¿Se dividirá el Partido Republicano a raíz del ataque al Capitolio? | Opinión
Un acto tan vergonzoso como la incursión de manifestantes en plena sesión del Congreso estadounidense, evidentemente genera una serie de consecuencias en todos los ámbitos, y desde luego, crea la base para proponer un nuevo partido político liderado por el actual Presidente.
Un hecho irrefutable se desprende en primer lugar; existen trumpistas que no son republicanos, aunque también existen republicanos que no son trumpistas. En cualquier caso, la convocatoria hecha por Trump para manifestar en el Congreso tuvo como finalidad medir el pulso de sus seguidores y detectar la lealtad de sus oficiales.
La interrogante entonces es válida: de los 74 millones de votos obtenidos por Trump, ¿Cuántos de ellos son trumpistas puros? Sin duda, puede nacer una nueva fuerza política. Recordemos que cuando Trump lanzó su candidatura tuvo una arremetida feroz contra los inmigrantes; sin embargo, increíblemente esa postura fue la que le dió el triunfo. Recientemente, Trump propuso un estímulo de $2,000 por persona, algo rebatido por su partido. Esta propuesta de carácter populista, sin duda apuntala sus intenciones de crear un partido político, refrendada ahora con esta manifestación en el Capitolio.
Además del lógico surgimiento de una nueva fuerza política, también aparecen otras importantes consecuencias, veamos:
El futuro del Partido Republicano. El distanciamiento del vicepresidente Mike Pence, después de haber sido el más leal servidor de Trump, ¿significa acaso que Pence pretende erigirse como el líder del partido? ¿Luce realmente Pence como un líder? De más está decir que el Partido Republicano, ahora dividido, está completamente debilitado. Solo debemos preguntarnos si en los próximos cuatro años será reconstruido para así poder participar en la próxima contienda electoral.
La confianza en el sistema electoral. Desde que en los años 60 se comenzó a utilizar la tarjeta perforada en unas elecciones ya mecanizadas, el sistema de votación siempre ha sido cuestionado, basado principalmente en el hecho que las máquinas obedecen a las instrucciones que el hombre les ha instalado. No obstante, ningún presidente incumbente previo en EEUU había llevado las cosas al punto donde ahora se encuentran. Esto simplemente crea un precedente ya que probablemente este “circo” se repita en las próximas elecciones presidenciales. Puede ser que de ahora en adelante, un candidato perdedor exhorte a los votantes a manifestar en el Congreso cuando el proceso de confirmar cada elección esté en proceso.
Para evitar o contrarrestar cualquier violencia es necesario que el votante confíe nuevamente en el sistema. Por eso el código “secreto” que tienen las máquinas de votación, que muchas veces están escritos en 800,000 líneas y en 10 lenguajes diferentes, debe incluir un renglón cuyo solo acceso devele si se han añadido instrucciones prohibidas en el mismo. Y esto no es más que una parte vital de una inexistente Auditoría de Sistemas, específicamente diseñada para las elecciones.
Los elementos comunistas perturbadores. En toda protesta siempre se mezclan otros grupos cuyas intenciones son diametralmente opuestas al objetivo real de las protesta. Entre estos “entrometidos” están los comunistas, los fascistas, los vendedores de drogas y los delincuentes comunes que buscan hacer alguna fechoría. Los comunistas en particular ven como una “coyuntura” esta incursión en el Capitolio.
En otras palabras, la amenaza a la democracia ahora es bien real porque existe un precedente que puede ser utilizado por estos grupúsculos, que aunque son pocos, son muy organizados y maquiavélicos.
La desestabilización mundial. “Cuando EEUU tiene catarro, los demás tienen pulmonía”, reza un dicho popular. Lo cierto es que con lo acontecido en Estados Unidos muchos países que habían sido estables en sus elecciones, fácilmente pudieran decir “Hagamos como EEUU, no nos dejemos robar las elecciones”. Normalmente en los países donde existen gobiernos de tipo comunista, es común ver esta clase de protestas con frecuencia, por ejemplo en Venezuela, Nicaragua y Bolivia. Cuba es un caso aparte porque la represión se ha institucionalizado por tres generaciones y allí las sofocan de inmediato.
También, desde el punto de vista económico habrá desestabilización mundial. La incertidumbre en la bolsa hará bajar el movimiento y los bonos norteamericanos se negociarán menos ya que se sembró temor entre los inversionistas sobre el futuro. Y por supuesto, los mayores acreedores de EEUU, China y Japón, pudieran negar el refinanciamiento de los bonos en su poder, en cuyo caso el rating de Estados Unidos en el comercio mundial decaerá, encareciendo así el costo de la deuda externa debido al incremento en los intereses.
Es nuestro deber defender a Estados Unidos que por años ha sido el faro del mundo y un ejemplo a seguir. El bastión de la democracia en el mundo debe perdurar y la confianza en nuestras instituciones y sistema es vital para ese propósito. ¡Manos a la obra!
Benjamín F. DeYurre es un economista y periodista. Twitter: @DeYURRE.