Los cruceros y la pandemia, ¿volverán a zarpar alguna vez? | Opinión
Aunque todavía no se sabe con exactitud, algunos expertos creen que el primer contagiado con COVID-19 fue un hombre de 55 años. Se le conoce como el paciente número uno y se estima que contrajo el virus en Wuhan el 17 de noviembre de 2019.
Para cuando las autoridades chinas lo anunciaron al mundo siete semanas después, mi esposa y yo estábamos esperando el año 2020 a bordo de un crucero que ese día, 31 de diciembre, había atracado en Cartagena de Indias.
Era la primera parada de su itinerario y como había llegado a puerto temprano en la mañana, tuvimos tiempo de recorrer, montados en una alegre y bullanguera “chiva”, toda la ciudad: la Torre del Reloj, la Plaza de Bolívar, la Catedral de Santa Catalina, el Mercado de Bazurto y el bohemio barrio de Getsemaní.
Regresamos al barco ya bien entrada la tarde justo cuando el sol se ocultaba detrás de las murallas del histórico Castillo de San Felipe.
No lo sabíamos entonces, pero esa noche, ya en altamar, mientras en la cubierta del barco escuchábamos emocionados la tradicional canción de Auld Lang Syne y mirábamos en una pantalla gigante el luminoso descenso de la “bola de año nuevo” en Times Square, la cantidad de contagiados iba en aumento y el mundo se adentraba en las tinieblas de una mortal pandemia.
Tampoco sabíamos entonces que esa sería la última vez que estaríamos en un crucero. Pero pronto lo supimos porque los dos que ya habíamos reservado para el siguiente año no tardaron en ser cancelados.
Uno de ellos, en el que cruzaríamos el Atlántico, era en abril. Salía de Miami y después de paradas en las Azores, Portugal, Cádiz y Málaga, atracaba en Barcelona, su destino final.
El otro era para esperar el año y estaba supuesto a zarpar desde Miami este pasado 28 de diciembre y regresar, después de un recorrido de ocho días por el Caribe, el 5 de enero de 2021.
Desde luego, nunca atravesamos el Atlántico ni esperamos el año con champaña en la cubierta de ningún barco.
Y es que la suerte de los cruceros quedó sellada el 4 de febrero cuando a bordo del Diamond Princess, atracado ese día en Japón, varios pasajeros contrajeron el virus y 10 de ellos murieron.
Ya para el 14 de marzo, citando nuevos brotes del virus en otras naves, el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés), emitió una “orden de no navegar” que estuvo en vigor hasta el 30 de octubre.
Esa prohibición fue finalmente levantada y en su lugar se implementó un plan por etapas, llamado Marco para la Orden de Navegación Condicional, que permitiría la reanudación de los cruceros, pero bajo ciertas condiciones, entre las que estarían la obligación de organizar una serie de cruceros de prueba (con pasajeros voluntarios) diseñados para demostrar que las navieras serían capaces de mitigar el COVID-19.
Solo una vez cumplidos todos los requisitos de esos cruceros de prueba podrían volver a operar con pasajeros reales. Una meta que al parecer esperan poder alcanzar porque las ofertas de viaje no han dejado de aumentar por día. Al menos yo no he cesado de recibirlas: grandes descuentos en el precio de los pasajes, en los paquetes de bebidas y en las excursiones a tierra. Y, además, jugosos créditos a bordo.
Los itinerarios que me proponían eran tentadores; pero aun así no me animaba a llamar a mi agente de viajes y hacer la dichosa reservación. Tenía miedo, lo confieso. “Vamos a esperar a que estemos vacunados”, me decía mi esposa.
Y así fue. Esperamos hasta que al fin pudimos vacunarnos. El mismo día que nos pusimos la segunda dosis de la vacuna reservamos en el crucero Meraviglia de la línea MSC.
Zarparemos el sábado 11 de septiembre y visitaremos varias islas y países del Caribe. Sabemos que todavía hay riesgos, pero estamos confiados en que con la campaña de vacunación que se lleva a cabo en todo el mundo, se logre alcanzar la inmunidad de grupo.
Y en caso de que no fuese así, tenemos hasta el 4 de junio para cancelar. Pero mientras tanto: ya mi esposa está haciendo las maletas. Y rezando para que el mundo vuelva a ser lo que era.
Manuel C. Díaz es un escritor cubano: manuelcdiaz@comcast.net. Su libro más reciente es “Escritores cubanos exiliados: sesenta reseñas literarias”, publicado por Ediciones Universal.