Las trincheras cubanas y americanas para derrotar al comunismo | Opinión
Las trincheras para atacar al comunismo pueden operar mejor en EEUU que en Cuba, aunque la rebelión interna en la isla sea la que en definitiva acabe con la dictadura.
En efecto, en EEUU existen una serie de organizaciones patrióticas que llevan a cabo importantes actos contra la tiranía castrista; sin embargo, dentro de Cuba, las organizaciones opositoras son perseguidas, vilipendiadas y encarceladas.
En la batalla de las ideas, desde EEUU surgen diversos actores que con su activismo ayudan a divulgar los horrores de la dictadura castrista. De esta forma llegan a multitud de personas en territorio americano que comparten la misma visión, ya sea por haber sufrido personalmente esos horrores, o simplemente por afinidad con la causa. Desde luego, hoy en día, con la velocidad cibernética, esas ideas traspasan fronteras y llegan a otros países, incluyendo Cuba a pesar de sus restricciones tecnológicas.
En Cuba, diferentes organizaciones y personalidades han conformado la resistencia contra el régimen. Por ejemplo, recordamos el caso del extinto excomandante del Escambray, Eloy Gutierrez Menoyo, quién ilusoriamente viajó a La Habana con la intención de instalar una oficina de oposición al mismo gobierno que antes lo encarceló, sin percatarse que un gobierno comunista jamás cede un ápice.
También Oswaldo Payá, con su movimiento “Proyecto Varela” empezó una recogida de firmas para forzar un plebiscito en la isla tendiente a lograr la instauración de partidos y el posterior sufragio electoral. Esto culminó en que el régimen reafirmó la existencia del comunismo en la isla mediante la aplicación de recursos legales. Finalmente todo terminó cuando Payá falleció en un sospechoso accidente automovilístico.
Después surgieron otros grupos y personalidades que también han hecho oposición pacífica, como las Damas de Blanco, por ejemplo, quienes sufrieron múltiples humillaciones y “actos de repudios” organizados por el régimen.
José Daniel Ferrer, quién fuera uno de los líderes en el Proyecto Varela, posteriormente fundó la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU), bajo cuyo patrocinio también se acogieron otras organizaciones. Ferrer, desde el año 2003 ha estado numerosas veces en prisión, algo que se repitió después del 11 de julio de este año cuando la población cubana, hastiada de tanta represión por 62 años e inspirada por la canción-protesta “Patria y Vida”, se lanzó a las calles en el acto de rebelión multitudinaria y espontánea más importante ocurrido en Cuba desde la ocupación comunista.
Por su parte el exilio cubano, en toda la nación americana y particularmente en Miami, hicieron numerosos actos y marchas a Washington como forma de protesta por la represión en Cuba y a la vez como demostración de apoyo a la rebelión, fuertemente sofocada por el régimen.
Evidentemente, toda protesta y manifestación en el exilio es importante, pero no se compara con las protestas internas que puedan ocurrir en Cuba. Es allí donde la explosión social puede dar al traste con la dictadura comunista.
Durante todos los años de existencia del régimen represivo en Cuba, también en EEUU ha existido un exilio combativo que jamás ha cesado en su afán de denunciar su nefasto sistema y la perversidad de su ideología. Ese exilio, ahora llamado histórico, por causas biológicas se está extinguiendo y muchos de sus líderes ya no están con nosotros. Otros grupos, con más poder político y económico han surgido, pero el exilio histórico es único y auténticamente patriota, sin que ello le reste méritos a los nuevos.
Es por eso que ahora se plantea una renovación de ese exilio histórico, unido, con más fuerza que nunca, para que de esa forma y con una acción mancomunada con las fuerzas internas en Cuba, lograr la emancipación de ese mal concepto llamado comunismo.
En ese exilio se encuentran personalidades muy valiosas que con su experiencia y sabiduría pudieran hacer de una nueva unión patriótica, una fuerza extraordinaria capaz de influir en las decisiones que tome EEUU y otros países respecto a la tiranía cubana.
La opresión en Cuba, la falta de libertades y la miseria rampante, no es un secreto para los vecinos del área. Imaginemos un vecindario en el cuál gritos múltiples se escuchan a diario a las afueras de una casa donde los propietarios tienen conocidos antecedentes penales. Tenemos tres opciones: hacernos los sordos como si nada ocurriera, ayudar económicamente a los propietarios para que continúen con el maltrato, o asegurar el bienestar de los habitantes de esa vivienda desocupando a los tiranos.
Esa analogía se aplica desde hace años al caso cubano. Si bien resulta increíble que los vecinos no escuchen los gritos diarios, más aún resulta inconcebible que ayuden a los represores.
Es precisamente por ese motivo que surgen las trincheras de combate, para que el mundo recapacite y desaloje a esos tiranos, o para que el pueblo cubano, hambriento y desarmado, se enfrente de una vez a la dictadura implacable.
Desde una trinchera americana, ¿qué podemos hacer? Continuar siendo unos “guerreros del teclado”, participando en marchas y protestas u organizando entradas a Cuba desde un tercer país.
Debemos de estar conscientes, por más que hagamos desde aquí, que la verdadera solución está dentro de Cuba, por eso el contacto con la disidencia interna es vital.
Benjamín F. DeYurre es un economista y periodista. Twitter: @DeYURRE.