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La especulación con la gasolina incrementa el costo de la vida | Opinión

Un conductor espera a que su tanque de gasolina se llene en una estación de Royal Dutch Shell en Portland, Tennessee, en enero 2015.
Un conductor espera a que su tanque de gasolina se llene en una estación de Royal Dutch Shell en Portland, Tennessee, en enero 2015. Bloomberg

Normalmente el funcionamiento de la Bolsa es meramente especulativo y eso forma parte del negocio. Sin embargo, en determinadas ocasiones la especulación afecta a bienes esenciales como la gasolina, por ejemplo.

Entendemos que tras la pandemia, todas las economías del mundo trabajan en su recuperación y esto sin duda requiere un mayor consumo de combustible, por lo tanto la demanda de petróleo aumenta y con ella, su precio.

Pero en el precio del petróleo también intervienen otros factores, como son la sobreexplotación de los yacimientos para aumentar la oferta y así disminuir su precio. Desde luego, otras tecnologías aplicadas para incrementar la oferta, también vienen a combatir el alza en el precio de los hidrocarburos, como es el fracking o fracturación hidráulica del subsuelo, donde la extracción es realizada en forma horizontal, por estratos.

Referente a esta técnica existe una gran controversia en EEUU ya que se afirma que no solo contamina las aguas subterráneas sino que además las ondas sísmicas que genera en pequeña escala, están resquebrajando las casas en muchos sectores, incluyendo el sur de la Florida. Si bien es cierto que el fracking ha contribuido a consolidar a EEUU como un productor principal de crudo, y en consecuencia, a mantener controlado el precio del mismo, no es menos cierto que se debe ampliar la investigación para disminuir la contaminación ambiental y el daño a las propiedades.

En la práctica vemos variar el precio del crudo en función de la demanda y la oferta. Sin duda algo razonable porque así es el funcionamiento de nuestra economía de mercado. El problema tiende a complicarse en este giro cuando en su demanda intervienen sectores que en realidad no requieren el producto ya que su único propósito es especular.

Se comprende que la especulación es un proceso normal en los negocios; sin embargo, ocurre que la gasolina es un factor muy sensible ya que un incremento en ella, se traduce en un aumento en el costo del transporte, lo que a su vez se refleja prácticamente en toda la economía.

Sucede que los clientes tradicionales que adquieren los barriles de crudo son las refinerías, que tienen como objetivo principal convertirlos en gasolina, a buenos precios si se trata de crudos ligeros, un tanto más costoso si se trata de crudos pesados o extrapesados.

Pero resulta que en el proceso de compra de barriles también intervienen sectores financieros, que nunca utilizarán al hidrocarburo, sino que negociarán al alza para especular. Un mecanismo muy usado en este caso son los Hedge Funds o Fondos de Cobertura, que negocian a futuro como Commodities o materias primas, el petróleo.

Dado que los productores de crudo necesitan tiempo para extraer los millones de barriles solicitados, generalmente la compra se fija con algunos meses de anterioridad, para lo cual el comprador, desconociendo el precio que alcanzará el petróleo al momento de su despacho, deposita hoy un valor aproximado a 30% de su costo, en una cuenta conocida como “Margin”.

Si al momento del despacho, el precio del crudo ha aumentado, los operadores financieros depositan la diferencia en ese “Margin”. Si por el contrario, el precio ha bajado, entonces retiran la diferencia.

Ocurre que las compras de crudo son cuantiosas en miles de millones, lo cual implica un aumento en la demanda. Cuando es un mercado en alza, siempre terminan depositando en esa cuenta “Margin”, que es parecida en su concepto a un Escrow Account en bienes raíces. O sea, si compran a un precio de $100, y en tres meses el petróleo subió a $120, ya se obtuvo una ganancia de $20.

Lo importante del caso es que actores financieros que adquieren estos bonos de cobertura, no les interesa el producto y por lo tanto venden la opción una vez que obtienen su ganancia. Pero en el interín, aumentan la demanda del producto y a su vez el precio de la gasolina que terminamos por pagar todos, afectando así nuestros ingresos reales.

Resulta tan determinante el precio de la gasolina, que gobiernos enteros se han perdido o desequilibrado por un alza en ella, como sucedió en Venezuela con Carlos Andrés Pérez en 1989, y en Chile con Sebastián Piñera en el 2019.

Podemos negociar al alza prácticamente en todos los bienes y servicios que generamos, porque afortunadamente vivimos en el mejor sistema conocido por el hombre que es la democracia. Sin embargo, por las implicaciones que conlleva, el caso de la gasolina merece un estudio aparte.

Sin duda, un alza desproporcionada en su costo, eleva el índice de precios al consumidor.

Benjamín F. DeYurre es un economista y periodista. Twitter: @DeYURRE.

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