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En Venezuela, la desesperación está llevando al suicidio político | Opinión

Imagen difundida por la Presidencia venezolana del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, hablando durante un mensaje transmitido en el Palacio Presidencial de Miraflores en Caracas el 4 de abril de 2021.
Imagen difundida por la Presidencia venezolana del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, hablando durante un mensaje transmitido en el Palacio Presidencial de Miraflores en Caracas el 4 de abril de 2021. AFP a través de Getty Images

En la doliente canción de Alejandro Mustelier, el trapecista camagüeyano Chacumbele, por los celos (en verdad la infidelidad de su novia), “el mismito se mató”.

La desperación por los escollos para salir de la espantosa tragedia de corrupción, hambre y represión perpetrada en Venezuela por la narcodictadura castrochavista, conduce a grupos y dirigentes democráticos del país a un inusitado aferramiento al suicidio político.

Algunos jóvenes y otros no, se sienten predestinados para la Presidencia de la República. Ese mesianismo les dificulta aceptar que, en esta coyuntura histórica, el liderazgo institucional le corresponde a la Asamblea Nacional y al presidente legítimo Juan Guaidó.

Algunos partidos grandes y pequeños, con un sectarismo suicida en estos tiempos que reclaman amplitud, tolerancia y unidad, asumen la “rebatiña” como método repartidor de las funciones públicas.

Algunos grupos y dirigentes de la sociedad civil, sin demostrar su poder de convocatoria, deslizan un engreimiento patético, signado por la antipolítica y el vedetismo.

Algunos pretendidos líderes políticos y no políticos, en busca de espacio y protagonismo, le dan prioridad a la diferenciación, si sus competidores proponen verde, ellos proclaman amarillo candela, que les luce más llamativo.

Algunos medios, redes y periodistas democráticos, han resbalado a concebir la información y la política como espectáculo, ávidos de una audiencia motivada por el morbo de lo impactante, negativo y escandaloso.

Mientras tanto, a pesar de sus riquezas materiales y humanas, Venezuela bajo el castrochavismo ha llegado a ser el país más pobre, hambriento, corrupto, inflacionario, represivo y emigrante, del continente —y posiblemente del mundo.

Bajo este cuadro dantesco, corresponde a los sectores democráticos un esfuerzo sincero y sensato de unidad, para no suicidarnos todos. Con unidad aprovecharemos el respaldo internacional y estimularemos la rebelión popular, para que unas elecciones confiables, nos salven a todos.

Alexis Ortiz es un escritor, periodista y político venezolano. Twitter: @alexisortizb. Email: jalexisortiz@gmail.com. http://alexisortiz.com/.

Esta historia fue publicada originalmente el 22 de abril de 2021, 1:27 p. m..

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