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El tiempo, el falso terapeuta | Opinión

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Las frases tan alentadoras, y escuchadas con el propósito de aliviar el dolor de alguien “el tiempo lo cura todo”, “hay que darle tiempo al tiempo”, “con el tiempo todo se arregla”, y “el tiempo lo mejora todo” son trampas que pueden perjudicar a la persona que admite la creencia de que el tiempo todo lo subsana como algo real.

El individuo que acepta estos mensajes se convierte irremediablemente en una víctima pasiva, ya que está delegando sus responsabilidades al no esforzarse en decidir, actuar y pensar. El tiempo reduce la intensidad y mitiga el dolor, pero sólo eso. El desconsuelo vivido, la ira no exteriorizada, la injusticia sufrida, el dolor de una pérdida siguen existiendo ahí.

No debemos concederle al tiempo poder sanador, y una responsabilidad que no le pertenece, ya que las emociones que ignoramos o tramitamos erróneamente lejos de desaparecer quedan acumuladas en algún rincón de nuestro subconsciente a la espera de que enfrentemos esas sombras o sanemos esas heridas.

La realidad es que toda herida que se queda abierta, sino le das la cara tarde o temprano se infecta. Todos hemos sufrido heridas emocionales y por mucho que lo intentemos no podemos borrar lo que ha ocurrido, pero sí podemos decidir cómo lo vivimos.

Por eso, lo realmente importante no es lo que pasó, sino cómo lo estamos viviendo. Aquí es donde influye nuestra voluntad, porque si nos obligamos a negar algo que nos ha hecho daño, ahí podemos estancarnos muchísimo tiempo creando una sensación falsa de recuperación. El tiempo quizás pueda hacer que nos olvidemos de ello, pero lo que no se supera, siempre vuelve. En cuanto nos enfrentemos a una situación igual de dolorosa, todos nuestros fantasmas pasados regresarán.

Lo que sana es el trabajo a conciencia de las emociones y de las experiencias tristes, no el paso del tiempo. Nos sanamos nosotros mismos cuando tenemos la habilidad de implicarnos en nuestro propio desarrollo personal, y nos damos la oportunidad de analizar y curar todas las heridas abiertas. Cuando transitamos un momento de dolor, o estamos sufriendo por alguna razón que no podemos superar por nosotros mismos, es necesario buscar ayuda. No sanar las heridas emocionales y psicológicas a tiempo conduce a desarrollar otros padecimientos, como la ansiedad, ataques de pánico o la depresión.

Si estás rememorando involuntaria y continuamente personas, circunstancias o emociones relacionadas con el pasado, una situación actual te recuerda algo del pasado impidiéndote estar presente en ella o vivirla de forma natural, actúas con miedo, lo que le sucede a una persona de tu entorno te recuerda algo que viviste, implicándote en exceso sin poder separar su vivencia de la tuya, tienes temas pendientes que resolver donde definitivamente el tiempo no hizo su papel terapéutico.

Cuando una situación no la hemos sobrepasado queda grabada en nuestro subconsciente. Si confiamos en el tiempo, nos convertimos en entes neutrales dispuestos a dejar nuestras vidas en manos de los antojos de un destino dudoso. No podemos esperar que el tiempo haga todo el trabajo, mientras que nosotros nos ponemos en un segundo plano a la espera de la cura.

“Nuestras penas y heridas se curan solo cuando las tocamos con compasión”. —Gautama Buddha.

Alina Rubi es una astróloga e instructora espiritual que ejerce en Miami. Contacto: 305-842-9117, astralrain29@gmail.com; Facebook: Rubi Astrologa; Instagram: alinarubiastrology; www.esoterismomagia.com.

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