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Hollywood sobrevive la pandemia a toda costa | Opinión

Los actores Maggie Gyllenhaal y Parker Sevak en una escena de la película “La maestra de kinder (The kindergarten teacher)” (2018).
Los actores Maggie Gyllenhaal y Parker Sevak en una escena de la película “La maestra de kinder (The kindergarten teacher)” (2018).

Las millonarias finanzas de Hollywood se han estremecido en las insólitas circunstancias dictadas por la siniestra pandemia, sobre todo aquellas referidas a las salas de cine cerradas y la tardanza en la producción de algunos de sus principales proyectos.

Pero Hollywood suele sacar ventaja de sus enterradores. La televisión le regaló el impulso que necesitaba por los años 50 y ahora la tecnología virtual, con sus numerosas plataformas de streaming, la vuelve a colocar como el almacén y productor de contenido que las mismas reclaman.

La llamada “fábrica de sueños” no puede existir sin historias, celebridades y artistas que las interpreten. Es su piedra angular. Cuando no las encuentra en su propio ambiente, la reciclan de otras cinematografías.

No son pocas estas apropiaciones. Algunas funcionan tan bien como las originales y otras fracasan en la imitación. Recientemente pude disfrutar el filme “La maestra de Kindergarten”, del año 2018, protagonizada por Maggie Gyllenhaal y luego la cinta israelí homónima que la inspiró, del talentoso director Nadav Lapid, realizada cuatro años antes. La primera cuenta con el pulimento hollywoodense, donde la puesta en escena reluce, mientras la segunda le debe más a un realismo casi documental, inelegante.

Ambas, curiosamente, son todo un éxito de distracción perturbadora, considerando la anécdota de esta maestra, persona mediocre, quien desea ser escritora, a toda costa, y se obsesiona con los excelentes poemas dichos, espontáneamente, por uno de sus pupilos de apenas cinco años.

Otro de los pilares que sostiene la industria cinematográfica estadounidense son las poderosas agencias que contratan mayormente a celebridades y artistas de campos diversos.

Ahora, sin embargo, lucran, de manera insospechada, con la clase política, sobre todo antes o después que estas atribuladas personalidades desempeñan los cargos públicos que nosotros sustentamos.

Las regalías de los contratos suelen ser millonarias, sobre todo en el manipulado ámbito editorial, donde se suscribe una novela o un libro de memorias o de cualquier otro género, que luego termina siendo un bestseller, debido al poderoso operativo comercial que conlleva su publicación.

Al matrimonio Obama le pagan por sugerirle ideas a la productora Netflix, sus libros se distribuyen en Costco y Walmart, lo cual es un símbolo contemporáneo de éxito editorial, y el podcast de la ex primera dama tiene garantizada las mejores plataformas de distribución, junto a una publicidad de altos quilates.

Actualmente, agencias que determinan el curso de lo que acontece en Hollywood y en otros ámbitos de la llamada cultura corporativa como son Creative Artists Agency (CAA), quienes formaron las carreras de Beyonce y Brad Pitt, entre otros, y United Talent Agency (UTA), han contratado a políticos de partidos antagónicos como Stacey Abrams y John Kasich, por solo mencionar a dos de los más conocidos. También figuran Andrew Yang y Beto O’Rourke en sus nóminas.

Muchas de estas personalidades políticas arrastran un cúmulo de fans, sobre todo en los medios sociales, que los hacen muy productivos para las mencionadas agencias.

El nuevo presidente de Estados Unidos, así como su vicepresidenta, son clientes de la agencia CAA.

UTA, por su parte, ya ha firmado a Chris Krebs, al terminar su labor como experto en ciberseguridad, de la pasada administración de Trump.

Después de contratar al presidente Biden en el año 2017, CAA trabajó para mantenerlo públicamente vigente y le organizó una gira a propósito de su libro de memorias “Promise Me, Dad” que, según revela el Wall Street Journal, ayudó a diseñar la narrativa personal de su reciente campaña presidencial.

También influyó, en este sentido, “Biden’s Briefing”, segmento que la agencia negoció con la división Alexa de Amazon y otros sitios de comentarios noticiosos.

Por lo pronto, cualquier nueva idea con los recientes inquilinos de la Casa Blanca, tienen que entrar en pausa por conflictos de intereses.

Mientras tanto, Hollywood y el grupo de agencias que hacen posible la existencia de la industria, siguen explorando, sin escrúpulos partidistas, quien será la próxima figura para compartir el poder que produce entretenimiento y notables dividendos.

Siga a Alejandro Ríos en Twitter: @alejandroriostv. Correo: alejandrorios1952@gmail.com.

Esta historia fue publicada originalmente el 21 de enero de 2021, 3:47 p. m..

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