunista. En el 2009 Polonia prohibió todos los monumentos y símbolos comunistas, incluso penalizando a los que usaran indumentaria con la imagen del Guevara. Hoy en día, además de Eslovaquia y Polonia, otros cuatro países europeos se han sumado al propósito de eliminar sus pasados comunistas, ellos son Ucrania, Lituania, Georgia y Letonia. Viendo estos ejemplos, nosotros en EEUU, como primera potencia mundial, no podemos quedarnos rezagados y debemos tomar “al toro por los cuernos”.

Nuestra organización influirá con todos los medios a su alcance a fin que la juventud conozca las verdades sobre el comunismo. No solo su fracaso económico en todos los países donde se ha instalado, en los cuáles el hambre y la miseria son una característica común, sino también la brutal represión que han padecido sus pueblos, los muertos y desaparecidos y las tragedias familiares. Entre nuestros planes de divulgación , evidentemente siguen estando las charlas públicas y posiblemente cursos privados institucionales y enseñanza virtual.

Por supuesto, se deben destacar ciertos aspectos que nada tienen que ver con el comunismo. Por ejemplo, todos pretenden tener un mejor salario, y ese precisamente es un sinónimo de democracia, donde el libre juego de la oferta y la demanda, el valor y el esfuerzo personal, la autodeterminación y el estudio, conforman un papel principal, en conjunto con las medidas que el Estado pueda adoptar para facilitar que estas cosas ocurran.

En los cursos que se puedan dictar, ciertos renglones se contemplarían. Lógicamente, el aspecto histórico es vital porque relata el pasado miserable y tenebroso de la ideología. Pero el origen de esas dictaduras comunistas también es de suma importancia porque nos refleja “lo que no se debe hacer” para propiciar el surgimiento de un sistema tan feroz.

Evidentemente, se debe combatir la pobreza, se debe mantener la salud de la población en todos sus estratos, se debe crear riqueza para fomentar el empleo, se debe amortizar la deuda de la nación para evitar un aumento excesivo y peligroso del déficit fiscal, se debe aumentar la producción nacional y se deben incrementar las exportaciones al resto del mundo para mejorar la balanza de pagos.

Cuando no existen los procesos de auditoría interna especializados en sistemas, se puede crear incertidumbre o sospechas sobre los procesos democráticos, como ocurre actualmente con las elecciones en EEUU.

Sin duda, este es un peligroso caldo de cultivo para el resurgimiento de esta lúgubre ideología.

Economista y periodista. Twitter: @DeYURRE.

Esta historia fue publicada originalmente el 27 de noviembre de 2020, 9:29 a. m..

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