Los artículos de opinión brindan perspectivas independientes sobre temas clave de la comunidad, separados del trabajo de nuestros reporteros de redacción.

Opinión

DORA AMADOR: Arriar la bandera del odio


Jamel Brown (izq.) y Mike Williams se paran juntos para protestar la remoción de la Bandera Confederada de los espacios del Capitolio de Montgomery, Alabama, el jueves.
Jamel Brown (izq.) y Mike Williams se paran juntos para protestar la remoción de la Bandera Confederada de los espacios del Capitolio de Montgomery, Alabama, el jueves. AP

Después del estupor vino la enseñanza. Y es esta: El odio racial en Estados Unidos es inmenso, detiene que haya aun más violencia contra los negros las leyes que se han logrado en su defensa después de mucho tiempo y una lucha épica de demasiada sangre derramada en toda esta tierra.

Hoy descubro asombrada que por 150 años algunos estados sureños mantienen izada la bandera confederada en sus capitolios, humillando e hiriendo los sentimientos de los negros, que siempre la consideraron un símbolo racista institucionalizado que apoya la esclavitud y se opone a los derechos civiles.

La primera de las 13 colonias británicas (New Hampshire, Massachusetts, Connecticut, Rhode Island, New York, New Jersey, Pennsylvania, Delaware, Maryland, Virginia, Carolina del Norte, Carolina del Sur y Georgia), en separarse del Gobierno Federal establecido por la Constitución de Estados Unidos, después de su independencia en 1776, fue Carolina del Sur, entonces le siguieron otros estados sureños que luchaban a muerte por mantener la esclavitud, como se comprobaría en la horrible Guerra Civil de 1861 a 1865.

Esos estados sumaron 11: Alabama, Florida, Georgia, Louisiana, Mississippi, Carolina del Norte, Carolina del Sur, Arkansas, North Carolina, Tennessee, Virginia y Texas, que se dieron el nombre de Estados Confederados de América y crearon una bandera como nueva república. Estaban convencidos de que su forma de vida , basada en la esclavitud, estaba amenazada por la elección del presidente Abraham Lincoln, elegido en noviembre de 1860. (Quienes hayan visto la película Lincoln, de Spielberg, conocen la guerra que se libró en el Congreso, hasta que por fin se aprobó por mayoría de votos la Enmienda 13 a la Constitución –abolición de la esclavitud–, pero ese no es el tema ahora)

A lo que voy es a la apoteósica semana que estamos viviendo: Ahora es que se está arriando la bandera confederada en algunos estados del sur.

“Como emblema nacional [la bandera confederada] significa nuestra causa mayor, la causa de una raza superior y una civilización superior contendiendo contra la ignorancia, la infidelidad y la barbarie [de los estados del norte]. Otro mérito de la nueva bandera es que no se parece a la bandera infame de los vándalos yanquis”, escribió William T. Thompson, fundador y editor del diario de Georgia Daily Morning News, el 4 de mayo 1863.

El primer estado en que se ordenó bajarla del asta fue Carolina del Sur. La gobernadora Nikki R. Haley dijo el lunes que se arriara la bandera confederada del Capitolio, explicando que aunque era un símbolo venerado por muchos sureños, era para “algunos”, después de la masacre en Charleston, un “símbolo profundamente ofensivo de un pasado brutalmente ofensivo”.

Creo nunca haber visto cambios de posturas e hipocresía tan rápidamente sucesivas como las que han aparecido en la television esta semana, cuando político tras político dijo, desdiciéndose de lo dicho anteriormente, que se quitaran esas banderas confederadas: las cuatro que ondean en los terrenos del Capitolio de Alabama, en Montgomery, por orden del gobernador Robert Bentley. Y no puedo dejar de citar lo que dijo acerca de porqué lo hacía. Preguntado por los reporteros si la razón que tenía para quitarlas era por lo sucedido en Charleston la semana pasada, dijo: “Sí, en parte se trata de eso. Pero estamos confrontando algunas cuestiones importantes en este estado respecto al presupuesto y otros asuntos. Esto tenía el potencial de convertirse en una distracción importante … Y tengo los impuestos que recaudar, tenemos trabajo que hacer. Y fue mi decisión que las banderas tenían que bajarse”.

El asesino, Dylann Roof, puso en su web una foto suya con una bandera confederada en una mano y una pistola en la otra.

En Mississippi, el presidente del Partido Republicano Philip Gunn dijo que era hora de que su estado cambiara su bandera, signo esclavista del Sur. “Como cristiano”, dijo Gunn, “creo que la bandera de nuestro estado se ha convertido en un delito que debe ser eliminado”. ¿Ahora “como cristiano” se atreve a hablar?

El presidente Obama está en Charleston hoy para ofrecer su discurso y oración panegíricos por el reverendo Clementa C. Pinckney, pastor de la Iglesia metodista Emanuel y senador estatal, que fue una de las nueve víctimas del supremacista Roof.

Hillary Clinton lo había expresado ya en 2007, que había que arriar esa bandera en todo el país. El martes, alabó lo que hizo la gobernadora de Carolina del Sur en un discurso que dio en la Iglesia Cristo Rey, en Missouri, diciendo: “No debe estar izada en ningún lugar de Estados Unidos, no tiene lugar en nuestro presente ni en nuestro futuro… Cuando supe de los asesinatos recibí un golpe en el alma ¿Cómo podemos encontrarle sentido a un acto tan vil, un acto de terrorismo racista perpetrado en una casa de Dios?”

Esta historia fue publicada originalmente el 25 de junio de 2015, 4:30 p. m. with the headline "DORA AMADOR: Arriar la bandera del odio."

Reciba acceso digital ilimitado
#TuNoticiaLocal

Pruebe 1 mes por $1

RECLAME SU OFERTA