UVA DE ARAGÓN: El legado de los presidentes
Los legados de algunos presidentes de Estados Unidos forman parte del imaginario nacional. Abraham Lincoln, que logró abolir la esclavitud y evitar la secesión de los estados del Sur; y George Washington, “Fundador de la Nación”, son los más ponderados. Les siguen Franklin D. Roosvelt que sacó al país de la Gran Recesión de 1929 y estableció el Seguro Social en 1935.
No a todos los presidentes se les recuerda a menudo, pero cada uno, a su modo, dejó un legado. Repasemos a grandes rasgos la huella más positiva de los más recientes.
Truman puso fin a la Segunda Guerra Mundial, y trajo paz y prosperidad. Dwight D. Eisenhower, el general con cara de buenazo, comenzó el sistema de carreteras interestatales y contribuyó a terminar con la segregación racial en los colegios e instituciones militares.
La modernidad llegó a la Casa Blanca con John F. Kennedy, cuyo carisma en los debates televisados lo favoreció en las urnas. Respaldó, como ningún otro presidente, el Movimiento de los Derechos Civiles. Lyndon B. Johnson, que tomó las riendas del poder ejecutivo tras el asesinato de Kennedy, firmó el histórico “Civil Rights Act”, la ley de Medicare y Medicaid, y nominó al primer juez afroamericano a la Corte Suprema, Marshall Thurgood.
A pesar del estigma del Watergate, se reconoce que con su visita a China en 1972, Richard Nixon abrió una nueva era en las relaciones sino-estadounidenses. Aunque no fue una decisión popular entonces, Gerald Ford ayudó a la nación a recuperar la confianza en sus instituciones cuando otorgó el perdón a Nixon por los cargos en su contra.
El respeto a los derechos humanos como fundamento de la política exterior estadounidense se le debe a James “Jimmy” Carter, aunque no ha sido considerado un buen presidente.
Un mandatario recordado por muchos con simpatía, Ronald Reagan, se destacó por haber instado a Mikhail Gorbachev a derribar el muro de Berlín, por contribuir en la derrota del comunismo y en concluir la Guerra Fría. Su sucesor, George Bush, padre, fortaleció el legado de Reagan, al manejar una era de dramáticos cambios geopolíticos con serenidad. En el caso de la Guerra del Golfo también fue prudente. Perdió la reelección por falta de visión en cuanto a la política interna de su país.
La presidencia de Bill Clinton se recuerda positivamente por la prosperidad que gozó el país durante esos años, le eliminación del déficit nacional y cómo preparó al país para la economía global con tratados como el de NAFTA, entre otros logros que hacen su gestión una de las mejores de las últimas décadas. George W. Bush dejó la Casa Blanca con un porcentaje muy bajo de aprobación, y muchos analistas lo consideran uno de los peores presidentes de nuestra era. Tuvo, sin embargo, algunos logros modestos, como la ampliación de la ley de Medicare para que incluyera el costo de ciertas medicinas.
¿Cuál será el legado del Presidente Barack Obama? Más allá de haber sido el primer presidente afroamericano, tendrá el de haber salvado al país del peligro de una dramática recesión. Más importante aún, el haber logrado su “Affordable Health Care Act”, que en el futuro será algo tan natural como hoy el Seguro Social y el Medicare. No puede dársele todo el crédito por la histórica decisión de la Corte Suprema de legalizar a nivel nacional los matrimonios gays, pero los dos magistrados que nombró jugaron un papel decisivo. Pasará también a la historia entonando a capella el himno religioso “Amazing Grace” ante miles de personas en Charleston, S.C. durante su panegírico al Rev. Clementa Pinckney y a las otras ocho víctimas de un asesinato motivado por el racismo.
De los 44 presidentes que ha tenido Estados Unidos, los ha habido buenos, regulares, malos, brillantes y mediocres. Algunos han dejado una importante huella; otros son fáciles de olvidar. Una de las virtudes de la democracia estadounidense es que las instituciones son más perdurables que los hombres. Hay que aplaudir.
Esta historia fue publicada originalmente el 30 de junio de 2015, 3:30 p. m. with the headline "UVA DE ARAGÓN: El legado de los presidentes."