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Colin Powell, un gran estratega militar que cometió un grave error | Opinión

A Colin L. Powell hay que recordarlo como un gran estratega militar y como una persona ética e intachable –aunque se equivocó una vez. Cuando comandó la coalición de fuerzas militares que detuvo una de las invasiones más atrevidas de fines del siglo pasado, Powell se destacó por su asertividad y firmeza.

“Nuestra estrategia frente a estas fuerzas militares [de Saddam Hussein] es muy simple. Primero vamos a aislarlos y luego vamos a matarlos”, manifestó y estableció una nueva doctrina militar estadounidense contra ejércitos de “media intensidad”. Y luego prometió que se iba a “deshacer la fuerza aérea [iraquí] en toda su extensión”.

Así fue como sucedió.

Los aviones de guerra de la coalición realizaron los primeros ataques en contra de la fuerza aérea iraquí para evadir cualquier tipo de reacción que afectara las bases terrestres de la coalición.

Los aviones caza de Saddam Hussein fueron inutilizados desde el principio hasta el final. El éxito mayor que obtuvo el dictador iraquí en esta contienda bélica —aunque inconsecuente— fue a través de sus misiles Scud, los cuales explotaron en diversas ciudades de Israel.

El plan de Husein fue crear un frente islámico una vez que Israel optara responder a sus provocaciones. A pesar de las muertes, heridos y otros daños materiales que causaron los misiles, los israelitas se contuvieron y, en consecuencia, la coalición se mantuvo intacta y los países árabes nunca reaccionaron ante el poderío de las fuerzas contra Hussein.

Luego, los bombarderos de la coalición “carpetearon” las bases terrestres de Iraq, especialmente contra su Guardia Republicana, piedra angular de las fuerzas militares de Hussein. Se calcula que se destruyeron 25% de los 800 tanques que estaban apostados alrededor de la Guardia Republicana.

Una vez consumada esa guerra y después de alejarse de la carrera militar, Powell trató de emprender una carrera política con resultados contrapuestos. Se identificó con el Partido Republicano. Fue una decisión correcta debido a su historial militar y su pensamiento político.

Sin embargo, en vista de que el Partido Republicano cambió de imagen y se convirtió en un espacio político de los grupos más retrógrados del país, Powell apoyó la causa demócrata. Votó por Barack Obama y criticó arduamente la candidatura de Trump.

La gran sombra de Powell se produjo en su discurso como Secretario de Estado durante la presidencia de George W. Bush frente de las Naciones Unidas. En este escenario mundial justificó una nueva invasión en contra de Iraq debido a la supuesta posesión de armamento de destrucción masiva por parte de Sadam Husein. Se equivocó y, como persona ética que siempre fue, Powell reconoció su error públicamente. Que en paz descanse.

Humberto Caspa, Ph.D. es investigador de Economics On The Move. E-mail: hcletters@yahoo.com.

Esta historia fue publicada originalmente el 20 de octubre de 2021, 3:57 p. m..

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