Marco Rubio: Maduro y sus secuaces son expertos en manipular negociaciones | Opinión
La realidad que afronta el pueblo de Venezuela a manos del narcorégimen es de suma preocupación para la comunidad internacional y para todos los estadounidenses. No solo consterna el éxodo masivo de los venezolanos que huyen de su país natal, sino que también inquietan los vínculos de Maduro y sus secuaces con grupos terroristas y narcotraficantes como el ELN, las FARC y Hezbolá.
Desde el Senado de Estados Unidos me he enfocado en usar tanto mi voz como mi voto para elevar la realidad que enfrenta el pueblo venezolano y dejar clara mi postura en el Congreso sobre la gravedad de esta situación tan compleja y dolorosa.
El Congreso ha apoyado las políticas de administraciones anteriores con el objetivo de reconocer el Gobierno Interino de Juan Guaidó y la Asamblea Nacional, ambos electos legítimamente por el proceso electoral democrático establecido por la Constitución de Venezuela. Los esfuerzos bipartidistas que he liderado incluyen la restauración de la democracia mediante elecciones libres y justas, supervisadas por instituciones internacionales creíbles y la distribución de ayuda humanitaria al pueblo venezolano y a los países vecinos que siguen respaldando a los migrantes venezolanos que huyen del narcorégimen.
También he sido enfático en apoyar la imposición de sanciones en contra de aquellos que violan los derechos humanos del pueblo venezolano, colaboran con la dictadura y se empeñan en seguir robándose las riquezas de los venezolanos.
Debemos también recordar, que el 11 de septiembre del 2019, EEUU y otros 11 países del hemisferio occidental invocaron el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (Tratado de Río) para facilitar una respuesta regional a la crisis en Venezuela.
Como primer paso, los países que ratificaron el tratado acordaron identificar, enjuiciar y congelar los bienes de determinadas personas y entidades vinculadas a la dictadura de Maduro. El 3 de diciembre del 2019, los estados partes del tratado aprobaron una lista inicial de 29 personas presuntamente involucradas en actos de corrupción y de abusos a los derechos humanos, quienes están sujetos a sanciones y restricciones desde el 23 de septiembre de ese año.
Recientemente, apoyé un proyecto de ley que utilizaría activos recuperados de los regímenes de Maduro y Chávez para ayudar a la administración interina y a la Asamblea Nacional en su trabajo hacia el objetivo común de la reconstrucción de la democracia en Venezuela.
Debemos ser sensatos, los objetivos del dictador venezolano siempre han sido los mismos: 1) Tratar de dividir a la oposición para así sostener su poder ilegítimo indefinidamente; 2) Convocar a negociaciones para extender su mandato en el poder; y 3) Plantear concesiones que nunca son cumplidas.
La salida del poder negociada sería lo ideal, pero a la vez no debemos caer ni en la trampa de Maduro ni en la de sus cómplices. El dictador y sus secuaces son expertos en manipular las negociaciones para poder prolongar la agonía del pueblo venezolano. Maduro puede estar dispuesto a presentar una serie de gestos simbólicos como “concesiones”, pero nunca voluntariamente va a permitir que se realicen elecciones libres y democráticas en Venezuela donde él pueda perder su poder y el dinero que le ha robado al pueblo venezolano.
El objetivo del régimen es seguir aferrándose al poder, sin importar el costo humano. Eso quedó sumamente claro tras las últimas elecciones ilegítimas para incorporar a nuevos miembros al Consejo Nacional Electoral (CNE) de Maduro. Ese consejo carece de legitimidad y validez internacional pues son miembros ilegítimos del régimen vinculados a una supuesta oposición. Lo he dicho en el pasado, lo único que hay que negociar con Maduro es su salida del poder.
Para Maduro, el títere de La Habana, las negociaciones son un juego de largo plazo. La administración Biden y la comunidad internacional deben permanecer alertas, y no dejarse doblegar ante los antojos de un dictador.
Tenemos un compromiso moral con el pueblo venezolano que ya está cansado de estas maniobras fallidas. Y tampoco nos podemos olvidar de nuestros aliados en el hemisferio que están siendo atacados por elementos de la izquierda y dictaduras opresivas. El futuro de la democracia, la estabilidad y la seguridad de la región está en peligro.
Marco Rubio es senador federal de la Florida por el Partido Republicano.
Esta historia fue publicada originalmente el 19 de mayo de 2021, 11:19 a. m..