Si el títere de Correa llega al poder, Ecuador cometería suicidio político | Opinión
A Ecuador, airoso entre Colombia y Perú, lo estremece un remolino electoral que amenaza retroceso a los tiempos pendencieros y corruptos del represivo Rafael Correa.
Ese caudillo autoritario despilfarró la bonanza petrolera ecuatoriana, pero construyó puentes y carreteras para impostar cierta obra de gobierno que le facilitara el saqueo del tesoro público a él y sus mesnadas.
Correa, aliado de los neocomunistas Hugo Chávez, Evo Morales, Daniel Ortega, Néstor Kirchner, las FARC y el ELN, y de los dictadores de Cuba, China, Rusia e Irán, desplegó una obra de gobierno de abuso de poder y matonería política.
Hoy, fugitivo de la justicia, ese virulento sujeto trata de regresar al poder a través de un candidato que es su muñeco de ventrílocuo, Andrés Arauz.
El truco de la campaña presidencial de Arauz es simular que es independiente de Correa, que es un candidato juvenil y moderno, que se vende a las nuevas generaciones a través del show de las redes sociales y los medios de comunicación afectos al espectáculo político.
Pero el inteligente pueblo ecuatoriano no puede caer en la trampa de Arauz, ese lobo con piel de oveja. Ya se tiene la experiencia de Bolivia. El actual presidente Luis Arce, títere de Evo Morales, se vendió como distinto y nomás asumió el mando, comenzó a reivindicar a Morales, perseguir a los líderes democráticos y regresar el poder a los capos de la cocaína.
Los hermanos de Ecuador tienen una opción estimable en el candidato Guillermo Lasso. Un hombre decente y de competencia demostrada, portador de experiencia confiable para relanzar el país. Lasso ha sido satanizado por las redes y medios irresponsables, que le hacen el juego por deliberación o estolidez, al neocomunismo correista.
Abril no es un mes apropiado para el suicidio político. No en primavera por favor.
Alexis Ortiz es un escritor, periodista y político venezolano. Twitter: @alexisortizb. Email: jalexisortiz@gmail.com. http://alexisortiz.com/.