Embajadora: Los salvadoreños tienen una nueva esperanza con el presidente Bukele | Opinión
Ser la embajadora de El Salvador en Washington, D.C., para el presidente Nayib Bukele me da una ventaja que no tuvieron mis predecesores. Represento a un gobierno que cuenta con el apoyo entusiasta de una abrumadora mayoría de sus ciudadanos y compatriotas, tanto en El Salvador como entre quienes residen en Estados Unidos.
De hecho, en un nuevo proyecto de la Embajada y sus consulados, estamos trabajando con salvadoreños en Estados Unidos que están interesados en invertir en su país de origen y he encabezado múltiples visitas a El Salvador de empresarios e inversores salvadoreños radicados en Estados Unidos interesados en participar en la renovación de El Salvador.
Mientras viajo por el país reuniéndome con salvadoreños en Estados Unidos, escucho su optimismo sobre el rumbo de El Salvador; optimismo basado en los comentarios positivos que escuchan de sus familiares y amigos en “casa”. Una encuesta reciente muestra que el 95% de los expatriados apoyan al presidente y votarían por él si tuvieran la oportunidad.
Las razones del renovado espíritu de esperanza son varias, pero todas ellas tienen un denominador común: son producto de un nuevo tipo de liderazgo en el país encabezado por el presidente Nayib Bukele.
El Presidente Bukele diagnosticó correctamente el fracaso de El Salvador en la construcción de un país próspero y pacífico para sus ciudadanos como una enfermedad sistémica. La corrupción y la mala administración habían impregnado tanto a las instituciones del país que seguir por el mismo camino de siempre equivalía a relegar a los salvadoreños a la pobreza y la inseguridad a perpetuidad.
De hecho, mi renuncia al partido ARENA, al que había estado afiliada, y la salida del presidente Bukele del FMLN, reflejan el compromiso no partidista de erradicar la corrupción. La corrupción dentro de los dos partidos tradicionales hacía imposible avanzar en una agenda positiva.
Me uní al presidente Bukele por sus ideas innovadoras, su compromiso con la erradicación de la corrupción y su enfoque en la resolución de problemas en lugar de participar en disputas partidistas sobre ideologías irrelevantes. Este nuevo enfoque en la gobernanza está mostrando signos de éxito y construyendo una plataforma de esperanza para el futuro.
Mientras la Administración de Biden trata de abordar las “Causas Profundas de la Emigración”, el presidente Bukele ha iniciado un proyecto de renovación nacional que está dando resultados. La seguridad ha sido una de las principales preocupaciones de muchos de los que han huido de El Salvador en busca de oportunidades aquí en Estados Unidos.
Las terribles “maras”, o pandillas callejeras que dictaban la vida en las calles de El Salvador, están perdiendo ese control. La delincuencia violenta se ha reducido drásticamente y han disminuido delitos como la extorsión, que impedía el florecimiento de los pequeños negocios.
El problema de las pandillas
Esto es consecuencia del Plan de Control Territorial del Gobierno y de otras políticas que equilibran la vigilancia y la aplicación de la ley con el compromiso de construir vías alternativas para las poblaciones en riesgo. Solo este mes, el presidente Bukele se unió a la Unión Europea para inaugurar el proyecto “CUBE”, que crea una especie de centro comunitario para los jóvenes en los barrios y los locales donde los reclutan las pandillas.
El Presidente se centra en la brecha tecnológica que debe cerrarse para incorporar a los trabajadores salvadoreños a la economía moderna basada en la información. A cada niño en la escuela, el gobierno le da una computadora gratuita y el acceso a internet necesario para el aprendizaje a distancia y el intercambio de ideas con una comunidad global.
Estos logros y mejoras en la calidad de vida del pueblo salvadoreño no habrían ocurrido bajo el orden político anterior. Los viejos partidos y sus instituciones aliadas habían construido un sistema cerrado que protegía sus propios intereses y silenciaba la voz de la mayoría. Mediante acciones audaces y un liderazgo decisivo, El Salvador está avanzando en las “causas profundas” que nos han frenado durante décadas.
Mientras Estados Unidos delibera sobre la política de inmigración y la Administración de Biden persigue su objetivo de abordar las causas fundamentales de la inmigración ilegal o irregular, es importante que el pueblo estadounidense y sus representantes en Washington comprendan la dinámica que se está produciendo en El Salvador.
Un nuevo propósito
Un sistema político antiguo y corrupto fue derrocado en las urnas en unas elecciones democráticas y el bando ganador está trabajando incansablemente para devolver la esperanza a una población que había sido ignorada por el antiguo régimen.
Algunos actores anteriormente poderosos fueron desplazados, lo que permitió que se filtraran ideas nuevas e innovadoras. Ideas que están transformando a El Salvador de un lugar del que huyen los ciudadanos, a uno en el que la gente tiene una sensación de propósito y orgullo.
Mientras esas élites desplazadas buscan aliados en Washington en sus esfuerzos por socavar el cambio en curso y restablecer su estatus de privilegio, insto a los formuladores y elaboradores de políticas a que examinen más de cerca la transformación en curso en mi país.
Los salvadoreños no retrocederemos, sino que buscaremos romper el patrón de las democracias rotas en Centroamérica. Es un gran orgullo y un propósito prestar servicio como Embajadora de El Salvador durante este periodo trascendental en el desarrollo del país.
Milena Mayorga es la Embajadora de El Salvador en Estados Unidos.
Esta historia fue publicada originalmente el 10 de noviembre de 2021, 3:49 p. m..