Rubio y Scott deben apoyar la ley federal contra la discriminación de las personas LGBTQ | Opinión
La ley de igualdad podría estar sujeta a votación pronto en el Senado de EEUU. Los senadores Marco Rubio y Rick Scott deberían avalar esta legislación bipartidista y de sentido común, que garantizaría que las personas LGBTQ estadounidenses pudieran vivir, trabajar y acceder a los espacios públicos sin discriminación.
Para la tercera edad de la comunidad LGBTQ en Florida, estas protecciones son urgentes y llevan décadas de demora.
En mi posición de directora de la Clínica de Derechos de Inversionistas en la Facultad de Derecho de la Universidad de Miami, y en mi posición anterior como supervisora de investigaciones de la Comisión de Valores (Securities and Exchange Commission) en Miami, trabajé de cerca con cientos de víctimas en la tercera edad de la explotación y la estafa financiera. Quienes emiten regulaciones a nivel federal y estatal han descrito la explotación financiera de las personas mayores como una crisis de salud pública en aumento, y han destacado que las personas ancianas que se encuentran aisladas corren un mayor riesgo de abuso. La ley de igualdad puede ser un salvavidas para la comunidad LGBTQ en Florida.
En Florida, una gran cantidad de integrantes de la comunidad LGBTQ de edad de retirarse ha pasado la mayor parte de su vida lidiando con la discriminación generalizada. Las barreras para acceder a la vivienda, a la atención médica y al empleo crean una falta de seguridad financiera que se multiplica con los años. Estas experiencias significan que las personas LGBTQ ancianas tienen menos posibilidades de poder retirarse, vivir en su propia casa o acceder a la atención médica y otros servicios, como atención médica domiciliaria especializada o seguros complementarios. Esto es particularmente cierto para las personas de color u otras personas LGBTQ de la tercera edad que tienen varias identidades marginadas. Cuando la discriminación le quita las oportunidades financieras a las personas durante su juventud, su seguridad financiera a largo plazo se ve afectada.
Incluso los integrantes mayores de la comunidad LGBTQ que alcanzan la seguridad financiera se enfrentan a un riesgo más elevado de explotación financiera, puesto que la mayoría no tiene hijos (quienes son los principales cuidadores de personas ancianas en EEUU), y muchos se enfrentan al aislamiento, a la falta de recursos o a la discriminación para acceder a viviendas u otras instalaciones para la tercera edad. Les puedo decir que las personas de la tercera edad de la comunidad LGBTQ tienen los mismos anhelos que todos los mayores: poder retirarse con dignidad y ser parte del sueño americano. Esto incluye gozar de cierta seguridad financiera, acceder a atención médica de calidad, y vivir en una comunidad que los acepte. Para demasiados de nuestros mayores, la discriminación ha hecho que este sueño sea inalcanzable.
Hace un año, en el caso Bostock vs. Clayton County, la Corte Suprema dictaminó que la discriminación laboral contra las personas LGBTQ es discriminación sexual, y está prohibida por el Título VII de la Ley de Derechos Civiles de 1964. La Comisión de Relaciones Humanas de Florida implementó este fallo en su totalidad al anunciar que investigará los reclamos de discriminación contra personas LGBTQ. A pesar de estas decisiones, aún quedan lagunas fundamentales en la legislación federal en materia de derechos civiles. En Florida, la comunidad LGBTQ sigue careciendo de protección en asuntos de educación, acceso a crédito, servicio de jurado, atención médica y servicios con fondos federales; y continúa el impacto financiero de la discriminación laboral que sufre. La ley de igualdad proporcionaría medidas de protección urgentes en estos ámbitos para todos los estadounidenses.
Una encuesta reciente concluyó que 1 de cada 3 estadounidenses de la comunidad LGBTQ se enfrentó a alguna forma de discriminación en el último año, incluidos más de 3 de cada 5 estadounidenses transgénero. La discriminación contra las personas LGBTQ es habitual en todos los órdenes de la vida, incluido el lugar de trabajo.
Yo misma decidí no dar a conocer mi identidad en el ámbito profesional cuando comencé mi carrera legal hace 30 años, y por buenos motivos. No estaba claro que mi identidad fuera a ser bienvenida en el trabajo. Había muy pocos estados y ciudades que nos protegieran de la discriminación. También me preocupaban las formas de discriminación más sutiles y el sesgo implícito que serían obstáculos para las oportunidades y el desarrollo profesional.
Si bien desde entonces he encontrado aceptación y respaldo como mujer lesbiana y latina en mi industria, sé que muchas otras personas LGBTQ no pueden decir lo mismo. Muchas personas LGBTQ ancianas en Florida habrán sufrido discriminación de este tipo o peor a lo largo de sus vidas. Una y otra vez, las personas LGBTQ tienen la experiencia de percibir – salarios menores, ser ignoradas por los ascensos con más frecuencia, sufrir despidos más a menudo o directamente no ser contratadas.
Los senadores Rubio y Scott deberían escuchar al electorado en este respecto. En las últimas encuestas, 59 % de los electores primarios republicanos en Florida, muchos de los cuales se identifican como “muy conservadores”, expresaron su apoyo a las medidas contra la discriminación para la comunidad LGBTQ. En efecto, la ley de igualdad goza de un amplio y sólido respaldo entre diversas afiliaciones políticas, demografías y geografías. El apoyo público a nivel nacional nunca ha sido tan altor, con 83% de estadounidenses que respaldar las medidas de protección contra la discriminación para las personas LGBTQ, incluido 68% de republicanos y una mayoría en cada estado del país.
Con una porción considerable de la población del Estado del Sol en sus años dorados, la seguridad financiera de nuestros mayores debería importarnos a todos. Todos queremos retirarnos con dignidad, y proteger este capítulo del sueño americano nos urge a defender la igualdad. Los senadores Rubio y Scott deben cumplir con su responsabilidad ante el pueblo de Florida y avalar las medidas de protección claras, integrales y seguras contra la discriminación de la comunidad LGBTQ estadounidense en los 50 estados.
Teresa Verges es la Directora de la Clínica de Derechos de Inversionistas en la Facultad de Derecho de Miami y es una experta reconocida a nivel nacional en proteger a las personas mayores contra la explotación financiera.