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EEUU no debe participar en consejo de la ONU que aceptó a las dictaduras de Venezuela y Cuba | Opinión

Nicolás Maduro y Raúl Castro conversan durante la celebración del 1ro. de mayo en La Habana en el 2015.
Nicolás Maduro y Raúl Castro conversan durante la celebración del 1ro. de mayo en La Habana en el 2015. Archivo/el Nuevo Herald

El mundo entero ha sido testigo de las atrocidades que Nicolás Maduro ha perpetrado contra el pueblo de Venezuela. Las naciones amantes de la libertad, que defienden la democracia y la decencia humana, no pueden ignorar las graves violaciones de derechos humanos y el genocidio de Maduro.

Los Estados Unidos se han enfrentado a este genocidio, hemos reconocido a Juan Guaidó como el presidente legítimo de Venezuela e implementamos fuertes sanciones contra Maduro. En los últimos dos años, muchos se han unido a los Estados Unidos en la lucha contra los regímenes asesinos de Cuba y Venezuela, sin embargo, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) no ha sido uno de ellos.

Los propios informes de la ONU han concluido que el régimen de Maduro ha cometido crímenes de Lesa Humanidad durante los últimos 20 años. En la última misión de 2020, el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas (CDHNU) investigó 223 casos y revisó otros 2,891 para corroborar patrones de violaciones y delitos. Marta Valiñas, presidenta de la Misión, dijo en ese momento que la organización “encontró motivos razonables para creer que las autoridades y las fuerzas de seguridad venezolanas han planificado y ejecutado desde 2014 graves violaciones a los derechos humanos, algunas de las cuales —incluidas las ejecuciones arbitrarias y el uso sistemático de la tortura— constituyen crímenes de lesa humanidad”.

Al mismo tiempo, Cuba, que es la raíz de la inestabilidad que vemos en América Latina, participa en la trata de médicos, utilizando la pandemia del coronavirus con fines lucrativos a expensas de estos trabajadores de la salud, mientras que la isla tiene cada vez más escasez de personal e insumos médicos para el pueblo cubano.

Por eso introduje la Ley de Recorte de Beneficios al Régimen Cubano, que requiere que el Departamento de Estado publique la lista de países que contratan al régimen cubano para su programa de misiones médicas, y que considere este factor en el ranking del Informe anual del Departamento de Estado sobre la Trata de Personas.

A pesar de estos flagrantes abusos contra los derechos humanos, la ONU se niega a tomar una posición firme contra Maduro o el régimen de Castro. Lo más repugnante es el hecho de que la ONU le haya otorgado a Venezuela y a Cuba un asiento en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU (CDHNU), el organismo responsable de “monitorear y defender” las violaciones de derechos humanos en todo el mundo.

¿Cómo es posible que un dictador genocida como Maduro o el régimen comunista en Cuba tenga un asiento en el Consejo? ¿Cómo se puede esperar que defiendan los derechos humanos en todo el mundo cuando están aterrorizando a sus propios ciudadanos? Es despreciable.

Peor aún, la ONU decidió darle a Maduro una plataforma para escupir su odio al permitirle hablar en su 46° período ordinario de sesiones del CDH en febrero. Maduro aprovechó la oportunidad para pedirle a los Estados Unidos que ponga fin a su bloqueo económico, comercial y financiero con Cuba y Venezuela, y atacar a los países que defienden los derechos humanos y las libertades.

En mi viaje a Cúcuta a la frontera colombo-venezolana, vi la devastación de primera mano. Niños venezolanos caminando durante horas a través de bosques densos, ríos y territorios controlados por terroristas solo para llegar a una escuela en Colombia donde recibirían educación y comida. Madres con niños pequeños que vienen a Cúcuta para obtener una comida que les alcance para tres días. Es espantoso.

La misión del consejo es promover y proteger los derechos humanos en todo el mundo, pero en cambio ha servido durante años para resguardar a los gobiernos más abusivos e inhumanos, mientras que países con antecedentes positivos en defensa de los derechos humanos continúan siendo politizados y atacados. Es por eso que la administración Trump tomó la decisión correcta de retirarse del CDHNU hace tres años.

Sin embargo, este año la administración Biden se reincorporó al Consejo, y el Secretario de Estado Antony Blinken ahora se sienta en la misma mesa con los líderes de los regímenes más abusivos del mundo, como la República del Congo, Cuba, Venezuela y China, quienes continúan teniendo voz en el Consejo.

No podemos permitir el apaciguamiento continuo de dictadores asesinos. Tras las acciones del presidente Trump para proteger a los venezolanos a través de la designación de Salida Forzada Diferida (DED), el presidente Biden hizo bien al extender el Estatus de Protección Temporal (TPS) a los venezolanos que vinieron a los Estados Unidos para escapar del régimen de Maduro.

Pero la administración Biden se equivoca al apoyar al CDH y debería trabajar con el Congreso para detener el apoyo financiero de los Estados Unidos a la ONU, hasta que la organización defienda los derechos humanos y deje de apoyar a estos dictadores. Los contribuyentes estadounidenses no deberían tener que pagar la factura de una organización que apoya a los peores infractores de los derechos humanos del mundo.

El republicano Rick Scott representa a Florida en el Senado de los Estados Unidos. Fue gobernador de Florida desde 2011 al 2019.

Esta historia fue publicada originalmente el 26 de abril de 2021, 0:57 p. m..

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