Los artículos de opinión brindan perspectivas independientes sobre temas clave de la comunidad, separados del trabajo de nuestros reporteros de redacción.

Opinión

Recibí un email racista por la protesta en el Palmetto. Tenemos que hablar de esto

El correo electrónico es una retahíla de comentarios racistas — 122 palabras para ser exactos — que termina llamándome “p..... racista”.

Recibo continuamente emails de lectores que expresan sus frustraciones sobre sucesos del momento. Y no es la primera vez en mis 30 años de carrera que un lector me llama racista o usa un término despectivo. Nunca olvidaré la primera vez que, como periodista, me llamaron “n......”. Al igual que otros momentos en los que me enfrenté al racismo, me marcará de por vida.

Como periodista, líder de el Miami Herald y de el Nuevo Herald, y líder en la comunidad de Miami, agradezco la oportunidad de dialogar con los lectores. Quiero saber lo piensan. Deseo una conversación civilizada, decente, especialmente cuando hay desacuerdo.

Aquí hay una captura de pantalla del correo electrónico. Advertencia: Contiene lenguaje ofensivo.

Captura de pantalla del correo electrónico enviado a la editora ejecutiva de The Miami Herald, Monica Richardson.
Captura de pantalla del correo electrónico enviado a la editora ejecutiva de The Miami Herald, Monica Richardson.

Este correo llegó al día siguiente de que una noticia en el Miami Herald señaló que la controversial ley antidisturbios del gobernador Ron DeSantis — que contempla el arresto de manifestantes que bloqueen las vías — no se estaba aplicando, y un editorial cuestionara el motivo. Los manifestantes no solo detuvieron el tráfico, sino que bloquearon una de las autopistas más transitadas de Miami durante varias horas.

Brutal y malvado fueron las palabras que me vinieron a la mente después de leerlo varias veces. Recordé las palabras de Maya Angelou, que decía: “Cuando la gente te muestra quiénes son, créeles”.

He conocido a muchas personas en la comunidad cubanoamericana del sur de la Florida que comparten una profunda creencia en la justicia social y racial. Comparten un espíritu de paz, gracia y esperanza para nuestras comunidades. Pero la persona que escribió el email en cuestión me mostró quién es y mostró un panorama feo.

Podrían decirme que lo atribuya a la ignorancia y la ira. Pero no se trata solo de este hombre y de este correo electrónico. Esto es mucho más importante.

Me criaron con humildad, me educaron para poner la otra mejilla y ser la mejor persona, para seguir adelante y superar las dificultades. Esa es una buena lección y una forma inteligente de moverse por la vida. Pero este no es el caso. Como mujer negra me niego a complacer las diversas formas en que algunas personas parecen exigirme que simplemente acepte lo que me dicen. Por el contrario, el odio no se resuelve con el silencio. La realidad es que el silencio es tan ruidoso como la propia injusticia del racismo.

Hay conciencia cada vez mayor en torno al antirracismo en nuestra cultura en general. La misma intención que tuvo el autor de este correo al dirigir sus palabras hacia mí y hacia “mi gente” es la misma intención intensa y explícita que debemos tener al denunciar y sacar a la luz esta ignorancia.

Estoy cansada del sinsentido racial en todas sus formas, incluidas ciertas leyes para ciertas personas. Usted también debería estar cansado de ello, independientemente de su etnia o procedencia.

Me niego a archivar este correo electrónico como una manzana podrida. Ya ha pasado el momento en que las mujeres, los negros y cualquier otra persona marginada deba archivarlo en la gaveta de la desesperanza.

Todos tenemos la posibilidad de tener prejuicios inconscientes, pero lo que hacemos y decimos en los peores momentos es un reflejo de lo que realmente somos. Por eso escribo esta carta abierta a ustedes, mis vecinos de Miami.

He recibido otros correos sobre este tema. Ninguno estaba impregnado del odio que hizo que éste sobresaliera. Fue un recordatorio de que el ajuste de cuentas sigue su curso en Estados Unidos. Y fue un recordatorio de que tenemos que seguir sosteniendo un espejo ante nosotros mismos, y ante los demás.

El Dr. Martin Luther King Jr. dijo: “La medida definitiva de un hombre no es su posición en momentos de comodidad y conveniencia, sino en momentos de desafío y controversia”.

Miami, ¿quiénes somos en los momentos de desafío? ¿Quiénes somos ahora mismo? ¿Cómo usa su voz?

La tensión debe generar una conversación inteligente y receptiva.

La tensión debe inspirar el cambio constructivo y la acción.

Colectivamente, tenemos que decir basta al racismo en todas sus formas. Y no tiene que ser muy complejo.

Escriba a sus líderes políticos cuando las leyes le parezcan injusta o cuando se necesiten leyes.

Hable cuando vea que a alguien lo tratan injustamente.

Busca diferentes puntos de vista.

Encuentre su voz para enviar el mensaje de que el racismo es inaceptable.

Y, lo más importante, no se dejes guiar por la información errónea y la desinformación. El Miami Herald y el Nuevo Herald son las fuentes de noticias locales que usted necesita. Es nuestro trabajo mantenerlo informado. Nos vemos como una parte crucial del compromiso cívico, exponiendo lo incorrecto e inspirando a la gente a actuar por el bien común.

Nos vemos como una herramienta para fomentar el cambio en nuestras comunidades.

¿Y usted?

Lo animo a que sea parte del cambio que desea ver.

Esta historia fue publicada originalmente el 15 de julio de 2021, 1:30 p. m. with the headline "Recibí un email racista por la protesta en el Palmetto. Tenemos que hablar de esto."

Reciba acceso digital ilimitado
#TuNoticiaLocal

Pruebe 1 mes por $1

RECLAME SU OFERTA