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Radio Martí y el derecho a la información del pueblo cubano | Opinión

Imagen de archivo de una transmisión de un programa de Radio y TV Martí.
Imagen de archivo de una transmisión de un programa de Radio y TV Martí. Archivo/Miami Herald

El derecho a la información es un derecho humano contemplado en todos los documentos universales que describen los fundamentos de la libertad individual.

Desde 1959 en Cuba existe un régimen que viola sistemáticamente este derecho, limitando la posibilidad del individuo de buscar información de forma independiente. Una sociedad que no tiene el espacio para dirimir sus problemas abierta y libremente, carece de posibilidad de sanarse o de llegar a resolver estos problemas. La censura es la madre del subdesarrollo, el infantilismo cívico y la falta de criterio propio.

Es por esto que la Oficina de Transmisiones a Cuba, Radio y Televisión Martí, ha sido de suma importancia desde su apertura en 1985 para informar al pueblo cubano no solamente de lo que acontece en el exterior de Cuba, sino de lo que acontece al interior de la Isla.

No es extraño que el régimen imperante en Cuba haya utilizado hasta la fecha disímiles maniobras para bloquear la señal e impedir que la información libre entre a los hogares cubanos. Estas maniobras van desde el bloqueo físico de las transmisiones por onda corta y otras vías, en el caso digital, de la página web de la emisora, hasta la infiltración y creación de conflictos internos con el objetivo de hacerla implosionar influyendo las políticas de Washington para disminuir los fondos de esta importante entidad.

Estas tácticas no son invención del régimen de La Habana, las utilizó la extinta Unión Soviética para impedir la información de Radio Europa Libre y otras emisoras que transmitían hacia los países comunistas de Europa del Este y Rusia, y las utiliza el gobierno chino contra su pueblo también.

De hecho, en el 2011, gracias a determinaciones burocráticas se suspendieron las transmisiones de onda corta hacia el país asiático, dejando solamente las plataformas digitales que son mucho más fáciles de bloquear en el momento que le convenga al gobierno chino, como lo ha hecho ya, en China continental y en Hong Kong.

Ahora se discute en el Congreso estadounidense el presupuesto de la Oficina de Transmisiones a Cuba, y de nuevo los burócratas de siempre utilizan los mismos subterfugios que utilizaron en el 2011 con China, para demostrar que la onda corta no es viable y que Radio Martí debe ser reducida a una plataforma digital, distanciada de la comunidad cubana exiliada, trasladándola a Washington y anexándola a la Voz de las Américas.

Si bien es sumamente importante el crecimiento e influencia que en los últimos años han ido ganando la página y plataformas digitales de Martí dentro de Cuba, la gran mayoría del pueblo cubano, sobre todo en las provincias del interior de la Isla, no tienen amplio acceso a internet. En la mayoría del país las personas escuchan la radio de onda corta, sobre todo en el campo y en las ciudades con menos interferencia gubernamental en las ondas de transmisión.

Coartar la posibilidad de que el pueblo cubano tenga acceso a información libre a través de las transmisiones radiales, es regalarle una victoria a la censura y facilitarle el trabajo a los represores castristas.

Algunas figuras del mundo virtual y desde el exilio, se han dedicado a atacar, en los últimos tiempos, la gestión de Radio Martí señalando errores y amplificando los problemas que en muchos casos han sido creados por quienes desde dentro trabajan para implosionar la emisora.

Ciertamente, Radio y TV Martí debe afinar su programación y estrategias de transmisión, y eso es parte del trabajo diario de cualquier medio de comunicación, especialmente uno con la misión de romper la censura de una dictadura totalitaria como la cubana. Sin embargo, ahora es cuando la emisora debe perfeccionarse y mantener las transmisiones de onda corta, ampliándolas y proyectando además las posibilidades que brinda la tecnología digital.

La comunidad exiliada cubana, y la gran mayoría del pueblo cubano de intramuros está pidiendo que se mantengan las transmisiones y su presupuesto, y que la información y las ideas libres, fluyan como nunca hacia la Isla esclava. Lo han hecho con cartas abiertas, y testimonios desde Cuba y la diáspora a aquellos que en estos momentos tienen en sus manos esta decisión en el Congreso de Estados Unidos.

Que no se desoiga al pueblo de Cuba, y que la libertad de información triunfe frente a los desafíos de la dictadura.

Janisset Rivero es una escritora cubana exiliada.

Esta historia fue publicada originalmente el 14 de mayo de 2021, 6:05 a. m..

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