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DeSantis nos censura, tal como en los regímenes autoritarios de América Latina | Opinión

Decenas de jóvenes participan en una protesta en solidaridad con el movimiento Black Lives Matter y en contra de violencia policial hacia los negros, el 11 de julio de 2020 en Parkland, Florida.
Decenas de jóvenes participan en una protesta en solidaridad con el movimiento Black Lives Matter y en contra de violencia policial hacia los negros, el 11 de julio de 2020 en Parkland, Florida. mocner@miamiherald.com

Quienes llegaron a la Florida huyendo de gobiernos autoritarios, tanto de derecha como de izquierda, todavía tienen grabadas en la mente imágenes de represión y censura en nuestros países. En mi mente siguen grabadas las imágenes de las autoridades cubanas golpeando a las Damas de Blanco por querer protestar pacíficamente, un hecho lamentable que sigue sucediendo en mi Cuba añorada.

Nunca pensaríamos que veríamos tal represión en nuestro nuevo hogar, este país al que vemos como modelo de democracia y libertad de expresión. Sin embargo, el gobernador Ron DeSantis cree que censurar y amenazar con cárcel a las personas que no están de acuerdo con su gobierno es una buena idea.

Así es. A petición del gobernador DeSantis, la legislatura de la Florida acaba de aprobar una nueva ley que enviará a la cárcel a cualquier persona simplemente por protestar y permitirían que alguien atropelle a los protestantes sin tener consecuencia alguna, entre otras provisiones.

El contenido de esta ley de censura es tan innecesario como peligroso. No sólo es una herramienta de represión para quienes no están de acuerdo con alguna decisión del gobierno, sino que además le da carta abierta a que cualquier persona atente contra la seguridad y la vida de manifestantes ejerciendo el derecho que la Primera Enmienda a la Constitución de Estados Unidos le garantiza a cada habitante de este país.

Por un momento, cierre sus ojos e imagínese participando de una manifestación pacífica en una plaza pública en la que se reclama un tema por el que usted siente particular interés. Si una persona está en contra de su protesta y decide lanzar su auto contra ustedes, la Legislatura le ha dado mano libre para hacerlo, sin consecuencias para el atacante. ¿No le parece una intención clara de intimidación contra quien quiera manifestarse? Así de peligroso, ambiguo y preocupante es el lenguaje de este proyecto sin sentido que lamentablemente acaba de apoyar la legislatura de Florida.

Son tantos los peligros de esta ley, que representantes de múltiples sectores del estado, incluyendo agentes de la ley, se expresaron en contra de que se convirtieran en ley. Todos los que estamos en contra, lo hacemos conscientes de que la historia demuestra que las luchas más importantes que han llevado a este país a moverse hacia un camino de justicia y equidad ha comenzado con una manifestación pacífica.

Pero más allá de peligrosos, este proyecto de ley es completamente innecesario y está desconectado de la realidad que estamos viviendo en estos momentos.

Es increíble que la Legislatura haya dedicado tanto tiempo y energía en este proyecto de ley cuando millones de floridanos aún no han recibido la vacuna contra el COVID, cientos de miles no saben de dónde saldrá el dinero para pagar las cuentas el próximo mes y muchas familias temen perder su casa porque no tienen con qué pagar la renta.

Los floridanos elegimos a nuestros legisladores estatales creyendo en sus promesas de atender las necesidades de nuestro estado —que no son pocas— con premura y diligencia. La recuperación económica, mejorar el acceso a la salud, otorgar alivios para los pequeños y medianos comerciantes, arreglar el sistema de desempleo inoperante del estado, promover una distribución de vacunas contra el COVID que sea justa para todos, identificar soluciones permanentes y sostenibles a los impactos inmediatos del cambio climático: todo urge.

¿Por qué perdieron el tiempo en duplicar proyectos para atender problemas ya atendidos? ¿Por qué insistir en ignorar las verdaderas prioridades de la gente de la Florida? ¿Por qué promover proyectos que hacen más daño que bien? ¿Por qué enfocarse en legislación que silencia, criminaliza y penaliza a sectores cuya principal arma de protección es la manifestación pacífica?

Señor gobernador, ¿a qué le temen usted y la Legislatura? No debió firmar este proyecto de censura. Estampando su firma, ha repetido lo que tanto critica de los gobiernos autoritarios de nuestros países. Debió pensarlo mejor antes de dar paso a esta ley racista, costosa y peligrosa.

Cloe Cabrera es hija de inmigrantes cubanos y subdirectora de comunicaciones de la organización Florida Rising.

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