El antes y después de las vacunas | Opinión
Antes de la pandemia las cosas eran distintas y el proceso de vacunación vino a marcar un punto de inflexión en el comportamiento económico, social y político de las sociedades.
Desde el punto de vista económico, un punto muy visible es el empleo. Antes de la pandemia, encontrar trabajo era un proceso difícil, donde intervenían y se conjugaban factores tales como la experiencia, estudios, contactos y suerte para lograr el salario adecuado. Cuando empieza la vacunación masiva, se renuevan las aspiraciones empresariales de continuar operando en el mercado, con un personal que en teoría acudiría al llamado del trabajo.
En la práctica, hasta el presente, no ha sido así, por el contrario, muchos negocios han abierto parcialmente y otros han cerrado por falta de empleomanía, aún cuando los salarios ofrecidos han sido atractivos.
En una encuesta realizada en Agosto 2021, contratada por PNC Financial Services Group, y realizada por Artemis Strategy Group entre empresas que reportaron ingresos desde $100,000 hasta $250 millones, se pudo conocer que el 40% de los empleadores está ofreciendo mayor compensación para retener o atraer nuevos empleados, y el 46% ofrece, incluso, mejoras en la salud o seguridad de los empleados.
Sin duda, esto se traduce en un aumento significativo en el índice de precios al consumidor lo que en definitiva incrementará la inflación. Y esta presión sobre los precios, para un 46% de los negocios, proviene de aumentos de precios de los proveedores, ósea algo diferente al costo netamente laboral. De acuerdo a la encuesta, los costos no laborales se destacan más en los sectores de la manufactura (45%) y la construcción (42%).
Evidentemente, este mayor costo empresarial debe recuperarse a los fines gananciales de los negocios. En ese sentido, la misma encuesta señala que más de la mitad de los empleadores (54%), espera aumentar sus precios en los próximos seis meses, de los cuales más de una tercera parte (36%), espera aumentos de un 5% o más.
En la práctica se ha comprobado que el salario ofrecido ahora para captar empleados es superior al propuesto en la enmienda aprobada por la Florida en las pasadas elecciones, donde se acordó elevarlo a $15/h en un lapso de cinco años, empezando el 1ro. de octubre de este año con $10/h para los empleados a tiempo completo y $6.98 para los que reciben propina, los cuales alcanzarán a $11.98/h para el 2026.
Afortunadamente existe optimismo entre los empresarios a medida que el número de vacunados se incrementa, y ese optimismo aumenta con cada vacunado. Respecto a ello la encuesta señala que ocho de cada 10 empresarios han alentado o exigido vacunación a sus empleados, estimándose que el 78% de esos empleados han cumplido. La vacuna es tan importante para el empresario que uno de cada cuatro (25%) ha establecido restricciones a los empleados que eligen no vacunarse.
Al mismo tiempo, casi la mitad de los negocios (53%) con 100 o menos empleados han requerido la vacuna, en cambio solo el 26% de los negocios grandes han exigido este requisito.
Se pudo conocer en esta encuesta que alrededor de la mitad de los negocios (47%) movió a sus empleados para trabajos remotos, cuatro de cada 10 han regresado al trabajo presencial y se estima que otro 17% también lo haga.
Desde luego, la vacuna es un aliciente para que los empleados regresen con más seguridad al trabajo presencial, aunque muchos negocios han descubierto la forma de disminuir costos operacionales manteniendo a los empleados trabajando desde sus casas.
Desde el punto de vista social, la vacunación ha surtido su efecto. Resulta que se han formado dos grupos con pensamientos y teorías diferentes; los vacunados y los que no quieren vacunarse.
En todo caso las vacunas han mostrado su efectividad en el descenso de los contagios, aún con nuevas mutaciones. Esto sin duda es un dilema ya que si bien los no vacunados tienen derecho de elección, también la sociedad tiene derecho a estar libre de la pandemia que sin duda es transmitida mayormente por ellos.
Y desde el punto de vista político, la vacunación también tiene su incidencia. Muchos políticos se acogen al derecho de elección que tienen las personas. Otros están exigiendo las vacunas y les otorgan el carácter de obligatoriedad por considerarla de interés común. La cosa incluso se ha extendido al uso de las mascarillas en sitios públicos y en las escuelas. Hay políticos que sostienen la importancia de la mascarilla para evitar propagación del contagio, algo comprobado. Otros alegan que debido a la vacunación masiva, la máscara se hace innecesaria.
Realmente, la manufactura y distribución de las vacunas contra el COVID-19 ha sido determinante en la recuperación de la sociedad en su conjunto. Antes vivíamos todos recogidos, ahora las vacunas nos están dando la oportunidad de regresar a la normalidad.
Esto es lo que importa, todo lo demás son cuentos de camino.
Benjamín F. DeYurre es un economista y periodista. Twitter: @DeYURRE.