La culpabilidad, una emoción inútil | Opinión
La culpabilidad significa que malgastas el presente y te quedas paralizado como consecuencia de una conducta de tu pasado; te sientes consternado por algo que expresaste o realizaste. La realidad, es que si tú piensas que sentirse mal o inquietarse cambiará un hecho del pasado, estás viviendo en una dimensión todavía por descubrir.
Estamos rodeados de personas que se sienten terriblemente por cosas que no deberían haber dicho o hecho, posiblemente tú no eres la excepción, y es que existe una auténtica confabulación no calculada, pero muy eficaz, que tiene el objetivo de convertirnos en infalibles aparatos culpables. Este artefacto cada vez que alguien le menciona que no ha sido una buena persona por cualquier motivo, responde afligiéndose en el momento presente. Ese dispositivo, que reacciona con descargas eléctricas de culpabilidad cuando le echan la gasolina adecuada, respira, habla y camina: eres tú.
La culpa hay que extirparla, porque es donde se despilfarra mayor cantidad de energía emocional, hay que reflexionar e iniciar acciones de saneamiento a nivel mental, porque indiscutiblemente a pesar de nuestros errores seguimos avanzando, siendo más prudentes y mejores personas. Aprender de las faltas es una parte necesaria de nuestro crecimiento y desarrollo.
La culpabilidad puede originarse en la infancia, es un comportamiento aprendido a muy temprana edad que queda como residuo infantil en la edad adulta. No es lo mismo responsabilizar que culpabilizar y algunos padres, a veces sin darse cuenta, le inculcan sentimientos de culpa a los niños a través de frases como: “si vuelves a hacer eso papá no te va a querer”, “te debería dar vergüenza lo que has hecho”, “me estás matando”, “a tu edad yo era más responsable”, “no sabes hacer nada bien”, “por culpa tuya me divorcié o me dejó tal persona”. Todas estas frases pueden tener implicaciones en la edad adulta.
Los maestros son creadores superiores de culpabilidad, y los adolescentes que son receptivos, son muy fáciles de manipular. “Qué desilusión se va a llevar de ti tu mamá”, “debería darte vergüenza... sacar una ‘F’ con lo inteligente que eres”, “¿cómo puedes hacer sufrir así a tus padres, después de todo lo que han hecho por ti?, son algunas de las frases de culpa que perturban la felicidad del momento presente de la adolescencia.
Existe otro tipo de culpa que es la autoimpuesta, la misma surge cuando se rompe una norma o código moral adulto. La persona puede sentirse mal durante mucho tiempo, aunque el dolor nada puede hacer para revertir lo sucedido. Sin contar que un sentimiento de culpabilidad extendido afecta a la vida social, los demás pueden dejar de respetarte y manipularte a través de la culpa, complica las relaciones familiares, te da más estrés y puede ocasionar problemas de salud.
De este forma, puedes calificar la culpa como una reacción a remanentes de normas que te fueron infligidas, y por las que aún estás tratando de contentar a alguna figura ausente de autoridad, o como resultado de tus desvelos por vivir a la altura de normas autoimpuestas que realmente no te impresionan, pero sientes que debes subyugarte a ellas.
En ambos casos, se trata de un comportamiento inútil. Puedes seguir quejándote hasta el final de tus días, repasando lo malo que has sido, o lo culpable que eres, y ni el más diminuto pedazo de culpa podrá hacer algo para modificar ese comportamiento.
La culpa puede servir de retribución en sí misma y también de excusa para repetir el mismo comportamiento, por eso reconoce que los errores forman parte de la vida, son la clave del aprendizaje y no un signo de fracaso, asume que no se puede ser intachable en el cumplimiento de las normas, repara el daño si es posible, y así estarás sustituyendo la culpa por la responsabilidad.
“Nunca te arrepientas. Si es bueno, es maravilloso. Si es malo, es experiencia”.— Victoria Holt.
Alina Rubi es una astróloga e instructora espiritual que ejerce en Miami. Contacto: 305-842-9117, astralrain29@gmail.com; Facebook: Rubi Astrologa; Instagram: alinarubiastrology; www.esoterismomagia.com.
Esta historia fue publicada originalmente el 24 de enero de 2021, 7:38 p. m..