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México se aprovecha de la ventaja que tiene en el comercio agrícola con EEUU | Opinión

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Las exportaciones agrícolas mexicanas a Estados Unidos están afectando a los productores nacionales que luchan por sobrevivir. No es de extrañar que esto venga de un mandatario como Andrés Manuel López Obrador, que recibe en su país a dos reconocidos dictadores como el cubano Miguel Díaz-Canel y el venezolano Nicolás Maduro.

Según estimaciones realizadas por el Departamento de Agricultura de EEUU, se calcula que las exportaciones agrícolas de México a Estados Unidos alcanzarán al cierre del ejercicio fiscal del 2021 la cifra de $29,000 millones. En cambio, las exportaciones estadounidenses a México por el mismo concepto serán de $19,500 millones, o sea conformarán un déficit en el comercio exterior de EEUU de $10,000 millones.

Esto es particularmente importante para el estado de la Florida, donde la Comisionada de Agricultura Nikki Fried se refiere a las “prácticas desleales de comercio exterior” de México, las cuales han causado un grave daño económico a los agricultores del estado por el dumping de cultivos, o sea por la estrategia de comerciar productos con un precio inferior a su costo real.

Un informe que recientemente remitió Fried al Departamento de Agricultura y Servicios al Consumidor, revela que los tomates han caído 52%, las fresas 30%, los arándanos 58% y los pimientos morrones en la Florida, casi 75%. En ese sentido Fried pide a los consumidores del estado que colaboren exigiendo en sus compras las etiquetas “Fresh From Florida” o “Florida Grown”. Al mismo tiempo, también está requiriendo del gobierno Federal que proteja al comercio, y a la legislatura estatal, que aumente los fondos destinados a comercializar productos cultivados en Florida.

México, por su parte, tiene una legislación muy clara al respecto, que data de 1993, bajo el mandato de Carlos Salinas de Gortari, la cuál con el titulo V “Prácticas Desleales de Comercio Internacional”, artículo 28, dice textualmente: “Se consideran prácticas desleales de comercio internacional la importación de mercancías en condiciones de discriminación de precios o de subvenciones en el país exportador, que causen daño a una rama de la producción nacional”. Incluso, este artículo fue reformado en el 2003 para expandirlo, agregando “un daño material”, “una amenaza de daño” o “un retraso en la producción”.

Nosotros en Estados Unidos nos hemos acogido al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN o NAFTA por sus siglas en Inglés), que desde el 1ro. de enero de 1994 logró establecer un área de comercio trilateral entre EEUU, México y Canadá. El acuerdo firmado por el presidente Bill Clinton fue fructífero porque además de eliminar completamente las barreras arancelarias agrícolas, logró que el comercio de la región aumentara de $10,000 millones en 1989 a $67,000 millones en el 2008.

Y para ese periodo, EEUU exportaba 13.9% de su producción agrícola a México e importaba de ese país por el mismo concepto 13.5%. En otras palabras, manteníamos un balance saludable.

Entonces surgió un nuevo tratado que sustituyó al TLCAN, conocido como USMCA, el cuál en teoría venía a mejorar las condiciones de comercio exterior de Estados Unidos. Este tratado que entró en vigor el 1ro de julio de 2020 y fue suscrito por el presidente Donald Trump, no contaba con la promesa hecha por el presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador de revitalizar el sector agrícola de su país, basado en el “Plan de Ayala Siglo 21”, el cuál fue respaldado por 100 organizaciones de agricultores mexicanos.

Este plan pretendía lograr la autosuficiencia en maíz, trigo, frijoles y arroz para el año 2024. Y para ello contaban con créditos y subvenciones a los productores. Y lógicamente, a un precio subsidiado, las exportaciones a EEUU salen favorecidas ya que el precio final al consumidor americano será evidentemente menor que los productos cultivados en el país.

Este acuerdo vigente, USMCA, contempla un salario mínimo de $16/hora para los operarios que laboren en ensambladoras de vehículos norteamericanos, para de alguna forma equipararlos con los trabajadores de Estados Unidos. Sin embargo, no contempla un salario adecuado para los trabajadores agrícolas, o sea estimula la emigración a EEUU y a la vez mantiene reducido el costo de producción agrícola.

Desde luego, una estrategia sería aumentar el salario de los jornaleros en México, aunque esto también sería relativo ya que muchas de las empresas productoras en ese país son de capital norteamericano.

Tal vez la mejor estrategia de acuerdo con el tratado USMCA, es aplicar la cláusula de “Contingentes Arancelarios” a los volúmenes de producción agrícola mexicanos exportados a EEUU. De esta forma, el arancel “CERO”, sería contingente a un cierto volumen “X”, de manera tal que si ese volumen es excedido, comenzaría a cobrarse una tarifa aduanal.

Y esto es perfectamente posible ya que el artículo 3.9 prohíbe a las partes involucradas, utilizar las garantías especiales de la Organización Mundial de Comercio (OMC), de manera tal que establecer barreras comerciales temporales en caso de precios inestables, es permitido.

En todo caso, esta y cualquier otra estrategia que ayude a los productores agrícolas norteamericanos es bienvenida.

No podemos dejar caer nuestra economía, y menos aún por operaciones tendenciosas de otros gobiernos.

Benjamín F. DeYurre es un economista y periodista. Twitter: @DeYURRE.

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