¿Podría el eje Florida-Madrid acorralar a la dictadura cubana en 2028? Hay razones para pensar que sí | Opinión
Ningún otro líder nacional es capaz hoy de provocar parecidos sentimientos viscerales de odio o de admiración. Su estrategia frente a la pandemia del COVID-19, que ha esquivado los cierres masivos y combinado la lucha sanitaria con la protección de las empresas, ha logrado que la economía haya capeado la tormenta del virus con resultados mejores que los del resto de la nación.
Su anticomunismo y su beligerancia en la batalla cultural ha provocado el resentimiento de unos medios progresistas que han respondido con agresivas campañas de satanización. No lidera todavía su partido, pero su nombre figura en la lista de futuros candidatos a la presidencia. Aunque para que eso ocurra deberá primero matar al padre. Ese padre político que propició su ascenso al poder en 2019 y que ve en ella un rival mucho más peligroso que el mismo presidente de la nación.
Y digo “ella” porque el párrafo anterior no habla de Ron DeSantis, sino de Isabel Díaz Ayuso, la nueva estrella de la derecha española que en mayo de este año consiguió una aplastante victoria en las elecciones de la región de Madrid, las más importantes del país después de las elecciones generales.
Tras su victoria, la formación de Ayuso, el conservador Partido Popular (PP), se disparó en los sondeos hasta los 30 escaños de ventaja sobre quien ocupa hoy el gobierno, el Partido Socialista. La victoria de Ayuso consiguió también expulsar de la política a Pablo Iglesias, el líder de Unidas Podemos, la fuerza de extrema izquierda populista afín al castrochavismo que cogobierna España de la mano de los socialistas.
Pero aunque Ayuso y DeSantis parezcan clones políticos, Florida y Madrid no son hermanas siamesas. Madrid es la primera región española por GDP, y Florida la cuarta de Estados Unidos. Las diferencias son mucho más acusadas en GDP per capita: Madrid sigue siendo la primera región española en este apartado, pero Florida se desploma hasta la posición 38. Madrid, además, supone el 19.2% de la economía nacional con el 14.25% de la población, y Florida el 5.23% con el 6.51% de la población.
La región de Madrid es hoy la excepción positiva de un país, España, cuyos resultados económicos y de salud lo han situado a la cola de las naciones desarrolladas tras año y medio de pandemia y que lo han condenado a un rescate de la Unión Europea de 140,000 millones de euros ($158,000 millones). Como Florida, Madrid ejecutó una estrategia propia frente a la epidemia, a contrapelo de la que se aplicó en el resto del país, y los resultados le dieron la razón.
Madrid, un oasis liberal en un país sociológicamente socialista, exhibe una vitalidad económica y cultural que la han convertido en el refugio de las empresas y los ciudadanos que huyen de otras regiones españolas por la asfixiante presión fiscal y el acoso de unos partidos regionalistas que han hecho imposible que un niño pueda estudiar en español en la segunda ciudad más poblada del país, Barcelona.
Frente al empuje de Madrid, la reacción de las regiones agraviadas, y muy especialmente de las que fueron motores de la economía española durante la dictadura de Franco, Cataluña y el País Vasco, ha sido exigir al gobierno central que castigue fiscalmente a las empresas y los ciudadanos madrileños. Como en Rebelión en la Granja de George Orwell, donde todos los animales son iguales, pero algunos son más iguales que otros, en la España del 2021 todos los ciudadanos son iguales salvo los catalanes y los vascos, que son menos iguales que el resto.
Isabel Díaz Ayuso es el mayor fenómeno pop de la política española desde la llegada de la democracia en 1978. Algo difícil de ver en un país, España, donde existe una desconfianza casi genética hacia la política. Su dúo con José Luis Martínez-Almeida, el alcalde de la ciudad de Madrid, ha disparado las expectativas (y las envidias) sobre una región que es la tercera más próspera de Europa, solo por detrás de París y la Lombardía italiana. Su capital, además, ha sido reconocida por la fundación japonesa Mori Memorial como la ciudad con mejor calidad de vida del planeta y una de las 10 más atractivas para los inversores.
Las similitudes entre Ayuso y DeSantis llegan incluso a su militancia anticomunista. Tras la convocatoria de las elecciones de mayo en Madrid, Ayuso decidió que su eslogan sería Socialismo o libertad. Cuando Pablo Iglesias anunció el abandono de la vicepresidencia del gobierno para enfrentarse a ella, Ayuso cambió el eslogan a Comunismo o libertad.
Un detalle más: Tras las protestas del pasado mes de julio en Cuba, la izquierda española se negó a condenar el régimen comunista cubano o a calificarlo de “dictadura”. Ayuso lideró entonces la oposición al castrismo en España: “¿Estamos con la democracia y la libertad o estamos con las dictaduras? Si Cuba no es una dictadura, ¿qué es entonces?” dijo.
Objetivo inalcanzable para el socialismo, Madrid se ha convertido, según la definición del periodista español Rafa Latorre, en “el lugar al que vas para que te dejen en paz”. Quizá sea exagerado decir que Florida es la Madrid americana o que Madrid es la Florida española. Pero si en 2024, o quizá en 2028, Ayuso y DeSantis coinciden en la presidencia de sus respectivas naciones, la sintonía será inmediata. Y el castrismo tendrá no uno, sino dos problemas: el primero en Florida y el segundo en Madrid.
Cristian Campos es jefe de Opinión del diario El Español (Madrid, España).
Esta historia fue publicada originalmente el 1 de diciembre de 2021, 11:13 a. m..