Los artículos de opinión brindan perspectivas independientes sobre temas clave de la comunidad, separados del trabajo de nuestros reporteros de redacción.

Opinión

Un 4 de Julio distinto pero también lleno de esperanza | Opinión

Un padre y su hijo esperan para escuchar el discurso del Día de la Independencia del presidente Joe Biden, el domingo 4 de julio de 2021 en la Casa Blanca, Washington D.C.
Un padre y su hijo esperan para escuchar el discurso del Día de la Independencia del presidente Joe Biden, el domingo 4 de julio de 2021 en la Casa Blanca, Washington D.C. AP

Esta vez, el Día de la Independencia fue muy diferente. El presidente Joe Biden la caracterizó como la fecha en que la economía despierta después de un tumulto de problemas. “El sol está resplandeciendo”, manifestó en su discurso del 4 de julio.

Realmente se sintió como si el sol iluminara con más ahínco después de un periodo en tinieblas, de engaño, de falsedades y corrupción.

Por una parte, la sociedad norteamericana se despojó del manto oscuro del trumpismo, el cual no solo atentó contra la diversidad de la nación, las libertades individuales y colectivas, sino también produjo uno de los momentos más peligrosos a la institucionalidad democrática del país.

El trumpismo, como una alternativa real de gobierno, ahora está fuera de la órbita de la Casa Blanca, aunque como una alternativa ideológica dentro del Partido Republicano todavía está presente y puede causar mucho daño.

A pesar de que es sumamente difícil que Trump vuelva a tomar las riendas del Estado, su espíritu polarizante aún subsiste en nuestra sociedad.

Por otra parte, las políticas económicas del trumpismo beneficiaron a pocos, especialmente a los jefes de empresas y a los corredores de Wall Street, y claramente afectó a las clases medias de la población. Los pobres ahora son más pobres.

El resultado de estas diferencias es una sociedad dividida en “muy ricos” y “muy pobres”, casi al estilo de países en desarrollo. Gente multimillonaria como Jeff Bezos, Bill Gates, Mark Zuckenberg, Laurence Ellison, Elon Musk, Warren Buffett, entre otros, son pocos, pero juntos tienen más dinero que toda la región centroamericana. Los pobres somos millones.

Finalmente, la pandemia del COVID-19 y sus diversas variantes ingresaron al país, como si la misma naturaleza castigara al pueblo norteamericano por el hecho de elevar a un energúmeno a las altas ánforas del gobierno.

Más de 600,000 personas murieron hasta hoy, pero muchos perecieron posiblemente a causa de la irresponsabilidad de Trump. Sus mentiras dejaron a mucha gente sin capacidad de contrarrestar este mal. Muchos creyeron en sus palabras y pensaron que el COVID-19 era una simple gripe. Esa gente ya no vive.

Sin embargo, como dice el dicho: Después de la tormenta, llega la calma. Así fue. Nuestro infortunio cambió con la victoria de Joe Biden en las elecciones presidenciales de 2020. La alegría estuvo reflejada en los artistas que se presentaron en las diversas ciudades del país y nos invitaron a un cambio de nuestro horizonte de vida.

Los festejos del 4 de julio fueron el reencuentro con un pasado prodigioso y una vista a un futuro promisorio. De momento seguimos desunidos, pero esa separación es pasajera.

Humberto Caspa, Ph.D. es investigador de Economics On The Move. E-mail: hcletters@yahoo.com.

Esta historia fue publicada originalmente el 7 de julio de 2021, 9:51 p. m..

Artículos relacionados el Nuevo Herald
Reciba acceso digital ilimitado
#TuNoticiaLocal

Pruebe 1 mes por $1

RECLAME SU OFERTA