Los republicanos están perdiendo al no apoyar la legalización de los indocumentados | Opinión
El día de Navidad de 1964, el ejército cubano se apoderó de los negocios de mi padre y obligó a mi familia a dejar nuestra casa. Llegamos a Estados Unidos como inmigrantes indocumentados.
Comencé mi carrera limpiando las heces de los monos de las jaulas de los animales que se usaban en experimentos en un hospital psiquiátrico de Nueva York. Más tarde, me dediqué a limpiar escupideras y orinales en la sala de tuberculosis de un hospital de veteranos. Después de servir en el Ejército de Estados Unidos, comencé a vender seguros puerta a puerta en Miami.
Me cerraron muchas puertas en la cara, pero seguí llamando, como millones de inmigrantes que vienen a este país. Desde esos inicios, comencé o fui el accionista mayoritario de 25 empresas de atención médica. Hasta 2016 contribuí con decenas de millones a los candidatos republicanos, pero no he dado ni un centavo desde entonces.
Viví el Sueño Americano porque los cubanos se beneficiaron de políticas de inmigración generosas y un camino fácil hacia la ciudadanía. El Congreso necesita aprobar soluciones de inmigración de sentido común con caminos hacia la ciudadanía para los DREAMers, titulares de Estatus de Protección Temporal (TPS), trabajadores agrícolas, trabajadores esenciales y otros inmigrantes como yo.
Cincuenta economistas destacados dijeron al Congreso que la legalización y la ciudadanía harán crecer nuestro PIB en $ 1.5 billones, aumentarán los salarios anuales de todos los trabajadores en $600 y crearán más de 400,000 nuevos empleos durante la próxima década.
De manera abrumadora, el pueblo estadounidense quiere que el proyecto de ley de reconciliación presupuestaria de este mes otorgue un estatus permanente a los inmigrantes que carecen de él. Una nueva encuesta bipartidista de votantes en estados indecisos encontró un apoyo de 3 a 1 para buscar una vía hacia la ciudadanía para los inmigrantes indocumentados como parte del proyecto de ley de reconciliación. Hay un fuerte apoyo a las reformas, incluso si las promueve un solo partido. Los votantes, incluso los partidarios de Trump, quieren que se haga esto.
Los cubanoamericanos, que han convertido el sur de la Florida en una potencia económica, no son los únicos.
Si el Congreso les da un camino hacia la ciudadanía, los mexicanos harán lo mismo.
Venezolanos, haitianos y hondureños harán lo mismo.
Quieren las mismas cosas que querían los italianos, irlandeses y alemanes cuando llegaron a Estados Unidos. Mis compatriotas cubanoamericanos, los senadores Marco Rubio y Ted Cruz, saben que esto es cierto.
Aquellos de nosotros en la comunidad empresarial queríamos un proyecto de ley de inmigración que fuera bipartidista, pero los republicanos en el Senado eligieron el odio en lugar de la prosperidad.
La Coalición de Inmigración Empresarial Estadounidense bipartidista, que yo co-presido, se reunió con 41 senadores republicanos y organizó 54 eventos bipartidistas que incluyeron senadores demócratas y republicanos para llegar a un compromiso, pero fue en vano. En algún momento durante este proceso, ellos dejaron de ser los republicanos que ofrecen una “oportunidad para todos” y comenzaron a ser los republicanos que creen que “los inmigrantes son el chivo expiatorio para todo”.
Han pasado 35 años desde que el Congreso actualizó nuestras leyes de inmigración. Los votantes de ambas partes están cansados de esperar y quieren soluciones. Los demócratas del Senado deben salir adelante y actuar con valentía. Los republicanos deben dejar de ser rehenes de una minoría de su partido. En este momento, los republicanos le están escupiendo al trabajador agrícola migrante que está recogiendo sus tomates. Quizás ella no pueda votar, pero algún día sus hijos lo harán. Y ellos recordarán quién ayudó y quién lastimó a su mamá.
Los republicanos están comenzando a pagar un precio por no participar en las soluciones de inmigración. Una encuesta reciente encontró que casi la mitad de los venezolanos estadounidenses en Florida no apoyarán a Rubio y Scott si no apoyan el estatus legal permanente para los venezolanos y otros inmigrantes que están aquí con TPS. No hace mucho, estos mismos venezolanos ayudaron a que Donald Trump ganara la Florida. ¿Recuerdan cuando Ronald Reagan otorgó estatus legal a 3 millones de inmigrantes indocumentados? Ese es el Partido Republicano que yo recuerdo.
La necesidad es urgente y el proyecto de ley de conciliación presupuestaria es el vehículo a utilizar. Si el Congreso se une a nosotros y aprueba la reforma migratoria, vamos a construir una mejor economía, con la mayor libertad y oportunidad que este país haya visto jamás. Y recuerden que esto se los dice el niño que solía limpiar las jaulas de los monos.
Miguel “Mike” B. Fernandez es el presidente de MBF Healthcare Partners, L.P., una firma de inversión privada ubicada en Coral Gables, Florida. Es copresidente de la Coalición Estadounidense de Inmigración Empresarial (ABIC), que representa a 1,200 directores ejecutivos y empleadores que promueven soluciones de inmigración de sentido común, y el fundador de Impac Fund, el Capítulo de Florida de ABIC.