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Opinión

LAURA D’OCON: Las caídas son necesarias para crecer


Los humanos somos la única especie que puede recomponerse después de una caída, ya que tomamos consciencia de la derrota y responsabilidad sobre nuestros actos, en el caso de que queramos salir adelante.
Los humanos somos la única especie que puede recomponerse después de una caída, ya que tomamos consciencia de la derrota y responsabilidad sobre nuestros actos, en el caso de que queramos salir adelante. Cortesía BecauseOfMom

“No puedo seguir, ya no quiero seguir, estoy cansado y no tengo fuerzas”, le dijo Michael de 18 años a su madre, después de salir derrotado de una competencia de esquí en la que se fracturó la espalda. Posteriormente los doctores le dijeron que lo más probable es que jamás pudiera volver a competir.

Aquel día Michael decidió abandonar el deporte y a la misma vez abandonarse a si mismo. Dejó de hablar con sus amigos, de salir a correr por las mañanas, perdió el apetito y las ganas de hacer todo aquello que le hacía feliz. Michael había renunciado al más grande de los regalos que sus padres le habían dado, su propia vida. Perdió la ilusión y los motivos por los que luchar – ya que para aquel entonces Michael no encontraba razones para sonreír –.

Según las estadísticas del Instituto Nacional de Salud Mental, la depresión y ansiedad es la enfermedad mental más común en Estados Unidos y afecta actualmente a 40 millones de adultos a partir de los 18 años, equivalente al 18 por ciento de la población.

Teniendo en cuenta estos números hay que pensar en encontrar soluciones y comprender porque ocurre tal fenómeno. Muchas veces, el problema reside en una caída mal curada a la que no prestamos suficiente atención ya sea física o psicológica.

En el caso de Michael, el sentimiento de rechazo y derrota después de que perdiera el campeonato de esquí y le dijeran que no podría volver practicar el deporte, le afectó tanto que no supo cómo seguir con su vida. Por suerte, su familia estuvo con él y trató de hacerle entender que hay veces en las que uno pierde y otras gana. A pesar de que le costó mucho tiempo recuperarse físicamente, decidió usar aquella pausa para meditar y comprender lo que le había ocurrido y que podía hacer para mejorar su vida. Uso aquel tiempo para recomponerse psicológicamente también.

Una mañana decidió empezar de cero y volver a practicar el deporte a pesar de las advertencias de los doctores. Empezó a entrenar físicamente con rehabilitación y a su vez emocionalmente, sin él saberlo. Sus padres no comprendieron aquel cambio súbito en su actitud pero se alegraron al ver que por lo menos estaba tratando.

Fue entonces cuando su mente, al igual que la de muchos después de una caída, hizo un click y cambió su actitud. De aquella experiencia desafortunada, Michael maduró y aprendió a enfrentar los obstáculos que la vida le planteaba sin previo aviso.

Muchos de los retos por los que pasamos son una forma que tiene la vida de darnos una dura lección, que a la larga nos fortalece como personas y nos preparara para afrontar nuevos retos aún incluso más difíciles.

Los humanos somos la única especie que puede recomponerse después de una caída, ya que tomamos consciencia de la derrota y sobretodo responsabilidad sobre nuestros actos en el caso de que queramos salir adelante.

Es muy importante especialmente los jóvenes, tomar consciencia de nuestras caídas y errores para encontrarle la parte positiva que nos ayudará a comprender porqué y cómo llegamos hasta aquella situación. Pedir ayuda y hablar los problemas es la clave para encontrar soluciones y una estabilidad emocional.

Hay que entender lo beneficios de la derrota, como decía Emerson, el escritor y filósofo estadounidense, líder del movimiento del trascendentalismo a principios del siglo XIX: “La vida es una serie de experimentos, cuantos más mejor”. Cada experiencia es una prueba para comprobar nuestra fuerza y capacidad para recomponernos.

Aquí les dejo algunas ideas que tal vez les inspiren a salir de alguna situación difícil y encontrar el camino de vuelta a la estabilidad y el balance que su vida necesita.

1. Haz una investigación de las posibles soluciones para tu problema o situación.

2. Comparte tu agonía y dolor de cabeza con tus seres queridos, a pesar de que la última decisión siempre es tuya y de nadie más.

3. Tomate un tiempo para reflexionar, las pausas son necesarias a veces, nos ayudan a ver las cosas con mayor perspectiva y claridad.

4. Finalmente cuanto estés listo, toma acción y diseña un plan para poder levantarte de la caída con una experiencia más de la que aprendiste.

Aquí les dejo un video que nos enseña aceptar las caídas y a levantarnos de ellas con más fuerza:

Esta historia fue publicada originalmente el 26 de junio de 2015, 6:00 a. m. with the headline "LAURA D’OCON: Las caídas son necesarias para crecer."

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