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Opinión

GUILLERMO I. MARTÍNEZ: El costo de las medicinas por las nubes

No acostumbro a escribir cosas personales. Pero siempre hay casos especiales que pueden interesar a otras personas. Este es uno de ellos.

Todo comenzó la semana pasada cuando fui a la farmacia a buscar la medicina de la presión que tomo hace años. Debo admitir que iba contento porque la medicina que controla la presión es cara, y la farmacéutica me había dicho que como se había vencido su patente podría obtener un medicamento genérico que costaría menos.

Pero como dice la frase, “del dicho al hecho hay un gran trecho”.

Y así fue.

Yo pagaba $135 por 90 pastillas e iba pensando en todo lo que me iba a poder ahorrar. Pensé en esas otras medicinas que tomo por las cuales pago $4 y $6 al mes. El ahorro me venía de perilla.

Al llegar a la farmacia, me dieron una receta del equivalente genérico de la pastilla que yo tomaba. Pero la misma no era más barata. Por el contrario, era muchísimo más cara. Esta medicina me costaba $82 al mes, o sea, $246 si llenaba la receta por tres meses.

Me quedé anonadado y protesté.

La farmacéutica, a quien conozco hace años, trató de explicarme lo que había sucedido. Era cierto que mi pastilla ya no estaba protegida por una patente y la genérica que me dieron era su equivalente. Agregó que la farmacia no es la que controla los precios; que ellos cobran lo que les indica la compañía del seguro de medicinas que yo tengo.

Quiero aclarar que por fortuna puedo pagar por un seguro médico caro para mí y para mi esposa. Eso nos permite ver a los mismos médicos que tenemos hace años y junto al Medicare cubren casi todos nuestros gastos médicos.

Este tipo de seguro (un PPO) conlleva, sin embargo, que nosotros tenemos que pagar por otro seguro que cubre las medicinas. También busqué el que pensé era el mejor para nosotros. No me importaba si uno costaba $5 o $10 más que otro. Yo no creo que uno debe jugar o siquiera tratar de ahorrar a la hora de proteger nuestra salud.

(Sé que hay seguros mucho más baratos. Pero no me gusta cambiar de médico o de medicina. Si me va bien no me gusta cambiar y hasta ahora lo he podido hacer. No critico a los HMO que con sus advantage plans son más baratos. Pero me gusta pensar que tengo más control sobre mi salud con un plan como el que pagamos).

Estoy divagando así que vuelvo al tema principal de la medicina que pedí el sábado y la que me dieron el domingo con lo que yo esperaba iba a ser un gran descuento.

¡Qué decepción!

El equivalente genérico que mi compañía de seguro recomienda cuesta más del doble de lo que yo pagaba antes.

¿Cómo era posible que una medicina genérica costara más que la protegida por una patente? Eso no tenía lógica y le pregunté a la farmacéutica. Ella me explicó que en las farmacias estaban obligados a llenar las recetas de acuerdo a lo que les dijera las compañías de seguro, al menos que el cliente – en este caso yo – protestara.

Por supuesto que protesté. Dije que quería que en vez de la medicina genérica me diera la misma que yo estaba acostumbrado a tomar. Después de todo era mejor pagar $135 que no $246.

Pero de nuevo me llevé tremenda sorpresa.

El precio de la medicina que tomaba había subido de $45 al mes por 30 pastillas a $68 al mes por la misma cantidad, o sea, de $135 por tres meses que pagaba antes en contra $204 que tendría que pagar ahora. Pensé que me tomaban el pelo y los que me conocen saben que no soy de los que me gustan ese tipo de bromas.

De nada me valió el berrinche. Tuve que pagar los $68 por 30 pastillas. Volvía a casa de mal genio. La cosa, sin embargo, no terminó ahí. Al llegar el correo el lunes vi el formulario de la compañía de seguro con lo que costaría la medicina que tomo el año entrante. Según el mismo la medicina va a costar $45 al mes, lo cual es una gran mentira.

Ah, y la prima mensual que pago por las medicinas me va a subir el 15% en el 2015.

La culpa la tienen las farmacias, las compañías farmacéuticas, los que cabildean al gobierno para el beneficio de estas enormes empresas de medicamentos, por supuesto, los políticos que permiten estos abusos.

No sé que voy a hacer en el futuro. He pensado pedir las medicinas a parientes que tengo en Brasil porque allí los mismos medicamentos son muchos más baratos.

Pero no sé si se me ha escapado algo.

¿Tienen algunas sugerencias los lectores?

Periodista. Reside en el sur de la Florida.

Guimar123@gmail.com

Esta historia fue publicada originalmente el 3 de octubre de 2014, 2:00 p. m. with the headline "GUILLERMO I. MARTÍNEZ: El costo de las medicinas por las nubes."

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